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Gráfica: Ignacio Mardones

Con la incertidumbre de cómo pueda venir -y sonar- el próximo año, nos quedamos con la certeza de que este año no fue estridente, pero sí seguro. Donde las apuestas fueron más acotadas, se privilegió el oficio y el riesgo parece haber quedado en un segundo plano. La siguiente es la selección de los mejores discos del 2008 -la primera parte- según nuestro equipo. Recuerden que está hecha con cariño y absoluta subjetividad. Que la disfruten.

??bamos preparados al asado de fin de año. A llegar a la violencia si era necesario: sabíamos que elegir el disco del año entre todos los que colaboramos en Super 45 puede llegar a ser una experiencia arrebatadora. Del más intenso lobby, amagos de asesinatos y discusiones feroces para colar el favorito entre los Top 45. Porque para nosotros la lista de sobresalientes resume el trabajo de todo el año, reflejando lo que nos pareció lo más rescatable del 2008, en un recuento colectivo de lo que lo hizo especial y emocionante.

Para sorpresa de todos, la elección no fue difícil y obtuvimos un resultado que nos dejó conforme a la mayoría. Buscamos los discos que nos hubieran volado la cabeza o a los que les pusimos repeat hasta el cansancio. Y esos álbumes armaron un año sólido: vimos escenas DIY consolidarse, el regreso de bandas injustamente olvidadas por el desgaste de las modas pasajeras, volvimos a bailar con ganas -algunos con más ganas que otros- con grupos que seguimos disfrutando terminada la fiesta, hubo bandas que no sólo no cayeron en la maldición del segundo disco sino que nos confirmaron por qué apostamos por ellas en un principio y finalmente -para alivio de muchos- aparecieron algunas sorpresas inclasificables que nos dan esperanzas de lo que pueda seguir apareciendo a futuro.

Con la incertidumbre de cómo pueda venir -y sonar- el próximo año, nos quedamos con la certeza de que este año no fue estridente, pero sí seguro. Donde las apuestas fueron más acotadas, se privilegió el oficio y el riesgo parece haber quedado en un segundo plano. Y mientras las finanzas del mundo se derrumban y nadie sabe muy bien qué es lo que viene y cómo estaremos en seis meses, nos quedamos con el tono sombrío y aventurero de los Top 3 de este año combinado con el empujón de los beats parranderos de varios de nuestros Top45 para esperar expectantes el 2009.

Sabemos que nuestros lectores no siempre comparten nuestras opiniones, pero nunca han puesto en duda que en Super 45 escribimos de los que nos gusta. Este es el listado de nuestros favoritos del 2008.

Por Carmen Duarte

Los mejores 45 discos del 2008 según Super 45

45.- The Walkmen – You&Me (Gigantic)

You&Me, el quinto disco de The Walkmen, es tanto un álbum de amor como de empezar a sentirse cómodo y lanzarse a ver nuevas opciones. Por eso este trabajo puede mirarse como la unión de dos puntos: del lugar incierto en que estaban post Bows and arrows (Record Collection, 2004) hasta llegar a ser lo que querían ser. Con su voz a lo Dylan recargada y potenciada al máximo, Hamilton Leithauser hace tan evidente en “Red moon??? lo mucho que esperó para encontrar a su polola que no queda más que emocionarse con él junto con las trompetas tristonas de fondo que lo acompañan en esta nueva versión de sí mismo. (Por Carmen Duarte)

44.- Crystal Stilts – Alight of Night (Slumberland)

En Aligth of Night, Crystal Stilts se entregan por completo a un sonido oscuro que no reniega en lo más mínimo su declarado gusto por The Jesus & Mary Chain. Y si bien la oscuridad del cuarteto de Brooklyn es contundente, las melodías se expresan de un modo mucho más cercano al pop, como dejan en claro con “The Dazzled??? o “SinKing???, donde la voz construye melodías dulces mezcladas con una sicodelia camuflada entre el blanco y negro (…). Una banda honesta que gusta del ruido y que se vale de él para dar saturación a una escena nueva que parece cada vez mejor intencionada. (Por Tote Valenzuela)

