Fotos: Recis y archivo

A pocas horas de su presentación en el lanzamiento del Segundo Festival Solistas en Solitario, el cantautor trasandino Coiffeur conversa en exclusiva con Super 45 y revela cómo un relato mitológico griego, el hastío por las rutas exploradas y la búsqueda de nuevos colores y lenguajes dieron forma al imaginario de El Tonel de las Danaides, su inminente tercer disco.

De hoy en adelante no se hable más de Coiffeur como un proyecto promisorio, sino como una propuesta diseñada por el ingenio relativista de Guillermo Alonso, de estética sólida e infranqueable. Pasados ya varios años desde su debut, el cantautor logra finalmente en su tercer disco -de próximo estreno-, aquello que ha estado buscando con insistencia. Se desarraiga de sus propias fórmulas, entrega pistas mínimas para armar un mapa gestáltico, apenas las trazas suficientes para completar el dibujo en el oído de cada uno de sus auditores.

– ¿Puedes adelantarnos algo de cómo viene tu tercer LP?

-Me cuesta un poco hablar de eso. De repente, lo primero que busqué era que tuviese alguna especie de relato. No una cuestión forzada con introducción/nudo/desenlace, pero sí que de alguna manera esos elementos estuvieran presentes. Por otro lado, lo que busqué era que todo el tiempo se expandiera. Por ejemplo, que los títulos de las canciones no necesariamente se relacionen con las letras. En vez de anclar las cosas a un significado, hacer totalmente lo contrario: que cada elemento aporte algo para que el mundito de cada canción dispare un montón de puntas.

– Hay harta información dando vuelta respecto del álbum nuevo. Por ejemplo, que viene en formato banda…

– (Ríe animado y sorprendido) Nooooo…

– …. que viene con arreglos casi orquestales o sinfónicos

-Sí, lo de los arreglos es verdad. Lo de sinfónicos, bah, no sé (risas). Ahora estamos terminando de mezclar el disco y yo creo que para septiembre, más o menos, estaría. Si no, en octubre ya está.

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-Ha pasado bastante tiempo desde tu último lanzamiento…

-Sí, como que cambió mucho la manera de producirlo, fue más relajado. Lo produjimos junto a “Manza” (Mariano Ezain) que fue el mismo del anterior, pero ahora se sumó Juan Stewart. Y se va a llamar El Tonel de las Danaides y creo que va a tener 11 temas como máximo, a lo mejor se va alguno.

-¿Por qué ese titulo?

-Estaba leyendo un libro, y en un momento menciona las Danaides. Me llamó la atención, fui a googlear a Internet, y descubrí que eran unos personajes de un mito griego. Cuenta la historia de dos hermanos que estaban peleados y para amigarse deciden que todas las hijas de uno (las danaides) se casen con los hijos del otro. En la noche de bodas, el padre de las hijas les pide que maten a sus novios, como castigo al hermano rival. Mueren los hijos y los dioses las condenan a ir con baldes y tirar agua en un tonel que nunca se llena. Cuando lo leí, me pareció que estaba súper relacionado con el carácter del disco y sus letras, con el espíritu que sobrevolaba en el álbum.

-Tirar cosas a un tonel sin fondo suena como el Loveless de My Bloody Valentine, que lo grababan una y otra vez sin poder finalizarlo jamás, hasta que Kevin Shields terminó perdiendo la cordura…

-No, eso es como un caso a nivel práctico. Yo lo estoy diciendo en cuanto al imaginario del disco, como que el mito conectaba con el imaginario del álbum.

“El cambio implica dolor”

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El sello inconfundible de la guitarra rápida y nasal se ha deshecho. No se ven tampoco las alusiones bucólicas y concretas de paisajes o situaciones, sino frases de hermosa construcción fonética que dan leves luces de un contenido intencionalmente diluido. La función que da Coiffeur hoy a su lenguaje desistió de ser descriptiva como en Primer Corte, donde en medio de un tono rápido y urgente narraba su cotidiano tibio y agradable. También renunció a la función apelativa de No Es, que en un pulso más pausado, dejaba escurrir las experiencias que se validan solo en la intimidad con un otro.

Según adelantos filtrados en programas radiales, e incluso lo entregado el jueves en el Salón Cienfuegos, el trabajo lírico de esta tercera entrega es definitivamente desde y hacia un yo en creciente abstracción, de una primera persona que no requiere de un referente para decir algo, quizás más reflexivo. Y justo acá emerge el logro del cantautor: hacer que el enamoramiento de Primer Corte y la rutina del querer en No Es esté aún presente en El Tonel…: “Yo pienso que uno siempre habla de lo mismo, pero la idea es buscar otras maneras. Es como si vos usaras un catálogo de colores, y le vas buscando como ampliar la gama. Como al principio es todo más o menos monocromático y después a medida que va pasando el tiempo, vas buscando encontrarle matices al asunto”.

