Con una contundente muestra de material, el cineasta Jem Cohen fue tal vez la figura más relevante del reciente Sanfic 5. Su mezcla de documental, video arte y cine experimental lo confirma con uno de los grandes talentos independientes de las últimas décadas, llamando la atención de artistas como Patti y Elliott Smith, Fugazi, The Ex y REM.

Presente en Sanfic 5 con una retrospectiva a su trabajo en la sección Shoot the shooter, el cineasta independiente Jem Cohen expuso su particular visión del cine (y del mundo) junto a trabajos colaborativos con músicos como Patti Smith, Fugazi y Elliott Smith. Sus evocadoras imágenes de Nueva York y Ciudad de México revelan una fuerte tendencia a tratarlas como una pieza musical.

“Me considero un pescador de imágenes”, explica Jem Cohen en el cine arte Normandie, poco antes de comenzar su montaje Ciudad de México por azar (2009). El norteamericano nacido en Kabul, Afganistán, está presente con una retrospectiva a su trabajo en Sanfic 5, en la sección Shoot the shooter, con muestras y clases magistrales, más este trabajo grabado y mostrado en marzo en la capital mexicana.

En principio llamado Manifiesto DF, este recorrido por parte del centro histórico de la ciudad cuenta con imágenes de Cohen, música en vivo de Todd Griffin, Dj Rupture, Andy Moor (The Ex) y Guy Picciotto (Fugazi), y, para la versión chilena, la narración de Juan Pablo Bastarrachea, uno de los gestores “in situ” del proyecto.

De inmediato, la visión de Cohen a través del lente difiere del formato narrativo “tradicional”. Se suceden situaciones, personajes y objetos, como el Mercado de Sonora; obreros trabajando en El Zócalo, esa enorme plaza al medio del epicentro de la urbe que creció sobre Tenochtitlán; personas bailando cumbia en la calle, una adolescente rezándole a la santa Muerte, una prostituta sentada, y transeúntes.
Todos caen bajo la cámara de Cohen, quien les agradece en los créditos y los encuentra en su paseo guiado por Bastarrachea y sus amigos del Festival de México en el Centro Histórico. Ellos lo contactaron en BAFICI (Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente) y le propusieron la idea de capturar el DF con su óptica particular. Esta incluye tomas en 8 y 16 milímetros, con planos largos, que se apuran o se vuelven más lentos según la subjetividad del cineasta, ahora expuesta en SANFIC.

REM – “E-Bow the letter”

Otra música

“No me importa”, replica Cohen frente a sus colaboraciones con REM. Sus vinculaciones con la música son de larga data y abarcan algo más que retratar la historia que aparece en una canción. “Cuando comencé a hacer películas justo nacía MTV, que redujo las enormes posibilidades de la relación imagen-audio a términos obvios (bikinis) y publicitarios de hacer un spot (clip) para un producto (álbum). Yo no quería eso”, aclara Jem, al día siguiente en su clase magistral “La otra música”, ofrecida en la cineteca del Centro Cultural Palacio de la Moneda.

-¿A qué te refieres con “otra música”?
-A hacer música con las imágenes: cómo moldeas un sonido, y, también, cómo podrías escuchar una pieza de Shostakovich, la que atraviesa distintos estados. Puede ser a que va mucho más allá del concepto de banda sonora con canciones, donde hay una escena, sube la música, luego baja para el diálogo y vuelve a subir.

“La película que ustedes verán terminará de completarse en sus cabezas, entre sus ojos”, indica Jem, antes de exhibir sus cortos en la cineteca. La cinta Little Flags exhibe un realismo naturalista de documental, de mostrar la realidad –una manifestación de acogida a los soldados tras la 1ª guerra del Golfo, en 1991-, aunque de manera deconstruida. Asimismo lo hace NYC Weights and Measures, o Ciudad de México por azar.

Gracias a los ritmos, la luz y las velocidades, se generan una suerte de equivalente de los drones difuminados en la música. Atmósferas, sensaciones. “Imaginen que es un sueño”, anuncia Cohen.

