Cristóbal Briceño, integrante de las bandas nacionales Fother Muckers y Los Mil Jinetes, acaba de estrenar un puñado de composiciones para el soundtrack del film chileno Ilusiones Ópticas, de Cristián Jiménez. Hoy conversa con Super 45 sobre este proyecto, su visión de la música en el cine y quiénes son los directores con los cuales le gustaría continuar trabajando en el rubro de las bandas sonoras.

-¿ Cómo surgió la oportunidad de componer la banda sonora de Ilusiones Ópticas?

-Pocas semanas antes de terminar la posproducción de la película, su director decidió darle un vuelco a la musicalización y me llamaron para componerla. Antes mi grupo (Fother Muckers) ya había aportado con una nueva versión de “Aunque todo salió mal”, que tengo entendido sale en los créditos finales. Ah, lo divertido de todo el asunto es que lo primero que me ofrecieron fue uno de los roles protagónicos; de ahí pasé a hacer un personaje súper secundario; luego nos llamaron para hacer la canción de la película (la mentada “Aunque todo salió mal”) y al final terminé haciendo la música original. Dos meses más y me termino casando con Jiménez.

– Tú tienes una banda (Fother Muckers). En base a eso, ¿qué diferencias experimentaste a la hora de componer “por encargo” para la obra de alguien más?

– Agradezco tu interés por el grupo. No creo que ahora, ni en un futuro próximo, vaya a hacer música para dar en el gusto a un tercero. Todavía me queda algo de orgullo adolescente. En ese sentido me sitúo dispuesto a escuchar opiniones ajenas (que creéme abundan en una productora audiovisual, todos tienen algo que decir), pero siempre como primer y último filtro de mis trabajos.

La producción de la película me ofreció su estudio para grabar la música, lo que en un comienzo me pareció muy conveniente pero con el correr de los días se convirtió en una piedrecilla en el zapato. Ellos se quedaban con toda la sesión de grabación, no sólo con la mezcla final, entonces podían remezclarla o derechamente sacar pistas enteras sin mi consentimiento. De todos modos, tratamos de entendernos y respetarnos mutuamente, pero debo reconocer que a ratos amenazó con sacarme de mis casillas.

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– El film tiene una atmósfera muy particular que está dada por el impecable trabajo fotográfico y de arte, pero también por el sonido. ¿Qué rol crees tú que juega la música en esta película en particular?

– Es mi primera grabación para cine, así que trabajé con la libertad del desprejuiciado, aunque debo reconocer que deliberadamente quise evitar el error recurrente de resultar invasivo. Muchas veces siento que las bandas de sonido corren por otro carril que el de la imagen, un efecto medio karaoke que patea un poco la guata y no ayuda en nada a entrar en la historia que se cuenta. Traté de complementar la imagen, apoyarla o apaciguarla cuando me pareció debido.

De todos modos, por el corto tiempo que tuve para componer y grabar, me ceñí a trabajar las escenas específicas que el director quería musicalizar. Me hubiese encantado haber participado desde el comienzo, pero creo que alcanzamos un estado satisfactorio.

– Utilizaste varios instrumentos y sintetizadores, y a veces tus composiciones tienen un gran protagonismo, más allá del rol de música incidental. Pero, pero por otro lado también hay ritmos con guitarras y percusiones muy livianos, cercanos a tu trabajo en Fother Muckers. ¿Cómo fue moverse por estos diferentes estilos?

– Diría que es todo parte del estilo ecléctico/escéptico que cultivo (risas).

– ¿Qué inspiraciones fueron importantes a la hora de componer? ¿Tienes algún referente o músico que te haya influenciado de una manera especial?

– Me gusta mucho la banda sonora de Expreso de Medianoche de Giorgio Moroder, aunque creo que su influencia no se ajustaba mucho a la película de Cristián. Me acuerdo que una vez pillé el CD en oferta y me lo compré. Craso error, por más que cuenta con dos temazos, el principal y otro que se llama “The chase”.

De todas maneras me encantaría hacer una banda sonora 100% sintetizada. Digamos que en parte escogí una paleta acústica porque es lo que más domino y el tiempo apremiaba. Otra banda sonora maestra, la de Jon Brion para Embriagado de Amor, de una generosidad e ingenio altísimos.

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– Tras la experiencia de Ilusiones Ópticas, ¿estás interesado es seguir explorando en la composición para cine? ¿Con qué otros cineastas te gustaría trabajar?

-Me gustaría seguir componiendo para cine, seguro. Me encantaría volver a trabajar con Cristián, porque a pesar de que puedo parecer hostil con la producción, al final se trata de su primera película y mi primera banda sonora. Creo ambos nos expresaremos con mayor seguridad la próxima vez.

A pesar de que no soy de las personas que van al cine diciendo “hay que apoyar el cine chileno” o “si es chileno, es bueno” sí creo que hay talentos como José Luis Sepúlveda (¡para el que haría un soundtrack de terror!), Sebastián Lelio, Sebastián Silva, Ignacio Rojas, Christopher Murray y Fernando Lavanderos. En Argentina, que no queda tan lejos, también hay un tropel de cineastas con los que trabajaría encantado: Ezequiel Acuña, Pablo Trapero, Lucrecia Martel. Así que ya saben los aludidos, que seguramente se encontrarán leyendo esto cuando googleen sus nombres, ¡manga de vanidosos!

– Finalmente, ¿qué otros proyectos estás trabajando actualmente? ¿Hay algo que podamos esperar de ti o tu banda en los siguientes meses?

-Estoy ocupado en varias cosas. Con los Fother Muckers estoy grabando un EP cuyos resultados nos parecen tan estimulantes que vamos a transformarlo en un disco larga-duración. Inmediatamente después tenemos agendada una grabación en la ciudad de San Carlos para lo que será, ahora, nuestro cuarto disco. Con Los Mil Jinetes, otro grupo del que formo parte activa, estamos a punto de sacar nuestro segundo disco, Reconoceronte, ahora en noviembre. Y para el próximo año ya estoy involucrado en varios proyectos que me tienen muy entusiasmado, con ganas de no morir en un choque o asfixiado en un baño.

VIDEO: Trailer Ilusiones Ópticas

VIDEO. Fother Muckers – “Daniela”