El pasado 5 de mayo el canadiense Tim Hecker se presentó en la ciudad suiza de Lucerna y conversó con la revista local Zweikommasieben (en la cual nuestro colaborador José Luis Báez también participa), acerca de los conceptos y la falta de ellos en su música, el límite de esta en relación al ruidismo y de porqué ya ni si quiera usa un iPod. A continuación, reproducimos parte de esa conversación.

Tim Hecker es uno de los músicos más importantes dentro de la escena drone y ambient actual. Con destacados trabajos a su haber, como el elogiado Harmony in ultraviolet (Kranky, 2006) y el reciente e interesante Ravedeath, 1972 (Kranky, 2011), se dedica a girar constantemente por el mundo con su show absolutamente oscuro (sin luces, sin video), potente y muy envolvente. De eso y de la profundidad de su quehacer musical, nos cuenta en esta entrevista.

Texto: Remo Bitzi
Fotos y traducción: José Luis Báez

¿Cómo te iniciaste en la música?

Siempre toqué música, toda mi vida. Es algo que jamás he dejado de hacer. Ni siquiera podría decir cuando empecé porque lo he hecho desde que tengo uso de razón. Usaba cualquier instrumento que tenía a la mano: piano, ukelele, trompeta, cosas como esas. Con la música electrónica empecé a los 15 años.

¿Hubo una razón para eso?

Principalmente mi interés musical apuntaba al estilo y aparte mis esfuerzos por tener una banda no resultaron. Simplemente nunca pude confiar en amigos para ello. Así que empecé a hacer música por mí mismo, usando samples y baterías programadas.

¿Qué música escuchabas en ese entonces?

De todo. Minimalismo como lo de Philip Glass, rock independiente y también Boise. Lo típico que una persona de 20 años escucharía…

¿Podrías nombrar los 3 discos que más te han influenciado?

 No podría.

¿Y cuales serían entonces tus fuentes inspiración?

Eso también es difícil de responder. No hay una cosa a la que nombrar como por ejemplo mirar las montañas o al cielo o la soledad. Es simplemente un impulso que está y que necesita salir de alguna forma. Quizás es una búsqueda…

¿Qué cosas escuchas en este momento?

 Lo que sea de la escena de pop y rock contemporáneos. Quizás lo mismo que cualquier otro joven.

RAVEDEATH, 1972

Detrás de tu mas reciente álbum (Ravedeath, 1972), pareciese haber un gran concepto. ¿Qué fue primero, el concepto en sí mismo o la música?

La música. Cuando se termino de grabar, el concepto evolucionó precisamente de acuerdo a cómo se terminó de grabar. Siempre se trata de cómo el sonido es un fenómeno puro. La estética o la presentación física del álbum se fusionan ya terminado el proceso.

¿Alguna vez te ha costado encontrar un concepto después de haber terminado la música de un disco?

Creo que el énfasis en el concepto está sobrevalorado en el sentido de cómo los periodistas musicales lo toman y dicen “este es EL álbum conceptual…”, porque muchas veces no lo es. Usualmente uno trabaja en una forma bien abstracta y libre de concepto, que sólo aparece al final del proceso de composición y grabación.

Ciertamente no está impulsado por el concepto, los cuales existen pero generalmente no en el sentido de cómo funciona, por ejemplo en el arte y la ejecución de este. Mis conceptos se preocupan por asuntos estéticos: luminosidad, espacio, aire, presión, poder, fuerza. Todos ellos son vagos. Pero la forma que todo se empacó, en términos de la muerte o destrucción de la música –al menos en Ravedeath , 1972– es algo que pasó al final.

¿Cómo te gustaría que la gente accediera a tu música?

No me gustaría imponer la condición en la cual la gente interpreta mi música. Lo que a mí realmente me interesa es como la gente interactúa con ella en formas que ni siquiera pensaría. El hecho de que algún profesor de yoga por ahí use mi música para sus clases y al mismo tiempo algún metalero por ahí la use para lo que sea, es porque ellos pueden considerar que la inspiración tiene una raíz profunda. Nunca me hubiera anticipado a ese fin. Imponer una condición de cómo escucharla o en qué contexto no es lo que me interesa, sino todo lo opuesto, no dar ningún contexto o condición. Obviamente eso no es enteramente cierto pero al menos trato de hacerlo.

Entonces tu música funcionaría sin un concepto…

¡Por supuesto! Si tú la interpretas de la nada, sin saber nada del artista y de lo que realmente se trata el trabajo ¿Aún así la disfrutarías? ¿Te sentirías intrigado por ella? ¿Te haría cuestionarte algo? La respuesta es sí porque detrás de todo hay una verdad.

