Con la concentración y carisma que lo caracteriza, Chaz Bundick subió al escenario de la ex Oz acompañado de su banda y junto a un par de teclados que parecía dominar a la perfección.

Con un show centrado principalmente en las canciones de su reciente Underneath the pine, más tres de Causers of this (Carparck, 2010), el de Columbia se ajustó al formato banda que viene desarrollando desde hace un tiempo, que también es el principal atractivo de su concierto y búsqueda esencial en su último disco, donde cambió el íntimo sentido eléctronico de su debut, por una acertada apuesta pop indie que ha transformado en su sello, quizá aún en desarrollo.

“New beat” y “Talamak” abrieron los fuegos de una jornada que pasó demasiado rápido, y que ya en esos primeros temas daba luces de lo que vendría: la ejecución correcta y precisa de las buenas canciones de Chaz, que apenas pronunció un par de palabras, porque para eso estaba la música ensoñadora de temas como “Go with you”, que comenzaba a encender el ambiente entre las referencias a los ’80, el uso de los sintetizadores, el pop de alcoba y hasta algo de soul y funk con apellidos desconocidos.

Casi a mitad del show, “Still sound”, una de las más celebradas de la noche y con justa razón, nos recordó que estábamos frente a un artista que viene en su mejor momento. Enseguida “You hid”, favorita de su servidor, si bien careció del encanto de dormitorio propio de su primer disco, marcó el peak de emotividad de un set que obvió misteriosamente “Blessa”, pero que incluyó hacia el final la soberbia “Elise”, con la cual se despidió entre aplausos, los mismos que trajeron de vuelta al cuarteto al escenario para tocar “Low shoulder”, cierre eficaz para un tipo que estuvo a la altura de su incipiente suceso.

Fotografías: Rodrigo Ferrari