Sobre cómo ser padre puede darle sentido a la vida, sobre la mismidad sonora que producen las máquinas y algo más, habla Guillermo Scott Herren, antes de subirse a hacer pedazos el sistema de sonido de Industria Cultural.

Una avalancha de ruido borra los últimos rastros del interesante DJ set de Raff en Industria Cultural, y Prefuse 73 deja claro en menos de un minuto que lo del hip hop fracturado ya no le interesa tanto.

Son pasadas las 11 y media del jueves 15 de octubre y el hombre anteriormente conocido como Scott Herren, de Atlanta, hoy Guillermo Scott Herren, tras un viaje a Barcelona que parece que le cambió la vida, grita con la boca pegada a un micrófono algo que no se entiende, porque todo es parte de un complejo proceso digital de sonido en el que los gritos pueden ser ritmos y los teclados, percusiones.

Su presentación es excesiva. Intensa, ensordecedora, casi privada de estructura: los beats parecen brotar tras cortinas de estática de manera impredecible. Bailar es algo ajeno a esta música.

Antes, apenas poco más de una hora atrás, Guillermo era todo paz y sonrisas en el backstage.

– ¿De verdad tu nombre es Guillermo Scott Herren?

– Sí, bueno, es un poco el alias de mi alias. Lo que pasa es que es imposible ser anónimo si sacas un montón de discos. Tienes que llamarte de alguna manera.

– ¿Por qué nunca lo habías usado hasta hace pocos años?

– Bueno, es que en Estados Unidos nadie puede decir Guillermo. Te dicen algo así como “gurgliermou”, con suerte. Así que en el colegio les decía a todos que me dijeran Scott.

– Puedo estar equivocado, pero creo que hasta hace un tiempo, tus alias estaban muy definidos en cuanto a estilo. Uno sabía más o menos que una canción de Delarosa & Asora sonaba de cierta manera, que algo de Savath & Savalas sonaba así, y que Prefuse 73 era otra cosa. Y me parece que te has propuesto hacer confluir tus distintos sonidos, últimamente. ¿es así?

– Sí, es válido. Quizás no lo hice a propósito, debe haber sido culpa de los tiempos. Mira esto, por ejemplo. (Se da vuelta y conecta un iPod a unos parlantes. Busca una canción hasta que la encuentra) Es Bon Iver. Parece simple, pero la verdad es complejísimo. Hay todo un juego con los arreglos y la voz. Yo, por ejemplo, todavía estoy tratando de encontrar un sonido así. Me pasa que me encanta lo que hacen los chicos nuevos de Warp, pero no me interesa nada ser parte de eso. Quiero ser lo más orgánico posible, yo toco varios instrumentos…. oigo lo que hacen mis compañeros de sello y, la verdad, me imagino que no escucho en mi casa las mismas cosas que ellos… ¿dónde estaba? Ah, sí. La verdad, no es que me haya propuesto aglutinar mi sonido en un sólo alias, a mí me gusta mantener las cosas separadas, pero el tiempo me pilló. Oye, ¿tú nunca trabajas con grabadora?

– No, siempre ando con libreta.

– Increíble. Ahora muy poca gente hace eso. Igual cuando empecé todos andaban con una libreta, nadie grababa nada. Así de vieja escuela soy.

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– Volvamos a lo de los alias. Te lo preguntaba porque también me da la impresión de que estás buscando más simplicidad en tu sonido, simplificar los nombres y limpiar un poco tu estilo…

– No sé. Mi mente está en distintos procesos, proyectos… cada disco lo pienso como una unidad aislada del resto. Es más dificíl hacer música con menos elementos que llenar todo el espectro sonoro de cosas. Hacia allá me estoy moviendo ahora, y yo no hago nada a medias. Estoy armando un estudio en el que produzco a varias bandas, y cada vez que trabajo con ellos mi mente está ahí, en cada proyecto, soy uno más de cada banda.

– Has estado editando música de manera bastante prolífica durante los últimos 15 años. En ese tiempo, ¿cuál dirías que ha sido el mayor cambio que te ha tocado ver?

– Diría que el acceso a nuevas tecnologías. En términos positivos, hubo mucha gente que no tendría nada más que hacer, y que gracias a las nuevas tecnologías pueden hacer música. Lo malo es que esa tecnología también produce una repetición uniforme de sonidos hasta que ya no sabes quién es quién, porque todos suenan igual y ocupan los mismos trucos. Para mí el futuro es más caótico. No veo ninún porvenir en el robot siguiendo al robot. La música se trata de la evolución, de lo que hiciste para hacer algo distinto, de tu sonido, no de imitar o clonar. No es como todos estos discos que salen ahora que parecen música de videojuegos. Porque trabajas con un computador no significa que tengas que producir música imbécil.

Guillermo se detiene para recibir un vaso con whisky, jugo de naranjas, menta y algo más que le entusiasma demasiado y quiere bautizar con su nombre. Se ríe de la cantidad de whisky que contiene la mezcla y dice que quiere ser un padre responsable, no un borracho.

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-¿Cómo se llama tu hijo? ¿Ser padre ha afectado tu música?

– Alejandro. la madre es Claudia Deheza (la voz de Apropa’t, de Savath & Savalas, entre otros discos de Herren), pero ya no estamos juntos. Alejandro es de puta madre, me encanta. Es mi vida. Toda la plata que gano es para él, al final. No diría que cambió mi música, pero sí salgo más de gira por él, lo que me deja en un mundo un poco solitario. Soy sólo un padre soltero que quiere que su hijo tenga lo mejor. Suena un poco cursi cuando uno lo dice así, pero esa es la verdad.

– En una de esas, la verdad es cursi y uno no tiene la culpa.

– Es que a mí me pasó algo que no quiero que a él le pase: soy hijo de madre cubana y padre catalán, adoptado, me pasé la vida buscando a alguien que se la jugara por mí y eso nunca pasó. Eso mismo me impulsa a hacer las cosas mejor.

– ¿Qué planes tienes ahora? No quiero que me digas cuándo editas tu próximo 12”, sino planes a largo plazo, en serio, de los grandes.

– Estoy construyendo ese estudio del que te hablaba, estoy grabando a gente que me cae bien, quiero que la música suene mejor, en general, para todos. No quiero que la gente escuche más MP3 de mierda, ¿sabes? La música es importante en la vida de la gente y odio como suena la mitad de las cosas. Quiero que mi hijo vea el arte y escuche la música que quiera. Estoy en una especie de cruzada por eso, y no voy a parar. Y no lo hago sólo por él. Lo hago por todos.

VIDEO: Prefuse 73 (en vivo, Santiago de Chile 2009)