“La vida es como el mar, entre tormentas y naufragios se aprende a navegar”, reza el lema de este dúo que, en pocas semanas, ha logrado lo que a otros les toma años. Sus integrantes insisten en que nada pasó de la noche a la mañana, pero lo cierto es que por estos días el viento sopla a favor de Marineros.

Hablemos de inmediato sobre el elefante en la habitación. Marineros, el dúo que forman Constanza Espina y Soledad Puentes, ha recibido lo que desde lejos parece un trato preferencial respecto a otros debutantes. Por obra y gracia de Javiera Mena, su primer demo llegó a los oídos de Cristián Heyne, y a través del productor también las conoció Alberto Fuguet. Fue un boca a boca provechoso: se transformaron en el primer fichaje de Unión del Sur, el sello de Mena y Heyne, y aparecerán en una escena de la próxima película de Fuguet.

Antes de editar ‘Espero’, su single debut, fueron invitadas a tocar a las sesiones que Super 45 graba en Radio Zero. Cuando la canción fue lanzada, la acompañó un video con ambiciones cinematográficas que dura casi siete minutos, fue filmado en blanco y negro y luce como una producción de alto vuelo. Más de 10 mil personas lo han visto desde que apareció hace poco más de un mes. Entre ellos, los periodistas en la redacción de El País de España, donde la dupla figura en un artículo titulado “Cinco promesas latinoamericanas”.

Semejante hoja de vida causa desde reacciones poptimistas hasta cejas arqueadas en señal de incredulidad. Pero no sabemos cómo se fue escribiendo: Marineros nunca habían dado una entrevista hasta ahora.

Ésta es la primera.

–Qué bien conectadas están…

Constanza: Sí, pero es algo que pasó nomás. La Sole es de Conce y no conoce a nadie (se ríen). Somos bien reservadas, yo no salgo mucho. Hay gente que se pregunta quiénes somos. Piensan que somos hijas de millonarios o que Unión del Sur puso un montón de plata para hacer el video. Pero las cosas que hemos hecho han resultado mandando mails y pidiendo ayuda, y también poniendo harto de nuestra parte. Nos teníamos mucha fe.
Soledad: Si nos hubiesen visto cuando grabamos el video (se ríen). Lo dirigió mi hermano, Álvaro, y al principio costó ponerse de acuerdo porque él quería hacer algo macabro con niños enterrando viejos vivos y un gallo matando a otro. Ideas que no apañaban con la canción. Al final nos pusimos de acuerdo, pero terminamos el rodaje hechos unos energúmenos, tirándonos puteadas, transpirando, corriendo de allá para acá. Que la pala, que el cable, que limpiar no sé qué. Fue entretenido y duro. Un circo pobre.

–¿Les molesta que se hable de ustedes por sus colaboradores?

Constanza: No, es que no podemos controlarlo todo, eso tenemos que tenerlo súper claro. Siempre alguien va a creer que Heyne nos hizo todo o que la Javiera nos escribe las canciones.
Soledad: Sus nombres pesan.

–¿Cómo se han sentido en las últimas semanas?
Soledad: Tal vez soy muy patuda, pero, aunque se siente extraño, no creo que nos falten méritos para que se hable sobre nosotras. Yo desde los 15 que he tenido bandas, he pegado afiches en la calle de noche, he cargado cables y pasé por tocatas que sonaban mal. Ha sido un proceso de años.
Constanza: A mí me sorprende. Nos pusimos muy contentas cuando salió ‘Espero’ en la Radio Uno. También pienso que es merecido, aunque se sienta raro. Con el tiempo vamos a demostrar que no somos la típica banda y con el tiempo cada uno gana su lugar. Tenemos muchas cosas que respaldan quiénes somos, de a poco se irán dando cuenta.

Cuando te fui a saludar

Constanza y Soledad se ubicaban por internet porque tenían amigos en común. El encuentro en persona ocurrió en la entrada del primer Lollapalooza, en abril de 2011, y en agosto ya eran dúo. Cada una, sin embargo, tenía su historia previa.

Soledad es arquitecta y se vino a Santiago hace dos años desde Concepción. Cuando iba en kínder aprendió guitarra y a comienzos de la educación media tuvo un grupo de covers. “Tocábamos temas de El Otro Yo, Hole, Veruca Salt, Garbage, cosas así. Rock mujer”, explica. Aunque iba en un colegio donde predominaban “el carrete y la zorronería”, empezó a explorar música.

