No es que el casete esté de regreso: es que nunca se fue, aseguran en No Problema, un sello chileno dedicado a editar en este formato música experimental, con nombres como The Mugris, Moon Ra o Colectivo NO. Sus fundadores, dos amigo¬¬s y coleccionistas, explican sus razones e inspiraciones y dicen que no se trata de nostalgia.

Mucho se ha hablado del retorno en gloria y majestad del disco de vinilo como formato óptimo de escucha, de la importancia del arte contenido en él y de la experiencia completa que favorece. Tanto, que la industria ha vuelto a considerarlo y fabricarlo, junto con el disco compacto. Pero al viejo y noble casete no lo invitaron a esa fiesta.

Sin embargo, el formato que hizo posible que la música fuera portátil y personal, con el que prestigiosos DJ’s debutaron con mezclas artesanales y el responsable del amor por la música de un par de generaciones conserva su orgullo y pese a que muchos lo relegaron a la bodega de la casa, nunca ha dejado de existir, sobre todo dentro de culturas musicales autogestionadas, como el punk, el metal, el hip-hop o la música experimental. Es más: en el continente africano, en la India y en Medio Oriente, el formato creado en 1963 por la Philips sigue siendo el rey.

Si bien en Chile se editan casetes ocasionalmente, hasta ahora no teníamos registro de un sello que se dedique sistemática y exclusivamente a ese formato hoy. No Problema, iniciado por Pablo Salas y Gonzalo Silva en marzo de este año con el casete Never played de Altiplano (el mismo Pablo Salas), a la fecha suma otros cinco registros: Talcahuano summer del músico del Biobío The Mugris, un split en vivo entre las bandas de noise y hardcore punk Colectivo NO y Marcel Duchamp, el título homónimo del trío santiaguino La Liga Árabe, Cartoon pizzería del músico de Dallas Treasure Hunt y Space is STILL the place, de los italianos Moon Ra.

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No Problema se suma a una tendencia mundial de micro sellos de casetes que apuntan a nichos específicos de consumidores, porque cuando la música se consigue gratis en segundos —un sueño de todo melómano hace no mucho tiempo—, caemos en que esto no se trataba sólo de sonidos.

“Vemos a la música como algo que involucra muchas más cosas que el acto mismo de tocarla o escuchar, sino que también estilos, grupos de gente, actitud de vida”, manifiestan desde No Problema. “Consideramos que cosas como los insertos que acompañan una edición física, los booklets, los digipacks en los CD, las ediciones en cajas gatefolds en el caso de vinilos, se están olvidando en la actualidad y siempre nos ha gustado este tipo de cosas y detalles, siempre hemos sido coleccionistas de todo tipo de música. Existen muchos netlabels y hostings desde donde conseguir música es muy fácil, bajar gigas y gigas de música al día es sencillo y cuesta discriminar entre tantos discos y artistas. Además, eso provoca que se pierda un poco el cariño por el objeto que la almacena, se pierde la afición de coleccionar”.

No Problema surte de material a los siempre específicos e insatisfechos coleccionistas, más aún si las ediciones van desde las diez a las veinticinco copias, aúnque sus creadores aseguran que ese número no está calculado para dotar al objeto de exclusividad: “Veinticinco casetes puede parecer reducido, pero hacerlos es mucho trabajo, considerando que hacemos todo nosotros mismos”.

El ciclo funciona así: Pablo y Gonzalo importan los casetes desde Estados Unidos, y una vez en Chile los duplican, imprimen las carátulas y los arman. Su valor de venta va entre $3.000 y $3.500 y en cada unidad incluyen un código de descarga digital y un “código sorpresa”, que da acceso a otro registro del catálogo. Se pueden encargar directamente al sello o comprar en algunos conciertos o ferias de discos y por medio de la distribuidora Yellow Moon Records.