Un sueño despierto, y uno que a veces tiene implicancias políticas. “Nunca me gustó el crear una fantasía, como lo hacen los clips, sino capturar una cierta realidad vista desde una perspectiva”, explica Jem. El baterista de Godspeed! You Black Emperor lo acompaña con unos sonidos en un corto y la relación con el trasfondo ideológico de los canadienses es coincidente.

Cortometraje Little Flags, música por Fugazi, incluido en el DVD documental Instrument (Dischord, 1999)

Despertar

Gran cultor del esteta, filósofo y ensayista Walter Benjamin, Cohen le dedicó dos de sus obras expuestas durante seis meses en la Fondation Cartier de París, en conjunto con Patti Smith, el año pasado. “Benjamin tenía esa posición en el cine, acerca de crear un sueño en la pantalla, pero uno que provoque un despertar”, cita Cohen en la cafetería del Gatsby del cine Hoyts de la Reina. Tal como los discos de Godspeed…

Por los parlantes suena un tema ochentero, y a sus 46 años, Cohen se declara harto. “Odio la mala música de mi país, en particular la de los 80as”. Vinculado en esa misma década -donde empezó a rodar a los 21 años mientras estudiaba arte- a bandas que formaron parte del underground, como Fugazi y REM, el director detesta la estandarización radial. “¿Viene Kenny G a Chile? Oh, él es el peor”, protesta. Sus preferencias van por íconos arty como Benjamin Smoke, un cantante gay que murió de Sida en 1999, tributado en el documental de Cohen por Chan Marshall y Vic Chesnutt.

Trailer de Benjamin Smoke

Hace un par de años, Cohen le puso imágenes a The Coral Sea, la colaboración entre la narrativa beatnik de Patti Smith y las nubes de guitarras ruidosas de Kevin Shields (My Bloody Valentine), en Londres. ¿Las proyecciones? “El mar, el cielo, las nubes, las olas y el cielo, y el mar”, recuerda Jem, con delicia y una gota de provocación frente a su minimalismo evidente.

-¿Por qué usas planos tan largos, de tres segundos?
-¡Quince segundos, treinta, y más! Lo necesario hasta que veas realmente lo que está en la pantalla.

La simplicidad a veces es la fórmula. Al menos, la que le resultó a Cohen en los registros intimistas de Elliott Smith que capturó a fines de 1996 en Portland, Oregon. Este retrato audiovisual no sólo resulta conmovedor, de una belleza prístina apoyada sobre pocos elementos, sino que, además, es tal vez el único documento de esta naturaleza producido por el cantautor, y editado por su sello de entonces, Kill Rock Stars, bajo el nombre de Lucky Three.

Lucky Three, cortometraje sobre Elliott Smith

Daydream Nation

La amistad de Jem Cohen con Fugazi, nacida de haberse criado en el mismo barrio que el guitarrista Ian Mackaye, partió por una admiración mutua y un primer esfuerzo en Glueman. Este corto de Jem sobre un hombre que inhala pegamento bajo su ventana fue musicalizado por los de Washington DC, con letras como “Lo gasté todo”. Este experimento colaborativo derivó en una década de seguimiento plasmada por Cohen en su documental Instrument (1999, Dischord) que incluye tomas en Chile de la gira de 1997.

Fugazi: Glueman

Con Guy Picciotto, el cineasta ha colaborado en otros proyectos tras el receso indefinido de Fugazi, como el disco de Vic Chesnutt que Cohen produjo con integrantes de A silver mount zion y el guitarrista. “¡Vic Chesnutt es el rey!”, recalca Jem en castellano, acerca del cantautor admirado por Michael Stipe, Lambchop y Calexico.

Cat Power, los holandeses The Ex y Sonic Youth se suman al currículum de Cohen. “No soy muy fan de estos últimos, pero hice algo con ellos hace poco”, dice con reserva.

Sonic Youth: Reena (Cámara en super8 por Jem Cohen)

-¿Por qué la música?
-No lo sé, debe ser por que cuando escucho música me siento como dentro de la cabeza de otra persona, que es precisamente lo que quiero hacer con mis imágenes, más que algo tradicional.

