El líder de Tortoise habla sobre cómo era Chicago en los ’90, qué significó para él llegar ahí desde un pueblo chico, qué lugar ocupa Beacosn of Ancestorshi (Thrill Jockey, 2009) en su discografía y qué le diría a Bono si se lo encontrara en un ascensor.

22 de febrero, 2003. Estoy sentado al lado de John McEntire tomándome una cerveza mientras él se toma un pisco sour en un local donde pone música Pablo Rosenzvaig. Y no entiendo nada. McEntire acaba de hacer un DJ set desagradable por lo incomprensible, sin mezclar ninguna canción con la que viene, agachado detrás de una mesa en el teatro Novedades, según él porque lo cegaba la luz del proyector de las visuales.
Recuerdo que a la salida del Novedades le dije a alguien que para eso hubiera mandado una lista de canciones por mail y se hubiera ahorrado el viaje.
Y recuerdo que escuchando los discos de Tortoise y viendo a la pasada algunas fotos en internet me lo imaginaba como un tipo más bien flacuchento. Pero no. Ahora que lo tengo sentado a la derecha veo cómo se emborracha a punta de sour con Mark Eitzel y Sam Prekop, sus compañeros de escenario en una noche que había prometido ser muchas cosas y no había sido ninguna. Eitzel salvó todo cantando borracho sin usar el micrófono, en uno de esos momentos que no se olvidan. McEntire traga los sours con gusto, habla poco y ríe menos. Y cualquiera de sus brazos tatuados es más potente que los míos combinados. Y los de cualquiera en la mesa.
Recuerdo que quise preguntarle algo. Decirle que no había entendido nada, que aunque lo había entrevistado por teléfono hacía algunas semanas, la noche que recién acababa nos había dejado a todos con las ganas de más. Que cuándo venía Tortoise. Que me los había perdido el 99. Al final, no le pregunté nada y me dediqué a tragar cerveza por mi lado. Que de seguro fue lo mejor que pude haber hecho.

2 de marzo, 2011. Nada de lo anterior está en mi cabeza cuando McEntire me contesta el teléfono ahora. Y de seguro, nada de eso estaba en su cabeza tampoco. El hombre responde educadamente y de seguro olvidó hace rato esa noche que era mejor no recordar.
Hay que imaginar cada una de las respuestas de más abajo puntuadas por silencios más bien largos, de buenos modales, de alguien que está pensando qué responder.

En tus comienzos, fuiste parte de algo que podemos llamar, por comodidad, el post-hardcore…
Sí, podríamos decirle así.

No es que sea amigo de las etiquetas, pero hacen la vida más simple. Bueno, quería llegar a que durante tu carrera fuiste parte de un momento muy abierto en cierto tipo de música: Tortoise colaboró con bandas muy disímiles como Stereolab, o Autechre, y cualquier persona podía escucharlos a ustedes y a Mouse on Mars, por ejemplo ¿Te parece que se ha perdido ese sentido de la novedad en la música? ¿Crees que la gente se encierra más en gustos?
No sé, pero sí creo que las cosas eran mucho más excitantes en los 90s, en términos de descubrir nueva música y nuevas ideas. No sé si será que me estoy poniendo viejo o que ha cambiado el acceso a la música, eso también tiene la culpa. Hace quince años tenías que salir a explorar el mundo para descubrir nueva música, leer revistas, preguntarle a tus amigos. Ahora se trata de hacer un par de clicks con el mouse y listo. Pero no estoy de acuerdo con la segunda parte, porque de hecho la gente está interesada en descubrir más cosas nuevas ahora que antes, en cambio en los 90s la gente tendía a gravitar más hacia un estilo específico de música, y dejarlo ahí.

¿Y cómo fue para ti? Tu interés en el jazz, la música de avanzada y los lenguajes del pop ha hecho que tengas una carrera con muchas aristas diferentes, pero también coherente.
Por lo que puedo recordar, siempre he tenido curiosidad por todo tipo de música. Sin importar en qué banda estuviera tocando, siempre estaba pensando en incorporar ideas diferentes y ver qué pasaba si integraba esas ideas en un sonido. Lo que me parece más interesante es combinar experiencias de varios lados de mi vida y ver qué pasaba.

