El 1 de Enero de 2011, Período (Ponk/Michita Rex), el primer trabajo en solitario de Daniela Saldías – de aquí en adelante, Dadalú – logró salir a la luz. Y justamente, coincidiendo con el último de los 28 días que forman el período menstrual de la mujer, Período (el disco) alcanzó las 1000 descargas. Todo un logro para un álbum que vivió innumerables percances durante su desarrollo, terremoto incluido.

Es uno de los días más calurosos de esta temporada. El termómetro marca más de 35 grados pero en las afueras el Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA), la brisa fresca y un rincón con sombra ayudan a capear las altas temperaturas. En unos minutos más, Dadalú se presentará en vivo, mostrando los temas que componen su primer disco en solitario, Período (Michita Rex, 2011).

Un año y medio antes, en los días finales del invierno del 2009, la locación y el ánimo son completamente distintos. En el estudio del ingeniero en sonido Francisco “Pancho” Straub (responsable del sonido del primer disco de Los Prisioneros y trabajos de Pánico, Tobías Alcayota y Lalo Parra, entre otros), Período empezará a tomar forma.

La pregunta más fácil para abrir esta entrevista es: ¿cómo nació y se concretó la idea de grabar un disco en solitario?
Mi meta era grabar algo, que pudiera concretar en un disco el montón de demos que tenía dando vuelta. Me cuesta mucho concretar proyectos, pero la Pame (Pamela Sepúlveda, alias Fakuta) me motivó a hacerlo. Fue un proceso en el que tuve que elegir las canciones, ensayarlas harto, mostrarlas en vivo y llegar al estudio para grabarlas.

¿En cuánto tiempo fue eso?
En dos días.

¡Dos días!
Si, no tenía mucha plata así que lo grabamos casi como si fuera “en vivo”. Toda la parte instrumental del disco, se grabó en ese momento y después, con el Sokio (Mauricio Díaz, director del netlabel Ponk) grabé las voces. Pero eso también era algo nuevo para mí, porque yo nunca me había enfrentado a lo que significaba grabar, mezclar y masterizar un disco, y no tenía claro lo que quería: el Sokio me mostraba algo, me preguntaba si me gustaba, lo oía y tenía dudas.

Pero el proceso de finalización del disco fue mucho más largo. Por un lado, y debido al terremoto, el estudio de Straub terminó por el suelo y el material grabado fue devuelto luego de varios meses a Dadalú. Por otro lado, Sokio estuvo fuera de Chile durante varios meses y el proceso de mezcla y masterización no pudo continuar en sus manos. Finalmente, la propia Dadalú junto a Jorge “Coco” Cabargas (su pareja y ex integrante de Tobías Alcayota), se hicieron cargo de estas tareas, que terminaron dándole un particular sonido al disco.

“Para mi el ‘cómo’ suena este disco se ha convertido en un tema. Tengo varios que me han dicho ‘suena medio raro, suena medio mal’. Y como con el Coco no cachábamos mucho terminamos haciendo el disco a oído. Quizás por eso suena así: no muy digerible y muy duro. Pero para mí, que vengo del punk, no es tan raro”, explica la cantante.

Me parece que la gente se olvida que toda la música que escuchan sonaba, en sus inicios, muy sucia. Y ahora parece que todo se ha ido estandarizando.
Eso extraño de los noventas: en la música alternativa “mainstream” existía la libertad de sonar diferente. Ahora encuentro que el sonido se mueve hacia un estándar que, al menos a mí, no me representa: todos masterizan con Chalo G, todos graban en Triana. Y obviamente que el sonido del indie-pop se ha hecho como una cosa más de “quiero ser mainstream”, “quiero sonar pulcro”… y mi disco no encaja mucho con esa mirada.

En lo personal encuentro que en eso radica la gracia de Michita Rex (netlabel al que pertenece Dadalú): hay algo ahí, en todos los proyectos, que dice “fíjense en la música y no en cómo está producida, en cómo suena o en su masividad”.
De acuerdo, pero uno igual “quiere gustar”. Pones en juego tus expectativas y piensas “¿le gustará a estos huevones el disco?, ¿qué van a decir de él?”. Y eso es lo que más me ha costado de afrontar en las críticas. Eso y las comparaciones: ¡no ha faltado el que pone al mismo nivel mi disco que el de los Dënver!

