Con más pasión que medios, la joven realizadora Susana Díaz logra establecer un retrato fiel y tangible de una de las agrupaciones más enigmáticas, descarnadas e influyentes del Chile en democracia: Supersordo. Historia y Geografía de un Ruido documenta el paso en agitados torbellinos de esta rara avis de la escena nacional que surgió y cayó en la década pasada, con una intensidad y una electricidad avasalladoras. El pre-estreno es inminente, en el In-Edit 2009.

Durante 2006, la directora Susana Díaz empezó a interesarse en dejar testimonio de las distintas corrientes subterráneas que ella misma experimentó dentro de la audiencia de una escena post dictadura en los ’90, que abarcaba el hardcore, los sonidos de vanguardia electrónica del colectivo Ojo de Apolo, y el indie rock de grupos como Congelador. Con el tiempo, la idea de hacer algo con Supersordo comenzó a tomar forma, hasta que Díaz se decidió a llevar a cabo el proyecto.

La banda se formó en 1991, en medio de un panorama que le era ajeno. La new wave del rock latino y la nueva trova aún dominaban el escenario local. Con intereses y formaciones musicales muy disímiles, Claudio Fernández –voz- , quien venía del hardcore y bandas experimentales en Italia, se unió a Rodrigo Rozas (Katafú) -guitarra-, quien tenía experiencias en el punk con Kaos y Anarkía, y a Miguel Ángel Montenegro –bajo-, quien venía de un historial ligado al metal y al thrash, con grupos anteriores en Brasil y Chile.

Juntos, tras darse cuenta de la incapacidad técnica de Fernández en las baquetas, deciden reclutar a Jorge Cortés como baterista, poco antes de grabar Súpersordido, en 1992, en el estudio El Rancho de Archie Frugone de Viena y Anachena. El resto es historia. Supersordo trabajó un sonido crudo, intenso y descarnado, cercano en cierta medida a las experiencias de bandas de casas como Touch and Go, Amphetamine Reptile y Dischord: Fugazi, Slint, Shellac, The Jesus Lizard y Helmet.

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En una era pre-internet, la difusión era nula, y toda esta cultura apenas siquiera permeaba el underground, tanto en el exterior como en Chile. Supersordo era una música que se repartía en casetes entre amigos, que se veía en vivo en galpones, centros de arte y gimnasios de la periferia, y, sobretodo, que se experimentaba en vivo con una catarsis rara vez oída en el país. Sin concesiones, y en bruto, estos cuatro músicos lo dejaban todo sobre las tablas.

Apadrinados por Fiskales Ad Hok, quienes durante esa época les invitaron a abrir todas sus fechas, los Supersordo logran darse a conocer un poco más y permear la escena subterránea. Tras un segundo disco, Tzzzt, de 1995, grabado en Santa Ana de Chena, inaugurando el nuevo estudio de Frugone, la banda edita un álbum en vivo para la Corporación Fonográfica Autónoma en 1997 y se disuelve poco tiempo después. No sin antes abrir para Fugazi en su concierto en Santiago.

Luego, el devenir de Cortés, Katafú, Comegato y Fernández sería el de formar bandas nuevas y esenciales para la nueva escena nacional. Cáncer es la respuesta radical y rupturista de Jorge Cortés hacia el rock: dejó la batería e inició uno de los primeros proyectos de electrónica abstracta en Chile, el colectivo Ojo de Apolo, cercano a corrientes como el IDM, el noise y el ambient. Katafú haría lo propio con Niño Símbolo y los vigentes Familea Miranda, ahora radicados en Barcelona y orientados hacia un sonido post punk e indie rock, próximo a June of 44 y Sebadoh. Comegato inició Yajaira, con tendencias stoner rock, tipo Kyuss, y luego los demoledores Electrozombies, banda de doom que aplasta todo a su paso, con la pesadez de Neurosis, Fudge Tunnel y The Melvins.

¿Súper cómo?

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Susana Díaz se vínculo como público y fan a Supersordo, hasta que luego de recibirse en audiovisual decidió dejar testimonio de una banda que se había transformado en un mito. A pesar de lo confidencial de su existencia, el cuarteto santiaguino influyó en casi todos los grupos que valdrían la pena en el rock independiente local: Mostro, Congelador, Guiso y Griz se declararían seguidores de su sonido, entre otros. Para Los Ex de Colombina Parra, Supersordo es un grupo de cabecera, y la revista Rolling Stone los catalogó dentro de los mejores 20 discos chilenos de la historia, tras encuestar a distintos músicos nacionales.