¿Crees que tu vida sería diferente si no te hubieras ido a Chicago? ¿Tuvo esa ciudad un efecto en la manera en que percibes la música?
Ciertamente sería diferente, pero no creo que tenga un efecto en la manera en que percibo la música o algo así. Estar ahí hizo las cosas más accesibles, sí, porque antes de eso iba a clases en un pueblito en Ohio, y ahí era mucho más complicado el acceso a bandas en gira o cosas así. Chicago claramente abrió las puertas de algo.

¿Te dabas cuenta de que eras el “centro” de algo en Chicago a fines de los 90s? A la distancia, resulta increíble que tantas bandas tan buenas se hayan originado en el mismo momento.
No pensaba mucho en eso, la verdad. Porque mientras eso pasaba en nuestro pequeño mundo, todo el planeta se fijaba más en Smashing Pumkpins o Liz Phair, cosas así. Nosotros estábamos felices de tener nuestra pequeña comunidad de músicos y hacer lo que quisiéramos. Hoy no es lo mismo.

No es lo mismo… ¿en Chicago o en la industria de la música?
No es lo mismo en Chicago. Muchos de nosotros se fueron de la ciudad, crecimos, tenemos familia. Al mismo tiempo, en el cambio de década Nueva York se convirtió en algo así como una veta de nuevos músicos, y de pronto todo el mundo quiso irse para allá. Chicago perdió mucho con eso y las cosas nunca volvieron a ser las mismas después.

De hecho, en algún momento Tortoise completo vivió en una casa en Chicago ¿Separarse cambió la manera en que trabajaban?
Para ser honestos las cosas no cambiaron tanto, porque todos seguimos viviendo más o menos en el mismo barrio, y aun así, cuando vivíamos juntos estábamos muy ocupados, cada uno en sus cosas. Las instancias para improvisar o cosas así no eran tantas como uno podría imaginar.

Me parece que hay un punto de inflexión entre TNT (Thrill Jockey, 1998) y el disco siguiente, Standards (Thrill Jockey, 2001), que suena mucho más procesado electrónicamente. ¿Es Beacons of Ancestorship (Thrill Jockey, 2009) un retorno a un sonido más orgánico? Suena más a una banda tocando que a una materia prima procesada en el estudio.
Whoa… no necesariamente. Creo que las performances son un poco más orgánicas, cierto, somos cada vez más una banda en vivo con menos cosas grabadas, pero en términos de sonidos, hay mucha más curiosidad por cosas nuevas, nunca hemos dejado de explorar las posibilidades del estudio de grabación ni las nuevas maneras de producir música.

Aquí John me avisa, siempre educadamente, siempre entre silencios de buenos modales, que nuestro tiempo se acabó. Y siento que apenas estábamos entrando en materia. Le pido que me deje hacerle una última pregunta. La más absurda de la lista.

Mira, sé que es una pregunta estúpida, pero ustedes tocan en Chile el mismo día que U2. Probablemente no te importa, pero ¿te pasa algo con eso? Quiero decir, somos un país más bien chico y no es habitual que pasen ese tipo de cosas. ¿Te hace gracia?

McEntire se ríe. Esto, viniendo de un hombre que apenas sonrió con cuatro pisco sours, lo considero un pequeño logro profesional.

-No creo que haya mucho traslape en el público, la verdad (se ríe más). No me imagino que compartamos nada de audiencia. Ahora, que ellos estén ahí el mismo día, es raro, sí, pero quién sabe, capaz que nos encontremos en el hotel.

Te pregunto esto porque U2 es un poco el símbolo de muchas cosas que andan mal con la música popular en estos días… algo contra lo que bandas como Tortoise tienen que dar una pelea quiéranlo o no ¿Le dirías algo a Bono si eso llega a pasar? ¿Si te lo encuentras en el ascensor?
Gosh… no sé, la verdad. Probablemente le converse algo, una cosa de cortesía, quién sabe, me parece que no son mala gente después de todo.