La banda uruguaya Carmen Sandiego se presenta esta semana en nuestro país junto a destacados exponentes del pop local. En esta entrevista Gabriel Pinto aborda algunas de sus temáticas e inquietudes.

Fotos sitio Carmen Sandiego

Esta historia empieza hace dos años.

Un día jueves por la noche, Milton (50% de un conocido dúo pop chileno) me insta a bajar el disco de una banda uruguaya con un muy buen nombre: Carmen Sandiego. Me dice que son “buenos” y que en sus letras “tienen sentido del humor y sensibilidad. Justo lo que nos falta acá en Chile.

Durante un par de horas conversamos de otras cosas – cine, música, las próximas tocatas – y antes de despedirse me dice que no me olvide de bajar el disco. Tres días después, la mecánica se repite: Milton me pregunta si bajé el disco (“Lo bajé, pero todavía no lo descomprimo”) y qué espero para escucharlo (“Ya, ya, lo hago ahora”).

El disco era Joven edad (Autoedición, 2010), segundo LP de la banda: rock directo a la vena, altamente irónico, lleno de referencias al sexo y claroscuras canciones de amor (gay). Un trabajo que compartía imaginario con el de los argentinos 107 Faunos, pero también con Cat Power, Jonathan Richman y los Violent Femmes. Refrescante por donde se viera.

Para ser fieles a la verdad, esta historia empieza seis años atrás.

Durante los últimos días de febrero del año 2006, Flavio Lira pudo aprobar dos de las cuatro previas que tenía del liceo y Leticia Srycky había decidido perder el tiempo de una manera productiva.

Flavio: Hacíamos canciones en el cuarto de mi abuela, más como hobby que como cualquier otra cosa. Antes habíamos tenido una banda, pero quedamos descontentos con la experiencia. Prescindimos de la batería y el bajo y nos enfocamos en componer nosotros solos. Queríamos hacer cosas divertidas, pero nos salían temas de folk pop medio deprimente. Así que fuimos por ello.

Para mayo de ese año, el entonces dúo ya tenía cerca de 25 canciones propias. Y se dieron cuenta que, lo que empezó como un hobbie, estaba volviéndose algo más serio. En sus propias palabras, esto de ser dúo “era probablemente la elección más inteligente que hemos tomado”. Porque aunque hubiesen tenido una banda antes, ahora no los atormentaban inquietantes letras hardcore ni bateristas fuera de tiempo.

Flavio: ¿El nombre? Fue más por el dibujo animado que por el juego. Tanto Leticia como yo nos levantábamos temprano para ver el dibujo animado. Creo que de alguna manera describe bien la banda. Robamos descaradamente. Pero estos hurtos se justifican porque de última hacen que la gente investigue y aprenda.

Y vino entonces su primer EP, Vida espiritual (Autoedición, 2006). Pero también un hiato de 6 meses en el que Leticia “se volvió un ama de casa obsesiva” y la gata de Flavio quedó preñada. Sólo entonces pudieron presentarse en vivo por primera vez. Desde entonces,  cosecharon aplausos, elogios, lograron sonar en un programa de radio, algunas entrevistas, más presentaciones en vivo, amistades musicales varias, nuevos instrumentos. También un nuevo EP, Ristampa (Autoedición, 2008) y su primer LP, Nanas (Autoedición, 2009), momento en el cual deciden abandonar el formato dúo y sumar a Matías Lens en batería y a Ezequiel Rivero en el bajo.

Ezequiel: Al principio me parecía que la banda tenía un sonido muy influenciado por Cat Power y Smog. En cierta forma un folk muy austero, con muchos silencios y pausas. Ahora en formación de banda es difícil definir el sonido de la banda: de seguro es bastante más “rock” y convencional, aunque no en el mal sentido. Todos los integrantes somos víctimas de los ‘90 en cuanto a la música, y creo que se nota bastante.

Ezequiel, además de ser el baterista de Carmen Sandiego, fue el productor del ya mencionado Joven edad: disco que, para bien o para mal, los hizo ser conocidos allende Los Andes, el Canal de Panamá y (quizás) el Oceáno Atlántico. Eso implicó que el antes dúo y ahora cuarteto, forjara más amistades musicales, cosechara otro montón de elogios, sonaran en radios extranjeras, etc. Pero, ¿qué pasa en Uruguay en el intertanto?

Flavio: Como no hay dónde tocar, porque la intendencia se empeña en cerrar todos los lugares por ruidos molestos (que rara vez son de la banda y más de los ebrios que pululan afuera), dudo que haya una escena. Dicho esto, contamos con bandas amigas que nos gusta lo que hacen y, aparte, son buenas personas. Básicamente nos ayudamos prestándonos integrantes de bandas y equipos.

Las amistades que han formado en este tiempo, son las que los traen a Chile en dos fechas: la primera, hoy junto a Fakuta en Bar Onaciú. El sábado, junto a Dënver en el Espacio Cellar. Desde ya, parecen ser un imperdible: no sólo por todo lo que aquí se ha intentado esbozar, sino porque, acorde a lo que mencionan varios sitios internacionales, en Carmen Sandiego todo tiene que ver con la comedia y el timing de esta.

¿Cómo se presentan en vivo?

Ezequiel: Si el escenario nos lo permite nos gusta presentarnos en fila, nada de dejar al pobre baterista atrás de todo.

Flavio: Por ahora queremos hacer cosas que en el futuro no nos den vergüenza ajena.

En Super45 siempre hacemos la misma pregunta: ¿por qué creen que su propuesta es perdurable en el tiempo?

Flavio: Porque la mariconería venenosa nunca pasa de moda.

Esta entrevista contiene extractos del blog que Carmen Sandiego mantuvieron entre julio del 2006 y marzo del 2011. También de notas en el sitio Indiefolks y Club Fonograma.