Pasó del reggae a Ride y después a Kula Shaker. Llegó a Cocteau Twins y se hizo fan. Con su hermano integró la banda Formatos Breves, cuyo principal momento de exposición fue venir a Santiago a tocar en un ciclo con Aguaturbia en La Batuta. Café Cracovia fue otro de esos proyectos formativos que no duraron mucho tiempo. “Pero, apenas me titulé, decidí hacer algo al respecto. Así que me vine a Santiago”.

¿Qué hacía Constanza mientras tanto? “Nada”, contesta y se calla por un microsegundo. El silencio lo llena “Britney Jean” sonando por los parlantes. Su fugaz mutismo no es una señal de apatía, sino la antesala al momento más pop de esta entrevista: una confesión rosa al ritmo de Britney Spears. “Estaba sufriendo mucho, me había pateado mi primer amor y eso desencadenó mi carrera musical”, revela.

Sobrevivió el duelo escuchando canciones, viendo películas y dibujando. Siempre quiso ser cantante, pero recién se atrevió a componer material propio incentivada por Sebastián Orellana de La Big Rabia, su roommate durante la época activa de Philipina Bitch (a quienes acompañó en el Pulsar 2010 tocando “I wanna be your dog” de los Stooges). Nota para los curiosos: esa primera canción, titulada “Destiempo”, sigue disponible en la cuenta de Soundcloud que Espina creó usando el seudónimo Constanzacer.

–¿Cómo empezaron a tocar?

Constanza: Guitarreando juntas. Yo le mostraba canciones a la Sole, que es muy tímida, pero apenas sé tocar. Cacho seis acordes, así que mis temas eran monótonos. Ella agregaba arreglos y nos dimos cuenta de que nos complementábamos. Marineros empezó con ‘Espero’. La ensayamos ene, yo tuve que cambiar mis mañas…

–¿Cuáles mañas?

Constanza: (Entona limpiamente como concursante de “American Idol”). Dejé de cantar a lo Backstreet Boys.

–¿Es tu escuela?

Constanza: Sí. La Sole es rockera y yo soy popera. Me gusta One Direction, mucho. Escucho otras cosas también, pero en mi infancia y adolescencia lo más importante fue la música pop, sobre todo las Spice Girls. No fui precoz para descubrir música, recién a los 17 ó 18 años llegué a Wilco y Grandaddy por recomendación de un familiar.

Estos caminos que se unieron

Veamos si es cierto lo del gusto por One Direction. A veces los músicos dicen cosas así cuando quieren sorprender o caer bien. Para saberlo, basta una prueba en dos pasos: el primero es desviar sutilmente el foco hacia el recién salido Midnight memories, el último disco de la boyband, y el segundo consiste en fingir despiste. ¿Cuál de ellos es el que toca guitarra ahora? “Niall”, dice Constanza sin demora y con plena seguridad. Logro desbloqueado.

Si es que hay una pose en Marineros, permanece escondida con maestría y no es posible detectarla a simple vista. Cambia la música ambiental, ahora corre “Days are gone” de Haim, un grupo que les gusta en serio: apenas llegaron al lugar de este encuentro (una oficina con una colección de discos) se fijaron en el LP de las hermanas estadounidenses, y comentaron en detalle su registro en vivo en el iTunes Festival y su aparición en “Saturday Night Live”.

Cualquiera que haya visto entrevistas con Haim sabe que sus respuestas se dividen entre ocurrencias absurdas e ideas de irrefutable cordura, salpicadas por decenas de referencias musicales. Conversar con Marineros es parecido. Constanza hace reír. La pregunta: ¿Por qué Cristián Heyne está tan mitificado? Su respuesta: “Porque se viste de negro”. Soledad saca aplausos cuando explica la metodología Marineros: “Quisimos hacer las cosas de manera lenta y efectiva. No bombardeamos de spam, ni dimos entrevistas en todos lados, no salimos a tocar al tiro, ni a telonear a cualquier grupo que se nos cruzara para ‘agarrar gente’. Preferimos trabajar calladas”. Mientras una contesta, la otra tararea lo que suena en la radio. Ambas siguen el ritmo con los pies.

–La duda de rigor: ¿Cómo llegaron a trabajar con Heyne y Mena?