-¿Otro cine?
-¿Cuál es el otro cine?, supongo que es, de verdad, el primer cine, el que empieza con tan sólo mirar, el que todos olvidan. El de los hermanos Lumière, que siguió luego con gente como Jean Vigo…Nunca fue cierto que fuese inaccesible esta otra tradición, no es lo que se le ha tildado de ser. No se puede ser inaccesible si estás mostrando el mundo en el que vives.

-Lo concreto…
-Esto no es acerca del avantgarde o del film experimental, sino una vuelta a los orígenes. Me considero un clasicista, más que parte de la vanguardia.

jem-cohen

Una ciudad con las venas abiertas

Dentro de las múltiples actividades que Cohen realizó durante su semana en Chile, destacó la visita que hizo al Estadio Nacional junto a la cineasta local Tizianna Panizza. “Visité los pasillos interiores y me pareció muy extraño el contraste entre la historia del lugar y lo que estaba pasando allá afuera en la cancha, como si nada”, reflexiona Jem. Lo insólito es parte de su cine, en un surrealismo que va más allá de la tendencia a la locura de Dalí, sino que se enmarca dentro de las capacidades de observación del cineasta.

“Benjamin hablaba del surrealismo como una construcción casual de la naturaleza en la cual las relaciones entre los objetos dados provocan algo”, analiza el director. El hecho es que, en su hiper-sensibilidad visual, Cohen siempre observa hasta encontrar un detalle revelador. “No lo sé, sólo ocurre, sucede que veo la punta encendida de tu cigarrillo, luego las cenizas que están por caer, y así. Puede ser la rama de un árbol, veo su forma, luego el fondo con el que se relaciona”.

En su visión de mundo, no sólo lo que le llama la atención participa, el detalle curioso, sino también un velo de misterio. Como lo estima Jean Luc Goddard en sus escritos, Cohen siempre deja algo no revelado en sus películas. La interpretación varía según el espectador. “En la música pasa lo mismo: alguien que escucha a Bob Dylan puede encontrar letras que lo identifiquen; y, otro, una melodía que va a tararear toda su vida sin saber siquiera de donde vino”, indica Jem. Durante sus exhibiciones, alguien del público le pregunta al director por su afición a mostrar la basura en las calles. “Fue una muy buena pregunta”, afirma Cohen.

Patti Smith: Smells like teen spirit (video por Jem Cohen)

Su visita acaba con la premiación de Sanfic en el Castillo Hidalgo. A este activista de Washington DC le parece inaudito que sea un alumno de Milton Friedmann, y uno de los más grandes banqueros y millonarios chilenos, quien esté tras el festival con Corpartes, la compañía que fundó Álvaro Saieh para destinar sus impuestos a cultura en vez del Fisco, como lo permite la Ley Valdés. En su trabajo con Patti Smith, Cohen la ha retratado más de una vez recorriendo Manhattan y pensando en cómo cambió todo desde los movidos y beat sesenta hasta el dominio actual de los yuppies.

En la noche de clausura, Cohen sube las escaleras a regañadientes para ver los premios, insinuando que eso no es lo importante. Seguro tiene razón, lo esencial, más que la fiesta y el encuentro social en el que las jóvenes se mueren por estar y brillar con sus tenidas, ha sido el recorrido por su propio lente, por su cine, un constante generador de preguntas, inquietudes, sensaciones, ideas. El vagar por su superación de los lugares comunes, a través de un proceso cercano al errar poético de Charles Baudelaire, como en su enigmática Lost Book Found, quizás su obra culmine. Ésta muestra a Nueva York a través de un vendedor de maní y su relación con un extraño cuaderno de anotaciones encontrado en la rejilla del metro, con direcciones, fórmulas químicas y conceptos físicos. Una ciudad con las venas abiertas, lista para ser devorada por el espectador hasta en sus más mínimos (y curiosos) detalles.

Extracto de Lost Book Found

http://jemcohenfilms.com