Siempre pienso cómo acceder al arte en general. Para mí el concepto siempre es secundario…

El mejor arte siempre tiene ambos, tiene algo enigmático. Porque si lo trabajas en un contexto, siempre vas a tener una relación que es enigmática o que no es fácil de identificar. Y cuando algo es conceptualmente rico, te hace pensar acerca de ello y se convierte en algo incluso mejor. Pero por supuesto, nunca trabajar en algo en lo cual el concepto se necesite para disfrutar el trabajo, al menos de una forma mínima.

Al escuchar tu música, personalmente tres palabras se me vienen a la mente. Una es añoranza. Creo que hay algo de ello en la música y me pregunto si añorabas algo mientras la creabas…

No lo creo. Me encontraba bastante feliz mientras componía y no me faltaba nada en realidad. No es que la música refleje una falta biográfica de mi persona.

Pero quizás pasa a un nivel inconsciente…

Eso sí. Si lo tomas como un psicoanalista puede que haya necesidades ocultas a expresar o entender.

La segunda palabra es oscuridad. Hay harto de eso últimamente (witch-house, dubstep, black metal, drone, ambient…)

¿Crees que es música proto-oscura? ¿Masivamente oscura en contra posición a lumínica?

No como proto-oscura. Hay una cualidad oscura pero por supuesto también hay momentos de iluminación o lumínicos

Trato de no ser siempre brutalmente monocromático.

Pero lo que sí es oscuro. ¿Son intencionadamente así o es sólo casual?

Trato de hacer música que me sea un desafío y que tenga afecto. Si quisiera hacer música extremadamente oscura sabría cómo hacerla porque es fácil apretar unos botones y utilizar ciertos tonos. Es sabido que las neurociencias han identificado cuales acordes generan una resonancia emocional, por lo que es simple de hacer y podría pero no estoy interesado en sólo hacer música oscura. Me gusta lo que es ambiguo, lo que no sabes si es sombrío o positivo.

Entonces es sólo algo que pasa…

 Sí, sólo pasa. No es diseñado.

Hay una interesante frase extraída de “Malina”, de la autora austriaca Ingeborg Bachmann, que se podría traducir como: “¿Para qué multiplicar el sufrimiento?”

No estoy haciéndolo por otros. Mi música no es un alivio farmacéutico para una dueña de casa en Australia. Primero lo hago por mí mismo. Hago música que es intelectual, física y espiritualmente satisfactoria. Y eso puede generar una conexión en otros. No me interesa hacer música que simplemente es para hacer feliz a la gente. Mejor irse a ver American Idol. O hacer otra cosa. Hay un montón de formas vacías de encontrar una felicidad simple, la cual mayoritariamente es para cerebros adormecidos.

¿Dirías entonces que la música que trasciende o el arte en general necesita cierta cantidad de oscuridad?

No sé si oscuridad en ese sentido. El arte que más me gusta sí tiene tintes de oscuridad. Hay grandes obras de pop art que son súper livianas e irreverentes. Por ejemplo, no diría que los trabajos de Jeff Koon son tenebrosos a no ser que consideres sus plateados conejos inflables gigantes como espeluznantes y sombríos, lo que es perfectamente factible y por supuesto genial. La idea es que hay hartas obras consistentes que no se basan en mecanismos densos.

La tercera palabra que se me viene a la mente es “sagrado”. ¿Eres religioso?

Me criaron religioso, pero en realidad no practico ningún tipo de religión cristiana. Sin embargo, ir a la iglesia tiene un impacto en mí. La música de iglesia tiene también un impacto en mí.

¿Qué significa para ti la música de iglesia?

Estoy influenciado por extrañas formas de música sagrada. Aunque me gusta llegar a cosas de las cuales no puedes extraer un significado, que evitan un significado. Se tiene acceso más directo a estados físicos.

La gente “peregrina” a salones de conciertos y clubes, buscando algo “hyper específico”, citando a DJ Sprinkles, un artista al frente de una especie de altar tratando de entregar este algo hyper específico. No sé si compartes la idea de que hay un cuento religioso en la forma en que actualmente la gente va a clubes y conciertos…

En los ‘60, el artista alemán Gerhard Richter escribió en su diario de vida que los artistas son los nuevos sacerdotes. No comparto esta idea pero sí hay algo de cierto en lo que dices, que se conecta con esta noción de Richter. Como el arte que tiene un propósito espiritual, algo así como una sociedad que ya no tiene significados y que busca algo.