Pero ellos tienen el Totoral (Neurotyka, 2008), que si lo comparas con el disco nuevo, está a años luz…
Sí, tanto ese disco como el Período, son parte de nuestras carreras, de nuestros caminos y corresponden a un momento en el que “había” que hacerlos. Los temas de Período yo los hice hace mil años y después entré a estudiar música. Ahora me doy cuenta que algunos de ellos están pegados en un acorde todo el rato y no creo que ahora vaya a hacer un tema así. Sin embargo, es parte de mi historia. Yo creo ene en la música testimonial, este fui yo, este es mi testimonio, así fui yo en este período.

El período, las canciones y el ser mujer.

Puede ser un punto discutible, pero uno de los mayores logros de Período radica en la expuesta sensibilidad que se desarrolla en las canciones de Dadalú. Una sensibilidad que parece estar en las antípodas de un contexto musical que, salvo contadas excepciones, parece estar dominado por una visión masculina del mundo. No es que Período sea un disco feminista, pero sí tiene voz de mujer.

Tiempo atrás yo conversaba con alguien de que habían canciones que parecían tener “género”, más allá de quién las componía. Que los boleros, por poner un ejemplo, podían ser más neutros en ese aspecto porque daba igual si los cantaba un hombre o una mujer. Pero con tus canciones no pasa eso: son de mujer per sé.
Puede ser que exista una energía femenina a lo largo del disco. Pero para mí es un disco muy testimonial, como te decía antes. Todo viene de mí, que soy mujer, y es obvio que eso se refleja en el disco. Hay cosas que jamás diría un hombre, más allá de que la canción hable o no de la regla. Pero nunca me planteé hacerlo “explícitamente” femenino.

Pero tanto en Colectivo Etéreo como en Julia Rose (algunos de los proyectos paralelos de Dadalú) has explorado el rollo de ser mujer. Además, el arte del disco tiene referencias explícitas a la regla.
Bueno, la regla siempre ha sido mi fetiche. ¿Por qué nadie habla de la regla? Para mí, más allá de que te salga sangre – que es un hecho concreto – también te afecta el ánimo: en un momento te ponen una lupa encima y todo lo que sientes se exagera. Aunque tú no quieras, tu sensibilidad se expande, se pone todo más exagerado y para mí es un “¿por qué una está condicionada a eso?”. Por eso, cuando una hace cosas relacionadas con el arte, la regla es algo súper fértil para explotar.

Hablemos de algunas canciones. “Esperar” – el tema que abre el disco – parece ser una declaración de principios, de decir “aquí estoy yo, aquí vengo, esta soy yo”.
Ese tema es una especie de “lección” para mí: yo soy muy impaciente y quiero que todo ocurra en el momento y no después. Por eso el tema dice “quiero esperar”. Aunque ese tema, cuando lo hice, jamás lo consideré para abrir el disco. Es más, ¡nació de una tarea de la escuela! (risas)

Me gusta que en el disco existan contrastes fuertes entre los temas que lo componen. Por un lado, hay canciones más cálidas como “Te quiero tanto” y luego hay otras canciones que hablan de todo lo contrario, como “Conmigo”. Es como si le llegara la regla al disco.
“Conmigo” la hice un día en el que me sentía muy mal, muy sola, chata de mí misma. Y a veces uno necesita que, en ese momento, alguien te apoye y no hay nadie que te entienda.

Eso es algo que yo sólo he escuchado de mis amigas o de mis ex pololas. No es un reclamo que un hombre pueda hacer. Por eso te digo que el disco es femenino.
Si, es cierto. El hombre tiende a tratar de olvidarse de sus problemas de formas más prácticas o bien, se guarda las cosas, por el riesgo de parecer demasiado gay, demasiado mamón. No sé si existe solidaridad de género entre los hombres: la mujer es más de hablar y escuchar. Más de piel.

Para terminar, ¿cuál crees tú que es la principal diferencia entre Dadalú y todos tus proyectos paralelos?
En todos los otros proyectos, me subordino a la música y sólo me dedico a la parte vocal. En Dadalú, hago la música, hago las letras y tengo más poder sobre las canciones. Todo depende más de mí. Es un ejercicio en el cual nadie me puede decir cómo hacerlo, ni qué ropa usar, ni cómo cantar, ni cómo subirlo al escenario. Hay que hacerlo, hacerlo, hacerlo. Durante el proceso de este disco hubo una canción de Sinatra que, creo, resume el espíritu de lo que hice y de lo que hago: “I did it my way”. Todo lo hice a mí manera. Me paré frente todo y lo hice igual.

Video: Edgardo Milla
Fotografía: Rodrigo Ferrari
Post Producción: Felipe Hurtado, Rodrigo Ferrari y Carol Pastenes.