43.- Animal Collective – Water Curses EP

¿Puede ser un EP disco del año? Animal Collective da muestras rotundas de que sí. Y lo hacen a su peculiar manera: reinventándose y dejándose mutar. ¿Es posible no estancarse tras una carrera apabullante de muy buenos discos en pocos años? Avey Tare, Panda Bear y compañía no se preocupan mucho de mirarse el ombligo: simplemente avanzan. Valga de adelanto a su nuevo álbum la hermosa “Water Curses”, hit del año y punta de lanza de su discografía, subiendo la vara de un tirón al Feels y Strawberry Jam. Un placer. (Por Andrés Acevedo)

42.- Lykke Li – Youth novels (LL)

De una forma u otra los suecos siempre saben cómo dar una vuelta de tuerca al pop y encontrar ese equilibrio entre experimentación demencial y sugerentes melodías pegajosas (…). Lykke Li es una de estas preciadas muestras y su disco debut Youth novels la avala. La delicadeza de su voz y el refinamiento de sus melodías nos harán pensar en Stina Nordenstam, pero más cerca del free folk y juegos rítmicos luminosos. Esa misma suavidad, agudeza y fragilidad que va resquebrajándose a medida que las percusiones y las cuerdas construyen el hit del disco, “Little bit???. (Por Roberto Doveris)

41.- Sensorama 19.81 – Retrato de un desconocido (Quadrafobia)

Precedido por un EP homónimo, el primer disco en largo de Rafael Casanova destaca por la calidad de las composiciones, el acierto en las melodías y, sobretodo, por la yuxtaposición de cada sonido con otro, en una simbiosis pocas veces lograda en la música local (…). Ya se trate de post-rock, música de cámara o un soundtrack, Sensorama 19-81 demuestra estar un paso más allá del rótulo y del estilo. Se trata de un disco que aún cuando aparentemente se presenta como atemporal, tiene marcado en sí los signos propios de una historicidad difícil de obviar. (Por Roberto Doveris).

40.- Bonnie ‘Prince’ Billy – Lie down in the light (Spunk)

Will Oldham está de regreso y en su sexto LP bajo el seudónimo de Bonnie “Prince” Billy, vuelve a la tierra para entregar desde el polvo canciones que siguen buscando refugio en el amor, la religión, la vida y la muerte. El frío paisaje gótico al sur de los Estados Unidos de The letting go (2006, Drag City), ahora es reemplazado por puro fuego (…). Lie down in the light y todo su fragor acústico son prueba de una lucidez e inspiración que no parecen tener final, su acabado instrumental es detallista sin perder espontaneidad y sus canciones son tan simples, humanas y devastadoras que dan escalofríos. (Por Enrique Moraga)

39.- The Sea and Cake – Car alarm (Thrill Jockey)

Toda la legión de marcas y subestilos presentes en los discos previos de The Sea and Cake se condensan en Car alarm. Se trata de una suerte de lado B -pero de calidad- del anterior Everybody y que llega inesperadamente pronto, si se toma en cuenta la inactividad de la banda entre 2001 y 2007. Un periodo de inspiración, reconocible cohesión grupal y carpetazo histórico a su sonido donde el cuarteto quiso materializar en este nuevo esfuerzo que, aunque lejos de formar parte de lo mejor de su repertorio, deja con una sonrisa de oreja a oreja a quién busca una dosis de la clásica esencia de la banda. (Por José Luis Báez)

38.- Juana Molina – Un día (Domino)

Un día es el mayor progreso compositivo en la carrera de la argentina Juana Molina. Curioso, porque uno imagina que estas canciones pudieron salir de la casualidad de una improvisación, mas sus arreglos prueban que todo el mundo sónico creado aquí nunca ha estado más controlado, sino calculado. Y reconfortante porque, incluso acusando cierta incapacidad de darle identidad a su música, Un día transmite una cálida visión de pulcritud dentro de su especial monotonía. (Por Ricardo Vásquez).

