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Gráfica: Ignacio Mardones

Sin mayores rodeos, les entregamos la segunda patita de nuestros mejores discos del año; nuestro Top 20. Esperamos que lo disfruten. Felices fiestas para todos, les deseamos un 2009 lleno de música y cosas buenas.

***Revisa las posiciones 45 a 21 haciendo click aquí.

20.- The Presets – Apocalypso (Modular)

En Apocalypso, segundo disco del dúo australiano The Presets, Hamilton y Moyes nos dejan clara su propuesta: lo suyo va por un electro pop oscuro, extremadamente denso, de compases rápidos y letras cargadas de simbolismos que apelan a la crítica social (léase sexualidad, opresión, exitismo, etc). A medida que las escalas ascienden, el ritmo se hace tenso, casi desagradable; todo esto prepara al que escucha a un momento donde todo se suelta y encuentra en los pasos de baile una excusa única para disfrutar lo que Apocalypso vino a entregar: 11 himnos de pista, densos y extraños que refrescaron la insípida escena electro pop de este año. (Por José Pablo Delpiano)

19.- Sun Kil Moon – April (Caldo Verde)

A diferencia de Ghosts Of The Great Highway (2003), en el que cada tema proyectaba un brillo característico, en esta nueva entrega de Sun Kil Moon se percibe un apocamiento generalizado, un mood uniforme. La banda, enriquecida por los aportes vocales de Ben Gibbard, Eric Pollard y Bonnie Prince Billy – enorme en “Like The River??? – suele proyectar una idea melódica sobre la cual montan jams a dos o tres guitarras que se prolongan por el resto de la canción (..). Este no es un disco que uno escucha, sino uno en el que nos metemos para dejarnos llevar por su narcótica y nocturna calidez, un verdadero estado de ánimo. (Por Sergio Navia)

18.- Crystal Castles – Crystal Castles (Last Gang)

Crystal Castles es un dúo el cual optó por crear una identidad a partir de una especie de rarismo. Lo anterior se traduce tanto en su música como en su imagen pública, pues juegan a eso del artista anónimo (a lo Daft Punk), pero de una manera que no resulta obvia (…). Más allá del sonido mismo, Crystal Castles gana mucho con mantenerse en una plataforma extravagante y sin tanta pirotecnia, ya que le permite cuidarse, de momento, de aquel fenómeno de estar en la cumbre del hype y luego caer a la nada. (Por Pablo Infante)

17.- Vampire Weekend – Vampire Weekend (XL)

La primera escucha puede generar emociones contrapuestas, pero es sorprendente cómo se descubren en sencillas canciones arreglos que inundan de magia y que exploran sonidos que siguen la escuela “world music??? ligada a Talking Heads, o la jugarreta del neo pop de Orange Juice (…). El escenario en el que Vampire Weekend aparece es el mejor, porque mientras una fábrica de bandas salidas con la etiqueta revivalista luchan por algún pequeño trozo de reconocimiento sin la imaginación necesaria, estos chicos usan su cotidiano y con eso son capaces de marcar la diferencia. (Por Óscar Martínez)

16.- Gang Gang Dance – Saint Dymphna (The Social Registry)

Las víctimas de incesto y los enfermos mentales son los protegidos por el manto de la Santa Difna. El colectivo musical Gang Gang Dance también se cobija en ella y con motivos de sobra: mediante incestos e insanas dosis de experimentación, consiguen en Saint Dymphna romper los límites de la música tradicional. Ligando coherentemente rock, dub, hip hop e incluso algo de música dance, el cuarto disco de GGD es, ante todo, un trabajo en que el concepto “libertad creativa??? se hace mínimo para expresar en su totalidad lo que representa. Tremendo. (Por Gabriel Pinto)

15.- Hot Chip – Made in the Dark (EMI)

Así de fuerte es lo que Hot Chip está expresando: un nuevo concepto musical que justamente se podría llamar sonido consolidado, a fin de cuentas. Pero para ellos no todo fue reproducir en estudio lo que observaron, puesto que aportaron más que imitaron: lograron con sintetizadores lo que Jimmy Page con su guitarra y suplieron recitales multitudinarios por sonido ambiente en sus tracks. Y eso habla del nivel de una buena banda que logra dar con lo que está pensando y con lo que está ocurriendo entre sus integrantes. (Por Pablo Infante)

14.- The Last Shadow Puppets – The Age of Understatement (Domino)

La primera sensación que te da el disco es molesta. ¿Por qué? Es como escuchar Elvis Costello por primera vez, pero con un set de 22 cuerdas dándole toda la grandilocuencia de un western o una película de amor y guerra. Es como decir “ok, ¿esto es 2008????. Aunque claro. De a poco uno empieza a abrir los oídos y, tras el primer impacto, la situación empieza a desencadenarse por el mismo peso que esconde la musicalidad de este disco (…). A pesar de que el look de los dos amigos no de esa impresión, The Last Shadow Puppets logran evadir exitosamente la nostalgia de bandas antiguas, y lo chicloso de bandas nuevas. Hay que tener coraje para hacer un disco como éste. (Por Natalia Sanhueza)