Constanza: Después de que bajamos Logic y aprendimos a usarlo mirando tutoriales, grabamos el demo de ‘Espero’. Queríamos tener plata para grabar un disco y decidimos postular al Fondart. Como conozco hace tiempo a Javiera Mena y somos amigas, le pedí que me firmara una carta de recomendación, así que le mandé el tema por mail y nos contestó que le había encantado. Y a Heyne también.
Soledad: ¡Quedamos así! (Pone esta cara)
Constanza: Sí, y a la media hora llega un mail de Heyne diciendo “Marineras, escuché la canción, me gustó, vengan a mi estudio”. Al otro día la Sole renunció a su pega en una oficina de arquitectos. Marineros se convirtió en un trabajo de tiempo completo.
Soledad: Lo mejor fue que Heyne nos dijo que le interesaba artísticamente el proyecto Marineros, más que llegar, producirlo y olvidarse al rato. Desde ese momento, nuestra única opción es ensayar, hacer canciones.

–La característica principal del demo era su minimalismo…

Constanza: Fue a propósito. La versión del single también tiene pocos elementos. Es honesta con lo que somos: dos personas nomás.

–¿Tuvieron que ver las clases de arquitectura en ese diseño tan simple?

Soledad: Yo encuentro que sí, en arquitectura aprendes mucho sobre composición visual, de colores, órdenes. Eso es aplicable a estructuras de letras, canciones, ideas. También a las estructuras modulares de la música, los ritmos y las armonías. Entender eso te hace trabajar un concepto y usarlo para construir algo en torno suyo.

“Ya llegó Pablo Herrera”

Lo que viene para Marineros es el lanzamiento de ‘Espero’ en formato físico, específicamente en vinilos de siete pulgadas, vía Unión del Sur. Los discos ya están listos y fueron empacados por ellas mismas. Se trata realmente de un doble lado A que incluye la asombrosa canción que será su segundo sencillo: ‘Oh oh’, un sensual rap decorado por Soledad con una guitarra a lo The XX que presencia la transformación de Constanza en una MC que recuerda tanto a Jorge González en “Corazones” como a Facto Delafé y las Flores Azules en ‘Sólo palabras’ y Ambra en ‘Te pertenezco’.

–Definen su música como “pop de amor y existencialismo”. ¿Qué significa eso? ¿Que inspiran sus letras en Sartre?

Constanza: Nuestra idea es simplificar. El existencialismo puede resumirse en palabras simples y frases cortas. Son ideas que van más allá de lo complejo, que tienen que ver con el hombre en este mundo. No somos muy prolíficas por lo mismo. Yo me encargo de las letras porque no toco nada muy bien, y me doy muchas vueltas para llegar a una conclusión, a una palabra. Trato de ser precisa en lo que digo. Por eso valoramos el pop, porque es muy difícil. Y todavía hay gente que piensa lo contrario, tenía amigos que me molestaban cuando pescaba la guitarra. Me decían “ya llegó Pablo Herrera” y yo me enojaba porque estaba buscando hacer algo muy simple para que fuera universal. Quiero hablar de lo que nos pasa a todos. Que la Sole o yo podamos decir cosas desde nuestro interior, pero que las escuche cualquier persona y se sienta representada.

–A todos nos toca esperar, pero nadie estaba cantando sobre eso…

Constanza: Esperar es emocionante. Esperar es una búsqueda. Y es una esperanza porque tiene que ver con creer que hay algo más allá. La historia de amor de ‘Espero’ se puede extrapolar a la vida entera porque tiene que haber algo más allá de los horarios y de la plata.
Soledad: A veces la espera es lo único que te queda porque tal vez nunca llegue nada, no siempre uno encuentra lo que busca.
Constanza: La espera le da sentido a las cosas. Es algo que no se aprecia en esta sociedad tan acelerada. Esperar te deja un vacío, un vacío que quieres llenar.

–Entonces, ¿qué podemos esperar del primer disco de Marineros?

Constanza: Marineros es algo integral, no es sólo música. ‘Espero’ es una puerta de entrada a un mundo entero que se viene. Si ven el video se podrán ir internando en él. Esos símbolos en la tierra, en ese final abierto, son una pista. Los diseñamos porque tratamos de que todo tenga que ver entre sí, pronto esos detalles cobrarán sentido. Cada canción tiene su propio símbolo y nosotras dos también.

–Van a terminar como Prince.

Constanza: Sí, seremos “Las Artistas Anteriormente Conocidas Como Marineros”.