37.- Cómo Asesinar a Felipes – Cómo Asesinar a Felipes (Potoco Discos)

Grabado en una jornada única y con un sonido mezclado y enlazado a la usanza de una película gangsteril, este álbum recorre un concepto que los integrantes de la banda han declarado una y otra vez en sus conversaciones con la prensa: matar la música bonita, asesinar prejuicios y hablar con palabras duras del entorno que los hace pensar. Sus cinco integrantes aman el rap, la música negra y por sobre todo, los instrumentos. Pero sólo un temerario podría acercarse a este disco buscando la mera mezcla entre los colores del jazz y una voz en rimas. (Por Felipe Mardones)

36.- Health – Disco (Lovepump United)

Disco ha sido finamente planeado, pues los chicos de Health eligieron con pinzas la armada electrónica que les daría un nuevo aliento. Y lo cierto es que es un álbum muy entretenido, fiel al espíritu de la banda, cuya línea de avance va descubriendo y mutando texturas con audacia y precisión (…). “Triceratops??? está remezclada ¡tres veces! y ni siquiera te das cuenta; “Lost Time???, en su versión kraftwerkiana de Pictureplane y más tarde en la mirada juguetona de C.L.A.W.S, es aguda punta de lanza para cualquier fiesta chic; y “Crimewave??? es la perfección misma, una delicia atari irresistible aunque la fama de Crystal Castles se encuentre tan manoseada. (Por Andrés Acevedo)

35.- Destroyer – Trouble In Dreams (Merge/Rough Trade)

10 es un número perfecto dicen por ahí. Y es que en Trouble In dreams, su décimo disco, Daniel Bejar ya no necesita demostrar nada. Si antiguamente canciones de Destroyer que formaban parte de sus esfuerzos lo-fi imploraban ser re-versionadas junto a The New Pornographers, pues ahora el juego es a la inversa: el tema “Shooting rockets??? aparece acá en versión absolutamente personal, intransferible y más épica que nunca (…). Para quienes aún no se sumergen en el mundo de uno de los cantautores contemporáneos más influyentes de los últimos diez años, he aquí once excelentes razones para no dejarlo pasar. (Por Edmundo Veloso)

34.- El Guincho – Alegranza (Discoteca Océano)

Más que un pariente lejano del Pet Sounds o un homenaje cauto al tropicalismo, Alegranza es una fiesta: “El Rey León???, Bob Marley, Ali Farka-Touré, reggaetón y calypso son algunos de los invitados a ella. Desde las Islas Canarias, El Guincho invita a sumergirnos en una rave tribal, de voces distorsionadas, percusiones polirrítmicas y samplers innovadores que le dan a este disco argumentos de sobra para confirmar las comparaciones con cierto animalito oriental están demás. Por cierto: los osos pandas no podrían resistir climas así de cálidos. (Por Gabriel Pinto)

33.- Headlights – Some racing, some stopping (Polyvinyl)

Con referencias a Mendoza Line y una soltura muy sueca en sus canciones, Some racing, some stopping corre fácil y agradable. Con violines, cencerros y la agradable voz de Erin Fein de fondo, el disco tiene todos los elementos de un indie pop aplicado y enternecedor. Guitarras más rockeras para dar el cierre con fuerza (“Market girl???), slides que crean un efecto de penumbra lánguida (“School boys???) o ese ritmo a saltos marca registrada de Stuart Murdoch y compañía (“Catch them all???). El paquete completo. (Por Carmen Duarte)

32.- Santogold – Santogold (Downtown)