13.- Nick Cave and the Bad Seeds – Dig Lazarus Dig!!! (Mute)

El nuevo disco de Nick Cave and the Bad Seeds lo encuentra en un escenario algo distinto de lo usualmente conocido. Podríamos decir que está (a falta de un mejor calificativo para este caballero de eterno ceño fruncido) más lúdico. Claro que a la Nick Cave, o sea con letras abundantes de imaginería religiosa y expiación de pecados; con momentos de tensión marcados por los guitarrazos airados de Mick Harvey y las percusiones sin descanso de Jim Sclavunos y Thomas Wydler; y con el tono oscuro marca de la casa de las historias del King Ink (…). En una versión 2.0 (y con bigote) la banda que retumbaba escenarios en Live Seeds (1993) ha vuelto. (Por Jorge Acevedo)

12.- Hercules And Love Affair – Hercules And Love Affair (DFA Records)

Hercules And Love Affair, el último proyecto del DJ Andy Butler, toma otro rumbo, tan novedoso como retro a la vez. Es imposible no remitirse a la movida disco de fines de los ‘70 o al house underground de principios de los ‘80. Con gran destreza, los productores Butler y Goldsworthy toman estas referencias y las actualizan (…). Con Hercules… no sólo estamos ante un tributo a una época manoseada hasta el cansancio por películas como Grease o Fiebre de sábado por la noche. Lo que tenemos aquí es una remodelación, una actualización y, finalmente, una dignificación. (Por Nico Castro)

11.- Portishead – Third (Mercury / Island)

Olvídate del trip hop, olvídate de los viejos sonidos que habías asociado desde siempre a Portishead. Tras once años desde su disco homónimo, la banda británica reaparece en el horizonte musical con su tercer álbum de estudio, pero lo hace con una renovada batería de sonidos que vuelve cualquier intento de clasificación un acto fallido (…). Third impacta por sus abundantes samples y sintetizadores, sorprendentes transiciones sonoras, y por una ansiedad expresada en atmósferas construidas muchas veces con múltiples capas de ruidos intranquilizantes. (Por Maira Mora)

10.- Friendly Fires – Friendly Fires (XL Recordings)


Aparecer a estas alturas para hacer bailar con elementos de rock puede ser riesgoso. Si no se agrega nada nuevo a la mezcla, puedes terminar en el olvido rápidamente. ¿Qué hace de Friendly Fires una propuesta digna de ser escuchada, entonces? Primero, mezclan baile con shoegaze. Esa etérea fusión puede ocurrir cuando empiezas una banda de post-hardcore a los 14 años y, en el camino, te llama la atención Carl Craig, el sello alemán Kompakt y Prince. Todo está aquí, matizado de manera tal que suena realmente atractivo y novedoso. Por si nada de esto suena convincente, su debut homónimo trae dos joyas que están entre las mejores canciones del año: “Paris??? y “Jump in the Pool???, esta última producida por Paul Epsworth. Esto también es bailar y llorar. (Por Nico Castro)

9.- Beach House – Devotion (Carpark)

Beach House (Baltimore, Estados Unidos) debutó con un álbum homónimo dos años atrás. Ahora nos encontramos con un trabajo notablemente avanzado, al borde de la perfección. Devotion es uno de esos discos que podrían encontrar tus hijos o tus nietos, perdido en un baúl, cubierto de polvo, y que a la primera escucha arranca lágrimas y sonrisas, evocando un pasado familiar y un futuro misterioso, siguiendo la línea delicada de una humanidad otoñal que se funde en el cosmos. (Por Andrés Acevedo)

8.- Fuck Buttons – Street Horrrsing (ATP)


Fuck Buttons ha sido diseñado para matar personas o pulverizarlas en la conciencia. O, por el contrario, para atornillarte a la tierra en giros lentos e incisivos. Entre el mundo que te rodea y la música erosiva que estos ingleses filtran por tus oídos, hay una barrera, un campo de resistencia. Una belleza demasiado particular a precio de ser incomprensible para la gran masa. Fuck Buttons gozan del noise, de la destrucción de las palabras, de la saturación sonora, de la abstracción en viscosos drones y la repetición de patrones matemáticos y de las melodías fantasmales y cristalinas. (Por Andrés Acevedo)

7.- No Age – Nouns (Sub Pop)


Hoy -y sin ánimos aparentes de revival, ni de nada- No Age nos entrega, después del celebrado EP Weirdo Rippers (2007, Fat Cat), un álbum de 12 temas en que transita campante por la baja fidelidad y el desorden refrescante de la espontaneidad del punk a dos manos. Un disco de guitarra-batería que con la distorsión al servicio del ritmo, y el ritmo sosteniendo la determinación y el desenfreno, melodías desesperadas se cuadran para que todo acabe en una fórmula insensible y ruidosa. (Por Tote Valenzuela)

