El hombre tras la batería de Animal Collective, y que firma en solitario como Panda Bear, habla sobre la música que hace solo o acompañado, sobre cómo es trabajar con una banda que tiene sede en ninguna parte y sobre cómo ser padre le ha cambiado la vida.

Por Pato Urzúa

Tú ahora vives en Lisboa, pero Animal Collective funciona en Nueva York de manera más o menos estable ¿cómo han afectado los viajes constantes tu experiencia como músico?
– A veces afecta mucho no estar en una sola parte, te hace vulnerable, te pone en un estado mental que puede ser peligroso. Yo soy bastante hogareño. Cuando recién me cambié a Nueva York, claro, carreteé como dos semanas de corrido, pero después pasaba la mayor parte del tiempo en mi departamento. Pero por otro lado, es cierto eso que dicen que viajar enseña mucho, y que uno aprende algo en cada lugar y de todas las personas distintas que conoce. En términos de la banda, es bastante agotador hacer un tour de tres semanas en las que tocas en mil ciudades distintas, no es la manera más sana de tener una banda. En la gira que hicimos antes de Strawberry Jam, nos volvimos locos… ahora queremos tomarnos las cosas con más calma.

Tienes una hija pequeña, ¿qué edad tiene exactamente?
– Tres años y medio.

¿Ha cambiado la manera en que ves el mundo? ¿te ha aportado la paternidad algo distinto en términos estéticos?
– Es extraño, tienes que dejar de mirar el mundo con tus ojos y tratar de concentrarte más en el punto de vista de un niño. Es complicado, porque afecta todo lo que haces, de muchas maneras que no ves al principio, y que nunca terminas de darte cuenta. Recuerdo que cuando mi mujer quedó embarazada, me alteré mucho, me consumió la idea de proveer, de tener que trabajar durísimo para que mi hija tuviera todo lo que necesitaba… después me relajé, eso sí.

¿Y cuánto ha cambiado tu vida?
– Las cosas han cambiado mucho. Mi creatividad fluye mucho mejor en la noche, pero ya no puedo trabajar a esa hora porque es la hora en que mi hija duerme, entonces tengo que aprovechar el día para meter ruido, pero no tantas horas tampoco, porque también tengo que pasar tiempo con ella. En algún momento volveré a recuperar las horas de la noche, pero por ahora tiene que ser así.

¿Sería diferente Animal Collective si todos vivieran en la misma ciudad?
– Sí, sería diferente, creo, aunque no estoy seguro de en qué manera. Ahora tengo pensado volver a Nueva york un tiempo con la intención declarada de trabajar con la banda en el próximo disco. Nos gusta la idea de reunirnos, y de trabajar de nuevo todos juntos desde cero. Habitualmente, cuando nos juntamos a hacer música es muy distinto, porque cada uno llega con ideas que tuvo por su cuenta y luego tratamos de hacerlas funcionar como banda. Para Merriweather Post Pavillion, el disco que sale en enero, nos juntamos y grabamos todo como en dos semanas, y ese tiempo en que creamos todo junto le dio una unidad al disco muy buena, que fue lo que nos motivó a tener esta reunión de la que te hablaba para trabajar en Nueva York, después de esta gira.

Sobre ese material nuevo… ¿tienes algo claro o buscas, como dijiste, empezar de cero?
– Recién empezamos a hablar de eso, la verdad, el mes pasado. Y estoy seguro de que nadie quiere adelantar nada, para no arruinar las sopresas. Por ejemplo, en Merriweather …nos concentramos en el bajo, la idea es que si tienes un equipo más o menos decente, el sonido del bajo te haga temblar los huesos. También teníamos en mente la música clásica, la manera en que las variaciones de un mismo tema van articulando una composición, y al final escuchas una melodía que tiene cambios sutiles que la hacen irreconocible… quizá no nos resultó tanto, pero era lo que teníamos en mente. Para el próximo estoy totalmente pensando en algo así. Igual trabajar en grupo implica no tener tanto control sobre las cosas… pero esa idea me agrada.

¿Es más satisfactorio tu trabajo en solitario que junto a Animal Collective? ¿consideras ambas cosas en esos términos?
– No diría que uno es más satisfactorio que el otro, sino que son sólo procesos distintos. Young prayer, el primer disco que lancé como Panda Bear, vendió apenas unos cientos de copias, y la mayoría las compraron mis amigos. Para el disco siguiente, Person pitch, las cosas dieron un salto y de repente había todo este entusiasmo por esa música. Quedé bien contento, la verdad. Cosas como esa me inspiran a superarme, y eso es una lucha contante en mi mente, aunque igual trato de no concentrarme todo el tiempo en eso. La verdad es que edito música como Panda Bear porque me gusta. Pongámoslo así: mi trabajo es Animal Collective y Panda Bear es algo más personal. Mis discos en solitario pueden tener pésimos resultados y quizá no me importaría tanto, pero me importa mucho lo que pase con Animal Collective. Trabajar en una banda es una actividad social, y es necesario que todos quedemos contentos con lo que hacemos juntos.

Me parece que las máquinas empezaron a sonar más en Animal Collective casi al mismo tiempo en que empezaste a editar discos en solitario ¿me equivoco?
– De hecho, el primer disco que hice como Panda Bear, que se llamaba sólo así, Panda Bear, lo hice con una Tascam 8 tracks. Claro que ahora me parece muy lejano. Hay algunas canciones ahí con las que todavía puedo relacionarme, pero me parece muy ajeno, suena como un disco que grabó otra persona.

Casi todo el mundo usa la palabra “experimental??? para hablar de tu música y la de Animal Collective. Pero me parece impensable que un músico vaya y diga “ah, ahora voy a hacer pop experimental???, o lo que sea. ¿Cómo le pondrías a tu música, si tuvieras que ponerle un nombre?
– Sí, es cierto eso que dices. La verdad, podría argumentarse que todos los artistas hacen música experimental, en el sentido de que nadie se propone repetir exactamente algo que hizo antes, y, por lo tanto, está experimentando. Yo creo que hay algo en lo que hacemos que me recuerda al hip-hop más antiguo, con un acercamiento bien primitivo al uso de las máquinas, en el que no todo encaja perfectamente. Cuando usamos sintetizadores o computadores, no estamos sincronizados por máquinas, sino que cada uno está apretando los botones para hacer calzar las piezas… y claro que no encajan bien, pero esa es la idea. Personalmente, nuestro sonido me recuerda en algo a grupos como Public Enemy, pero también la electrónica de la gente de Basic Channel, o el dub. Cuando recién salieron esos discos en esas cajitas metálicas a mí me volaron la cabeza. Y bueno, también entran muchas otras cosas en la música de Animal Collective. Tratamos de hacer encajar nuestras personalidades en ese marco.

Sobre ese entusiasmo repentino que causaron tus discos como solista, claramente eso tuvo que ver con tu trabajo en Animal Collective ¿Qué crees que causa eso en la gente?
– Creo que tiene que ver con el hecho de que cuando escuchas alguno de nuestros discos, te puedes fijar mucho en, por ejemplo, una voz… y después lo escuchas de nuevo y ya no está ahí, y te fijas en otra cosa, porque nos interesa que la mezcla no sea tan pareja. Entonces nuestra música es siempre distinta, produce un estado de confusión mágico y alegre.

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