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—¿Qué bondades tiene el casete frente a otros formatos?
—La principal bondad que consideramos es la relativa facilidad de fabricación de una edición completa (es uno de los pocos formatos completamente propio a la actitud D.I.Y.) frente al costo elevado que puede generar una edición en vinilo o CD en Chile. Para nosotros, el casete refleja un espíritu muy noventero que siempre nos ha gustado, como el de la música electrónica, el espíritu house, compilados de música bailable y ediciones en casetes que no se sabía quién los compilaba. Un gran ejemplo son los mix de eurodance llamados Ahumadoteca en Chile, cerca de 1995. Hay muchos que son copias de las copias de las copias, muy usados en fiestas de casa a mediados de los ’90.

Además de esas razones, el casete, como el vinilo, ofrece al melómano la oportunidad de ejercitar su afición y encontrarse con registros perdidos en la propia casa o en las ferias persas: “De nuestra colección estamos orgullosos, por ejemplo, de uno de Jazzy Mel, un compilado Súper Erótica y uno de Los Fantasmas del Caribe. A veces los escuchamos en una radio marca Copper a pilas”, dicen, y por eso son contrarios a la idea de que el casete haya desaparecido.

—No creemos que está discontinuado. En casi todas las casas por lo menos queda una radio con casetera funcionando, pueden hacer el experimento, y en caso de no tener es relativamente barato comprar una: en La Vega venden unas radios a pilas con casetera, CD, radio, linterna, USB y sacacorchos que son muy baratas.

—¿Se inspiraron en otros sellos de casetes?
—Actualmente hay un montón de sellos que están haciendo cosas interesantes, y no necesariamente relacionadas con la edición en formato casete, como L.I.E.S., Modern Love o Hippos in Tanks. Nos gusta mucho la actitud de un sello como recopilador y como indicio de buen gusto musical, trabajos como los editados por Honest Jon’s, Soul Jazz Records, Mississippi Records y un largo etcétera. Con respecto a sellos basados en edición en casetes, nos gustan cosas como Wagon, American Tapes, Aguirre Records, Beer On The Rug, NNA Tapes, Opal Tapes, Tesla Tapes, Not Not Fun, Orchid Tapes, Hospital Productions, Devon Folklore Tapes.

—¿Por qué el nombre No Problema?
—Por la frase en espanglish de la película Terminator II: “no problemo”. Cuando surgió la idea de un sello basado en la edición de casetes nos imaginábamos que tendríamos comentarios como “¿para qué?, eso no se vende”, “¿quién usa casetes hoy en día?”, puros problemas, así que frente a eso queríamos reflejar una actitud relajada. Editamos los casetes porque nos gusta el formato, no porque vayamos a vender miles de copias.

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—¿Cómo escogen los artistas que editan? ¿Qué música quieren difundir?
—No tenemos problemas con escuchar distintos estilos musicales y ese espíritu es el que queremos reflejar en el sello. Los artistas que editamos, principalmente, han sido amigos nuestros que creemos tienen proyectos interesantes o que pueden aportar algo novedoso, algo que sea digno de registrar y guardar en una colección. Además, nos gusta ir a tocatas y ver qué se está haciendo, hay muchas cosas interesantes a lo largo de Chile, sólo hay que buscar. También estamos recibiendo demos en nuestro mail ([email protected]). De esa manera nos contactamos con Marie et la Rose (Moon Ra de Italia) y Myles Byrne-Dunhill (Treasure Hunt de Dallas, Texas).

—¿Qué proyectos tienen en carpeta?
—Para el segundo semestre de 2013 se viene un split de The Mugris y A Full Cosmic Sound, un EP de Dadalú y otro EP de Una Niña Malvada, pero todavía nos quedan un par por confirmar. Actualmente estamos en proceso de registrar actuaciones en vivo en formato VHS a bandas que hemos editado y que sirvan como registro y promoción y en julio se viene el lanzamiento del sello, en un lugar por confirmar. A futuro queremos sacar copias con compilaciones de estilos entretenidos (favela funk, por ejemplo) y aumentar la cantidad de copias por cada lanzamiento de banda editada, pasar de veinticinco a cien quizás, y así aumentar la cantidad de artistas chilenos o extranjeros editados por el sello.

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