6.- Cut Copy – In Ghost Colours (Modular)

Cut Copy lo dejó todo en la pista de baile. Entre una bola disco y el humo del cigarro, In Ghost Colours, el segundo disco de esta banda de Melbourne, es una entrega total. De esas que dejan con las pantorillas adoloridas y con la sensación -como cantan en “Hearts of fire???- de que hay algo en el aire que puede cambiarte la vida (…). Optimistas en su sensibilidad kitsch, Cut Copy combina oficio y contagia de un entusiasmo de amanecida, al que agregan momentos elegantemente resacosos (“Strangers in the wind???) que modulan el disco entre un arrebato de pop extremo y un relajo a lo Fujiya & Miyagi. (Por Carmen Duarte)

5.- Bon Iver – For Emma, forever ago (Jagjaguwar)

For Emma, forever ago es un disco que se revuelca con soltura y delicadeza por el folk intimista, donde Justin Vernon impone la voz con un falsete agudo y sentido que se transforma en un instrumento fundamental, por esa profundidad desgarrada y cercana al soul que se mezcla con el sonido acústico de los instrumentos y la intimidad lírica, y que también lo acercan a la calidad de Iron & Wine, aunque más por forma que por contenido (…). Canciones hechas a partir de la sencillez, de la calma procedente del desasosiego espiritual exorcizado en la soledad de la montaña. (Por Tote Valenzuela)

4.- Deerhunter – Microcastle (Kranky)

Microcastle significa el trabajo más completo en la carrera de Deerhunter, porque aleja a la banda de toda etiqueta previa impuesta, si es que existía alguna posible de acogerlos, y los impulsa hacia un ámbito más global (…) El disco destruye y reconstruye recolectando, de una manera muy inteligente, los fragmentos que la banda ha creado prodigiosamente en estos años de exploración musical. Sabiendo que con Cryptograms había logrado crear un gran álbum, pero consciente de que necesitaba superarlo, Cox eligió la única vía posible: con mejores canciones. Y algo que sí tiene este disco son mejores canciones que su predecesor. (Por Rodrigo Jara)

3.- TV on the Radio – Dear science, (Interscope)

Mientras su predecesor se caracterizaba por ser denso y estar lleno de capas sonoras, en esta entrega estamos ante lo más accesible de TV on the Radio. Dave Sitek da muestras de haber crecido enormemente como productor, entregando una mezcla mucho más pulida y cristalina. Los beneficiados inmediatos son Tunde Adebimpe y Kyp Malone, que ven cómo sus voces obtienen un mayor protagonismo. Lo interesante es que la filosofía experimental no se pierde: Dear science, está lleno de detalles y arreglos que sólo se revelan a sí mismos con más y más pasadas (…). TV on the Radio da un paso enorme para ser considerada una de las bandas más importantes de los últimos diez años. (Por Nico Castro)

2.- The Notwist – The devil, you + me (Domino)

Lo que distingue a The devil, you + me es su diversidad y capacidad de definir en forma rotunda los mejores sonidos para cada melodía, eligiendo también la manipulación más fina y en función de la integración de recursos (…). Hay muchas formas de transformar el desencanto en una vía creativa, y el tema que da nombre a esta placa es también un tierno desahogo y acurruco de demonios. Si agregamos el acompañamiento afortunado de la Andrómeda Mega Express Orchestra en delicias como “Hands on us???, sin olvidar las dotes vocales de Mika Acher en estado de gracia ¿Qué más necesitamos? (Por Andrés Acevedo)

1.- Why? – Alopecia (Anticon)

alopecia

Musicalmente Alopecia va en dos direcciones. Una, que arma atmósferas más sombrías, con beats pesados, teclados que repiten líneas y un ritmo in crescendo que da el golpe hacia el final. En paralelo, la otra veta aparece en las canciones melodiosas de tradición indie pop, con un resultado upbeat que podrían ponerlo en cualquier playlist de un entusiasta del indie más riguroso (“These few presidents??? y “Fatalist palmistry???).

Yoni Wolf no es un autor que busque empatizar con sus auditores: sus rimas no tienen un sentido lógico y más parecen impresiones que saltan el tiempo para sorprender con su construcción de ambientes peligrosos (“Song of the sad assasin???), preguntarse por su retorcido sentido del humor (“By torpedo o chron’s??? y “The hollows???) o emocionarse con sus indirectas declaraciones de amor (“Simeon’s dilemma???).

¿El resultado? Un disco transgénico y muy fresco, que alcanza momentos de una belleza única y que resuena en los oídos con sus imágenes perturbadoras. Una de esas entregas que no da todo resuelto y que empuja –sin que queramos oponer resistencia- a meterse de lleno en el imaginario descolocado de Wolf. Lo que para nuestro beneficio resulta ser toda una experiencia, alucinante y excepcional. (Por Carmen Duarte)