¿Sientes que tienes alguna responsabilidad al respecto?

A veces. Depende de la cantidad de esfuerzo que haga la persona para venir a mi concierto. Si alguien viaja desde los suburbios y el precio de la entrada es barato, no estoy tan comprometido y no me importa tanto como una persona que manejó 5 horas para llegar y que el concierto tiene un significado para ella o él. Las dos situaciones son cosas completamente distintas. En el segundo caso siento que hay una presión por hacer un buen concierto y dar todo lo posible… ser generoso. Por supuesto hay ocasiones en que no.

En una entrevista, un tiempo atrás, dijiste que planeabas deshacerte de tu iPod ya que tener una selección casi infinita de canciones se vuelve algo sin sentido. No valoras lo que tienes…

No me acuerdo para nada de haber dicho eso. Pero sí, renuncié al iPod y otras formas digitales de música, imágenes y video.

CIERRE

Has tocado junto a Ben Frost y están trabajando en nuevas colaboraciones…

Sí, lentamente. Pero en nada concreto.

Ben Frost dijo recientemente en una entrevista “No entiendo porque existe esa necesidad de impone una idea de cómo mi música tiene que ‘verse’, en vez de dejar a la gente formarse su propia imagen de ella”. Además agrega “La obsesión posmoderna de convertir cualquier concierto en una experiencia cinematográfica me es podridamente insultante como espectador. Cuando usas video en una presentación me estás directamente diciendo dos cosas: Primero, eres completamente incapaz de involucrarme como espectador en tu presentación y tratas de compensar visualmente y segundo, crees que soy un imbécil y que no tengo mi propia imaginación”. ¿Compartes esta opinión?

Bueno, él si usa al menos luces. Y se para ahí enfrente tuyo por lo que hay un aspecto visual. No se refiere sólo a video y eso sí muchas veces puede ayudar, especialmente si vas a una experiencia completamente sensorial. Pero para mí en este momento lo mejor es la negación de las visuales y ocupar a la oscuridad completa como un amplificador para los oídos. Estoy completamente usando este modo de presentación actualmente porque es realmente difícil ver un gesto, una maniobra o al artista mismo. Esta dificultad ayuda a dejar de preocuparse de lo que el artista está haciendo para enfocarse en escuchar en lo que se está presentando.

Muy parecido a lo que hace Moodyman, quién toca detrás de una cortina. Realmente crees lo que quiere es dar la oportunidad a la gente de concentrarse plenamente en la experiencia sonora.

Exactamente. He usado visuales también pero por el momento no.

Moviéndose a algo parecido, siempre pienso en qué es la música, qué es el ruido. ¿Dónde pones tú el límite?

Trato de no hacerlo. Evito estas distinciones porque son difíciles por lo que trato de trabajar justo al medio de ambas. Eso se remonta a tiempos de Hendrik Halmholt en el siglo XIX. Él trató de hacer la distinción sobre qué es la música. Tonalidad pura, concordancias armónicas y ruido no calificaban, tampoco ciertas vibraciones concordantes. Desde siempre ha habido debate acerca de donde establecer el límite y no me interesa defender alguna definición o delimitación. Me interesa el espacio perceptible entre los dos.

Con el seudónimo Jetone lanzaste algo de música con beats…

Sí, 12 años atrás.

¿No hubo un lanzamiento reciente bajo ese seudónimo?

Sí, algunos tracks fueron hechos en 2000.

¿Por qué no continuó ese proyecto?

Por falta de tiempo e interés. Mis intereses han cambiado y no lo he vuelto a hacer por una variedad de razones. Ahora sólo quiero hacer cosas con texturas, formas abstractas de composición. Por el momento los beats suenan muy rígidos y no es lo mío por el momento.

¿Qué planes tienes para el futuro?

Nada definido. Voy a trabajar con algo de material, algunos conceptos y proyectos pero sólo eso. Recientemente me cambié a un nuevo estudio.

¿Alguna colaboración?

 Nada definido. Soy principalmente un músico solista. Si bien las colaboraciones salen de repente, no es algo planeado.

¿Produces algo más que música?

Fotografía, como todo el mundo. Y usualmente mis fotos son las que se prestan para portada de mis discos. También escribo harto. Básicamente trato de no aburrirme.

Ok, bien. Muchas gracias por tu tiempo. Te veo en el show…

No verás nada. Sólo oirás el show.