Historia y Geografía de un Ruido permite a las nuevas generaciones adentrarse en el sonido laberíntico de Supersordo, y muestra el impacto en vivo del conjunto, como un cataclismo sónico.

-¿Cómo se gestó el documental?

-Este proyecto nació el 2006, mientras elaboraba una trilogía de sonidos de los noventa. Fue en paralelo a un documental sobre el hardcore en Chile, el que abandoné por falta de archivos, o por lo precario del material. El 2007, lo de Supersordo tomó protagonismo.

-¿El trabajo duró tres años, por qué?

-En parte porque los músicos eran medios inaccesibles. Mi primer contacto fue con Claudio Fernández, el vocalista. El vivía en Valdivia, y hace dos años fui para allá, al festival de cine. Él ya se había mudado a Ancud. Fui con mi amigo Felipe Ramírez, y Claudio nos recibió en su casa. Él trabajaba en audiovisual y me entregó dos cintas mini dv con material de la banda, fue lo primero que tuvimos. Fue nuestra primera entrevista, también, la que usé para investigación. Durante mucho tiempo fue lo único que poseía, ya que nadie me quería pasar material.

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-¿En serio?

– Recién cuando presenté el teaser de 7 minutos del documental en el festival de documentales musicales In-Edit 2008, comenzó a aparecer más gente interesada en pasarme archivos. Ahí estuvimos como Work in Progress.

-¿Fue durante 2009 que pudiste trabajar más, entonces?

-Sí, 2007 y 2008 fueron más años de investigación. Como era un proyecto paralelo a Hardcore, a veces trabajaba en uno, y luego en otro. A través de un amigo en común que estuvo un tiempo en lo de Supersordo, tuve al fin acceso a Katafú, quien accedió a autoentrevistarse en Barcelona, y conformar así gran parte de la narración del relato. Yo soy amiga de Jorge Cortés, pero nunca quiso hablar. Comegato tuvo mucha buena onda, y accedió al fin a la entrevista. Lo raro, es que ninguno guardaba material del grupo, ni los discos, ni tomas en vivo, nada.

-¿Cuál es el sonido que se escucha en audio, entonces?

-Es el miso sonido en vivo de las cintas VHS que me conseguí. Por alguna razón, gran parte de los amigos de la banda, los que los registraban en video, eran del mundo audiovisual, y se nota que era material en bruto para una edición a futuro, ya que está muy bien trabajado. Supersórdido me lo conseguí a través de Cristián Solar, quien lo remasterizó y subió a la red. Tzzzt me lo pasaron, y gran parte del audio corresponde al disco en vivo Un inmenso ruido de rock que sacó CFA.

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-¿Cómo realizaste el montaje?

-Me ayudó Efraín Robles, quien uniformó todas las tomas, de fuentes distintas, en el blanco y negro que yo había pre-concebido, además de añadir transiciones y efectos de post producción que hacen del documental algo cabal. Él trabajó plano a plano, mejorando la imagen, estructurando matemáticamente las secuencias, regulando los encuadres. En un trabajo en conjunto, quisimos hacer primar la energía en vivo de Supersordo. Hay muchas tomas que no sé de quiénes son, pero que estaban muy bien trabajadas. En algún momento, quise realizar un trabajo inspirado en el documental Instrument que hizo Jem Cohen sobre Fugazi.

-¿Un trabajo sobre la atmósfera?

-Sí, darle continuidad a través de acoples, los juegos con la luz y sombra, y las narraciones que se intercalan con las tomas en vivo. Todo esto fue autogestionado, sin apoyo económico alguno, sino el trabajo desinteresado de muchos amigos, como Efraín. Reconstruimos un poco también lo que fue la movida de los ’90, en su aspecto más experimental. Ellos tocaban con bandas muy distintas en los conciertos, y venían de backgrounds muy diferentes. Esto gatilló que luego todos siguieran haciendo música, con perspectivas radicalmente distintas, como es el caso de Jorge Cortés, quien, a pesar de ser reconocido como un enorme baterista, dejó su instrumento para siempre, para dedicarse a la electrónica.

-¿Qué sigue ahora?

-Mostrar el documental en In-Edit, en diciembre próximo. Estrenar oficialmente a principios del 2010, y tratar de movernos en festivales, además de hacer una edición en DVD del asunto. En cuanto a nuevos proyectos, queríamos hacer algo con Políticos Muertos, pero existe poco material, y con un amigo, estamos viendo co-dirigir un documental sobre el Ojo de Apolo, el que fue realmente el primer sello de electrónica experimental en Chile.

VIDEO: Trailer oficial: Supersordo “Historia y Geografía de un Ruido”