Maclean, John, Juan o como quieran, ha sido uno de los villanos invitados del sello DFA desde su nacimiento, Incluso desde antes que eso. Más abajo, habla sobre el oficio de pinchar discos, discute la genealogía de la electrónica de baile, y anticipa que la música del futuro no tendrá cencerros.

¿En qué se diferencian como espectáculo un DJ set de The Juan Maclean y una presentación en vivo?
Están mucho más relacionados de lo que uno creería en principio. Como DJ pongo un montón de tracks que me han influenciado o se parecen a lo que estoy haciendo con mi música, algo así como una representación del lugar de dónde vengo. En vivo es obviamente distinto, pero me aproximo al DJ set igual que a un espectáculo en vivo, siento que hay que impresionar, satisfacer a una audiencia en específico, jamás haría un show con presets. Pongo un montón de mis tracks, también. así que supongo que en eso se parece en algo a ver a The Juan Maclean en vivo. Pero por supuesto, no tienen comparación en el mundo real, es muy distinto estar en el escenario con otros músicos.

¿Hay algún tipo de ética al hacer música de baile?
Siempre lo he visto de dos maneras. Yo mismo, cuando lanzo un doce pulgadas, asumo que es algo que es para que lo pongan los DJs y que se me ocurre que funcione en la pista, que posiblemente no sea lo mejor para escuchar en la casa. Lo que me interesa es hacer algo que inspire a la gente en la pista de baile, pero cuando hago un álbum en serio, pienso en cosas que sean más aptas para escucharlas en casa, más orientado a estar en el sillón, que tenga otro valor.

¿Cómo es tu proceso de composición? Digo, componer una pieza de música para bailar no es nada tan fácil como parece…
Yo comienzo todo en mi estudio, básicamente el panorama de la canción, una estructura gruesa, digamos, con una serie de loops y desde ahí me voy al estudio de DFA, bastante más grande que el mío, y reemplazo algunos de las cosas programadas por instrumentación en vivo. Luego grabo las pistas de voz, vuelvo a la casa, y edito todo. Así que parte con programas y loops, luego con instrumentos, luego de vuelta en mi casa, y al final lo mezclo todo en DFA… así que se trata de ir y venir muchas veces.

¿Y no se te hace demasiado maquinal ese proceso? Después de todo, DFA es un poco responsable de ese sonido cargado al cencerro que nos hizo bailar a todos la década pasada.
James y yo, es cierto, sí, él partió con esto en LCD Soundsystem, pero su música era sólo él y sus máquinas y yo con las mías, y al llevarlo en giras armábamos una banda. Claro, es una manera bien solitaria de componer, pero aquí no hay democracia, realmente. Igual es mucho menos interesante cuando haces las cosas solo.

‘Happy House’, la canción que anticipó tu disco del año pasado, The Future Will Come, marcó un cambio drástico en la dirección de tu sonido… ¿qué pasó?
Pasaron años, eso fue. A veces se me olvida que haya tanto tiempo entre un disco y otro. Después de Less Than Human, estuve de gira como un año y medio. Así que pasaron como tres años antes de volver a componer, y me pasó que estaba muy influido por la música en vivo, por los clubes, y ‘Happy House’ fue lo primero que grabé después de eso, se notaba la influencia de la vida de los clubes.

Durante la década que acaba de pasar, el cambio más sustancial en el consumo de música independiente estuvo, me parece a mí, en que gente que nunca se atrevía o se interesaba por salir a bailar, al final se tomó las pistas de baile. ¿Cómo ves eso desde DFA?
Creo que un par de cosas pasaron al mismo tiempo en la primera mitad de la última década. Creo que la influencia más grande es el acceso a internet. Ahora todo el mundo puede saber todo lo que quiera acerca de música. Si lee algo en un blog, puede escucharla en segundos. Y eso está borrando las diferencias entre lo que es indie y música de baile, o lo que sea. Y pasa que lo que hace 10 años era independiente, hoy está incorporado en el mainstream, desde cosas muy interesantes a cosas muy horribles, como Black Eyed Peas. Al final no sé lo que va a pasar, pero lo que importa es que canciones divertidas y pegajosas van a seguir saliendo. En Estados Unidos, obvio, hay gente que va a clubes que tienen DJs, y que antes jamás habrían salido de la pieza donde estaban encerrados escuchando a Pavement. El indie rock y la gente que bailaba jamás se habría mezclado. Y creo que DFA tuvo buena parte de la culpa de que eso pasara. Espero que la gente indie tenga la suficiente apertura mental para escuchar música puramente de baile…

¿Dirías que de ese sonido house de hace 20 años proviene tu mayor influencia?
Mira, parece muy estiloso ahora para un productor hablar del techno de Detroit o el house de Chicago… todos citan ese sonido y lo copian, pero a mí me parece que esa música estaba orientada más a la melodía que al sonido. Eran tremendas canciones, no sólo era la demostración de un juguete nuevo. ‘No UFOs’, por ejemplo, no era tan distinta a lo que hago hoy en día. Hay pocos clásicos que han sabido madurar hasta ahora, creo que uno de los más brillantes sigue siendo Carl Craig… igual cosas históricas como Kevin Saunderson, Inner City, han sido una tremenda influencia en mí y en el sonido de DFA.

Ya que vienes a hacer un DJ set, vienen al caso preguntas sobre tu discoteca: ¿Cuál es el primer disco que compraste con tu plata?
No tengo idea. Más que eso, prefiero recordar el primer 12” que me compré. Fue ‘No UFOs’, de Juan Atkins.

¿Por eso te pusiste Juan?
Sí, es de ahí.


La música que citas igual tenía una imagen y al final una especie de filosofía, asociada a un sonido. Quiero decir, el sonido de Detroit parecía anticipar un futuro como de ciencia-ficción, la gente tenía nombre como Mantronix y el sonido era muy, muy artificial, era todo máquinas y emuladores… por otro lado, la música de baile de Chicago era más hija del soul y el disco… lo que te quiero preguntrar es ¿cuál es la imagen de DFA? ¿cuál es el futuro que se imaginan? ¿a qué revolución invitan?

En DFA lo que hemos tratado de hacer es reintroducir elementos en vivo en la música de baile, y técnicas de estudio que provienen de grabar bandas en vivo. Pasó que cuando otra gente empezó a imitar lo que venía de Detroit, digamos, la suma entre soul y Kraftwerk, hubo gente que empezó a hacer electrónica basada en otra música electrónica, y ahí las cosas se pusieron muy aburridas. En DFA tratamos de volver al sonido de nuestras influencias. Punk, cencerros, el ritmo del disco, la intensidad de un grupo en vivo. No creo que seamos los heraldos del futuro de la música, ni nada así. No creo que nadie pueda decir algo así con todo lo que pasa en Internet y eso.