-¿Más maduro? ¿Viejo?

-¿Más viejo? –pregunta, con cierto tono despectivo-. No sé, últimamente me gusta pensar que hago cosas de viejo, es divertido. Pero hay muchos viejos que son muy inmaduros, no sé si la vejez tiene que ver con la madurez.

-¿Qué edad tienes?

-28. Me pasa que con este disco siento que llego a estar muy bien, mucho más conforme que en otras oportunidades. Igual tengo como una especie de prejuicio. No sé como va a ser, pero me da un poco la idea de que la gente que le gusta mucho el primero, no sé cómo se van a relacionar con este último. Pero si a mí me costó, me imagino que a los demás también les va a costar.

Pasar de No Es y llegar a El Tonel fue una experiencia dura. Moverse implica dolor, y justamente lo que uno busca todo el tiempo es quedarse cómodo en los lugares donde está todo establecido. Entonces, cuando vos ya te acordás de eso, tenés que empezar a hacer de vuelta todo un trabajo de reconcebir cuál es el lugar donde estás parado. Es como cuando te mudás, llevas tus cosas y después tenés que recrear todo ese espacio en otro lugar, y todo eso es una experiencia media traumática. Y esto fue más o menos eso.

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-El año pasado me comentabas que había una sensación de algo “pendiente” tras el lanzamiento de No Es…

-En realidad lo que había dicho era que cuando terminé No Es había tenido la sensación de que se había producido un quiebre. De no creer necesariamente en lo que se veía.

-Sin ánimo de faltar el respeto a la privacidad, ¿qué te estaba pasando?

-En ese momento, era una cuestión puramente creativa, de saber que iba a haber un viraje. Cuando salga este nuevo disco, me parece que se va a notar un cambio tan o más marcado que como pasó entre el primero y el segundo. Tampoco quiero generar una idea de que lo próximo va a ser totalmente extraño, porque el soporte sigue siendo el mismo: una guitarra y una voz. Pero ya me había aburrido de algunas cosas, y estuve intentando extraer un poco las estructuras de las canciones y algunas armonías.

-¿Había cosas que ya te aburrían?

-Sí, las letras por ejemplo. Intentar ir hacia otros lugares o usar nuevas palabras, no repetir tanto algunas cosas que había estado haciendo.

-Al menos en las canciones nuevas que mostraste el jueves se nota el cambio…

-Sí, claro. Y en el disco, con las cuerdas y la producción, se abre más aún.

-¿Como sentiste la tocata del jueves en Cienfuegos?

-Estuvo buenísima…

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Florencia Ruiz tocó allí hace poco y salió bien incómoda. Comentaba que la gente iba a hacer vida social y casi ni les importaba el músico que estaba de fondo…

-(Risas) Yo por suerte no escuché si hablaban o no, así que mi impresión fue que estuvo bien bueno. Pero, sí, hay veces que pasa eso. Yo trato de no tocar mucho en bares, porque por lo general uno va a tomar y a hablar.

-¿Qué esperas de tu público cuando te va a ver? ¿Qué estén en concentrado silencio, que coreen con euforia?

-Mmmm, siempre es lindo que haya como un feedback, que haya un tensión puesta de ambos lados. Que yo esté de alguna manera pensando y sintiendo qué es lo que pasa alrededor y los demás devuelvan eso. Pero de “esperar”, la verdad es que yo no puedo esperar algo. Tampoco cuando saco un disco.

-¿Te sientes cómodo tocando en Chile?
-Sí.

-Casi como en casa…
Mirá que en casa tengo tocatas hostiles (risas)

-Durante este año has tocado bastante, incluso en festivales con gente bien diversa (Vetiver, Bloc Party)

-Claro, como en el Personal Fest. Estuvo muy bueno eso, fue una experiencia bien movilizante. Yo toqué en un escenario secundario y nunca había tocado frente a tanta gente. Ver toda esa energía fue muy extraño.

-¿Lograste hacer buenas migas con alguien más del cartel?

-En general, no. Los festivales es muy de entrar y salir, cada uno esta en lo suyo. Por ahí me la crucé a Javiera (Mena).

VIDEO: Coiffeur – “¡Qué mala suerte!”