Santogold puede despertar suspicacias por la apresurada admiración que ha despertado en el limbo de artistas archisofisticados y coolhunters, y en este sentido no deja de ser significativa su aparición en una publicidad para Converse junto a Julian Casablancas (The Strokes) y N.E.R.D (…). Pero independiente de todo eso, es indudable que Santogold es un disco que por su carácter decidido, y su sonido de altas temperaturas, se despliega con enorme energía para provocar diversión. (Por Tote Valenzuela)

31.- Mogwai – The hawk is howling (Matador)

Con The hawk is howling, Mogwai no trae nada nuevo, más que la novedad de ellos mismos, con su sonido propio de Escocia y de esa lábil etiqueta de post rock (…). Su nueva entrega no es una canción ni un conjunto de ellas, sino que es una obra completa, que como todos sus trabajos debe ser escuchados en su totalidad. Un cuadro tan cálido como estruendoso, que debe ser apreciado como un pedazo de un momento, como una dosis de tonalidades secas, brillantes, diversas y siempre escalofriantes. (Por Super 45)

30.- Sigur Ros – Med Sud I Eyrum Vid Spilum Endalaust (XL)

Después de la nieve y el crudo invierno de sus discos anteriores, los islandeses traen el brillo y el renacer primaveral en este quinto disco. Con composiciones más festivas y con algo de experimentación que presenta un dejo a Animal Collective, dan un giro a su propuesta sin dejar su sello característico que siempre suena a arrullo. “Con un zumbido en nuestros oídos jugamos infinitamente??? es la traducción del complejo título, lo que habla del atisbo lúdico de este nuevo trabajo que encanta y se hace disfrutable sin mayores vestimentas. (Por Rodrigo Salinas)

29.- The Dodos – Visiter (Frenchkiss Records)

Cómo describir el momento en que una canción llega a tu día en el momento apropiado, con la emoción precisa y sientes que fue escrita sólo para tí. Mucho de eso tiene el segundo disco de The Dodos, el dúo de San Francisco integrado por Meric Long (guitarra y voz) y Logan Kroeber (batería). Desde “Walking???, una melodía contagiosa que lleva un punteo folk de guitarra y voz femenina en el coro, hasta pistas lo-fi como “That’s the time again??? y la belleza otoñal y sin grandilocuencias de “Park song”, Visiter es íntimo, de esas joyas de emoción difícil de encontrar. (Por Cristina Correa).

28.- MGMT – Oracular Spectacular (Columbia)

El dúo norteamericano integrado por Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser, con variadas melodías de pop psicodélico, más un sonido electrónico, ochentero y nihilista, dieron forma a uno de los discos más encendidos del último tiempo. Temas como “Kids”, “Electric Feel” o “Time to pretend”, dan material de sobra para el libre lanzamiento sobre la pista de baile, mientras que “Weekend Wars” y “The Youth” son piezas alucinadas y principalmente entretenidas que completan un disco seriamente adictivo. (Por Tote Valenzuela)

27.- Tindersticks – The hungry saw (Beggars Banquet)

Ya en su muy buen disco anterior, Waiting for the moon (2003), Tindersticks comenzó a mostrar una cara más aliviada y menos atormentada y ese nuevo camino se pavimenta con la actual entrega (…). Las canciones están algo más desarropadas de arreglos pero ganan en llegada y profundidad, y por supuesto que el tono melancólico sigue presente porque es la marca de la casa. Luego de cinco años, The hungry saw es un disco que gana en cada escucha, se deja querer, y que sin llegar a igualar la calidad de los dos primeros álbumes, queda a la saga como muestra de la maestría de esta especie de Los ??ngeles Negros ingleses. (Por Rodrigo Salinas)

26.- Fleet Foxes – Fleet Foxes (Sub Pop)

