Christina Rosenvinge regresa por segunda vez en el espacio de un año a América Latina. Luego de presentar varios shows en Chile, la española-danesa se despide mañana en el Centro Cultural Amanda. Su último disco, La joven Dolores, salió a principios de año y es una exploración personal del mundo de los mitos. Christina cuenta aquí algunos detalles de su próximo concierto y cómo fue pasar de ser una estrella del pop, a una diva indie. Todo desde Valparaíso,  en un ascensor en movimiento.

El caso de Christina Rosenvinge es bastante único en la historia musical. Ella fue primero una cantante pop adolescente, en Alex y Christina, luego una súper estrella con Christina y los Subterráneos, para terminar firmando canciones de autor con su propio nombre. Su aventura en Nueva York, donde se fue a vivir con su ex, el escritor Ray Loriga, la llevó a firmar para el sello Smells Like Records de Steve Shelley, batería en Sonic Youth.

Two Dollar Guitar fue su primera colaboración con Shelley como músico, y luego, él se transformó por un tiempo en su baterista, durante cuatro discos, de Frozen pool (2001) a Tu Labio Superior (2008). Las canciones de estos discos elevaron a Rosenvinge al rango de artista de culto en Nueva York, a ser una diva indie. La compararon con Nico, la musa de Andy Warhol y de la Velvet Underground, incluso. Gran parte de ese repertorio es en inglés.

De vuelta en España hace cinco años, Christina volvió a cantar en castellano, y con ello, a su público tanto allá como en América Latina. De gira ahora por Chile, la cantautora viene a presentar su último disco, La joven Dolores, y contesta esta entrevista desde un ascensor en movimiento en Valparaíso.

¿Cómo fue el proceso entre cerrar la etapa de Tu labio superior y empezar La Joven Dolores?

Empecé a escribir canciones, las cuales al principio eran más ligeras, y luego surgió “Canción del eco’”, que es una canción que cuenta una historia muy larga, de la leyenda de Narciso y la ninfa Eco, es una adaptación bastante fiel sacada de La Metamorfosis de Ovidio. Cogí la historia, la arreglé, y luego le puse la parte personal. Me gustó la idea y empecé a escribir las canciones de una manera distinta, basándome en la mitología grecoromana o bien de la Biblia.

¿Qué otros mitos abordas?

Está Eva que es una adaptación muy libre y actualizada de lo que sería el encuentro entre Adán y Eva. Luego hice “Los desiertos”, otra versión muy libre de la mujer de Lot. También está “Mi vida bajo el agua”, donde el personaje es una de las sirenas de La Odisea. Empecé con ese juego, tratando sobre todo de escribir las historias de una manera muy cercana, adaptable a una canción pop, es decir que es muy popular, de alguna manera.

La parte instrumental del nuevo disco mantiene lo que habías hecho en el anterior…

Tampoco es todo de la misma manera. Grabé los demos de las canciones en mi casa, usando el ordenador, en el garage band. Luego, con esas maquetas empecé a trabajar con los músicos. Después, grabamos el disco de una manera muy espontánea, tocando todos a la vez, yo tocando muy poco.

¿Con qué músicos estás tocando ahora?

Pues traigo ahora una banda de músicos españoles: está Charlie Bautista, quien también tocó en el disco, Jesús Chumilla en el contrabajo, y Ricardo Moreno en la batería.

¿Ya no tocas con tus músicos de EEUU, Chris Brokaw y Steve Shelley?

Es muy difícil viajar con ellos, así como hacer calzar las fechas y ensayos. Ahora, ocasionalmente hago con ellos, pero es tan difícil de coordinar.

¿Cómo fue tu experiencia en Smells Like Records?

Fue muy buena, con Steve yo había empezado una relación musical que fue muy buena, en su banda Two Dollar Guitar. Luego, empezamos a tocar juntos y había muy buen rollo, la verdad. Teníamos una educación musical muy parecida. Una mezcla de punk inglés,  con pop francés y el country más oscuro americano.

¿Cómo ha sido tu vida en España estos últimos años?

Muy movida, los dos discos que he hecho acá de vuelta han tenido mucha repercusión y estoy tocando mucho, y haciendo colaboraciones de todo tipo. Ha sido más bien en España, pero también Colombia, Perú y Ecuador. Mis discos están disponibles en América, por Warner.

Alguna vez tocaste con Elliott Smith, ¿Cómo fue tu experiencia de tocar con él?

Fue muy especial, porque era la fiesta de fin de año, del 2000, en el club Knitting Factory de Nueva York. Estaban intentando hacer una suerte de anti-noche vieja e invitaron a los cantautores más tristes de la ciudad. Salió Elliott Smith y me llamaron a mí también, por mis canciones más melancólicas, lo opuesto a lo que es normalmente esa noche, que es muy algo muy festivo.

Empezaste tu carrera un poco al revés, en una compañía grande y como estrella y luego te volviste indie…

Estoy retomando, me encuentro en un lugar mucho más a gusto de dónde estaba antes. Es que para mí, toda la época de Que me parta un rayo se salió del tiesto. En el sentido que, al estar en una compañía grande, y por lo mismo, el disco tuvo mucho éxito. Me vi embarcada en una etapa de grandes giras donde debía tocar para mucha gente. Me había saltado esta otra que era tocar en clubes más pequeños. Me di cuenta de que echaba mucho de menos eso, lo disfruto mucho. Busqué la manera de liberarme y de generar ese tipo de dinámicas. Tocar en lugares pequeños, hacer discos de una manera más natural y no formar parte de la industria, al menos no de una manera tan descarada.

Te volviste más experimental….

Sí, porque yo también tenía ese lado, pero al estar en una compañía grande, era una pelea con ellos. A ellos no les interesaba…

¿Cohibían tu libertad creativa?

Sí que la tenía, porque yo componía las canciones y las grababa como quería, pero, yo quería irme por una línea más intimista, así que decidí no renovar el contrato con Warner. Decidí romper con ellos y entrar a un sello independiente.

Pasaste mucho tiempo sin venir a Latinoamérica. Viniste el año pasado y ahora de nuevo. ¿Cómo ha sido tu reencuentro con el público chileno?

Bueno, el año pasado giré por 5 países de Latinoamérica, pero es con Chile realmente con quien tengo una relación especial. Hay un muy buen entendimiento entre el público y las canciones que yo hago, vamos.

¿Cantas sólo canciones en español cuando vienes por acá?

Sí, aunque si te digo la verdad, hago la lista de las canciones espontáneamente, siempre se cuela una canción en inglés o lo que se me va ocurriendo en el momento. Ahora, el show del Amanda, como es el último de la gira, Charlie Bautista no estará, estaré sola. Es algo especial que no hago muchas veces, entonces voy a tocar lo que se me ocurra, y lo que salga sobre la marcha.

¿Vas a tocar canciones de tu trilogía de Nueva York?

Sí, algunas cosas, depende de dónde. En España he tocado más, y la gente aquí se conecta muy bien con las canciones en español. Todo lo que he hecho en los últimos cinco años es en este idioma. Es una cuestión práctica. Mientras vivía en EEUU, me resultaba natural escribir en inglés, ahora en España, lo hago en castellano.

Fotos: cortesía de Tomás Heredero