Los que odian todo lo que se acerque al hype pueden salir arrancando cuando escuchen la etiqueta de “la próxima gran banda de Estados Unidos??? que recae sobre este novel quinteto de Seattle. Afortunadamente, tamaña frase tiene un sustento musical potente. Ayudados por la producción de Phil Ek (The Shins, Built to Spill), este álbum está cargado de folk, country y americana. La voz de Robin Pecknold se luce –ya sea en los pasajes más íntimos y simples, como la arpegiada “Tiger Mountain Peasant Song???–, o cuando es acompañado por el resto de la banda, como en “White Winther Hymnal???. Una de las revelaciones de este año. (Por Nico Castro)

25.- Foals – Antidotes (Transgressive/Sub Pop)

Foals parece ser una caja de sorpresas. Su primer disco, está lleno de ellas. De partida, la exclusión – ¿inexplicable? – de los singles “Mathletics??? y “Hummer???. En segundo lugar, el hecho de que sea un grupo marcadamente bailable, pero que tiene sus orígenes tanto en las fiestas como en el math rock a-la-Don-Caballero (…) Antidotes es un tremendo disco, en el que los músicos de Oxford transforman sus debilidades – un género casi gastado, un registro vocal limitado – en su mejor carta de presentación. Canciones que se basan en una ambivalencia notable, que van de la simpleza pop a lo inextricable, de la electrónica al math rock, de la trabada fractura rítmica a la velocidad bailable. (Por Felipe Jiménez)

24.- M83 – Saturdays=Youth (Mute)

El sonido de M83 se descomprime con esta nueva entrega, se arropa de romanticismo y gana elegancia, lo que seguramente definirá la música de Anthony Gonzalez en adelante. Abriendo la paleta de efectos y sutilezas al resto de sus habituales colaboradores, estas son canciones de pop-shoegaze, con una sensibilidad fina y expresiva, quizá muy azucarada para ciertos fans del rudismo caótico y de trance apocalíptico de sus primeras producciones, aunque nadie se quejará cuando repita ciertos tracks una y otra vez… (Por Andrés Acevedo)

23.- Spiritualized – Songs in A&E (Castle)

Después de cinco años de silencio tras Amazing grace (2003), Songs in A&E puede interpretarse como el renacer de Spiritualized, pero un renacer que tomará como puntos de continuidad ciertas sonoridades que ya son características, como la utilización de arreglos orquestales suntuosos o la progresiva incorporación de elementos musicales en las canciones (…). La mezcla musical más la experiencia de Jason Pierce de estar al borde de la muerte determinaron un disco muy emocional, donde las canciones al amor conviven con aquellas para la muerte y la sobrevivencia. (Por Maira Mora)

22.- Women – Women (Jagjaguwar)

Women, formada sólo por chicos- Patrick Flegel (guitarra), Matthew Flegel (bajo), Michael Wallace (batería) y Christopher Reimer (guitarra, voces)- grabaron en cintas de caset en un sótano, probando diferentes distancias con los micrófonos, y también diferentes espacios para captar acústicas novedosas (…). Si bien hay algo de progresivo en la construcción de sus canciones- la banda esconde un pasado math-rock que no les gusta recordar-, lo genial está en esa mezcla indiferente, en el hallazgo de senderos oníricos por el que nos llevan sus trips eléctricos. (Por Andrés Acevedo)

21.- Xiu Xiu – Women as lovers (Kill Rock Stars)

Con Women as lovers (título extraído del trabajo de la escritora, dramaturga y activista feminista austriaca Elfried Jelinek), Xiu Xiu se desmarca por completo de lo que alguna vez los ligó a la puerilidad eléctrica de bandas como Cocorosie o Au Revoir Simone. Esta vez sí que se adentran en una profunda oscuridad que pareciera no tener salida, y así brillan como nunca lo habían hecho: el desgarro musical, la tensión constantemente mantenida y la corrección en los arreglos son los puntos más fuertes del nuevo disco del dúo norteamericano, pues su experimentación y búsqueda de nuevas formas se ha llevado a cabo con academicismo y rigor. (Por Roberto Doveris)