Ad portas de la segunda presentación de Easy Star All Stars en Chile, el músico y productor Víctor Axelrod -uno de los personajes centrales en el revival de soul, el reggae y el afrobeat en los últimos años- conversa en exclusiva con Super 45 acerca del legado histórico de su banda Antibalas, sus trabajos con Lily Allen y Amy Winehouse y cómo es compartir con ídolos de la infancia como Sugar Minott en su estudio casero.

Víctor Axelrod es conocido fundamentalmente por ser el tecladista de Antibalas, el mismo que nos acostubraba a sus solos y arreglos épicos y combativos desde que la banda irrumpió en el universo indie a través de las compilaciones de Wire Tap, en esos discos aparecidos en el sello Ninja Tune. Pero, además, es un productor y músico de sesiones muy respetado en Estados Unidos. Axelrod proviene de un mundo de músicos meticulosos que respetan el arte de hacer música por sobre todo. Para él no entra en la ecuación hacer bandas chicas para poder pagarles a todos bien por la tocata.

Con Antibalas reflotaron el afrobeat y su espíritu combativo, un soundtrack contestatario en la época más oscura de la política norteamericana: los años de George W Bush. Además fue fundador de The Dap Kings, colaboró en el debut de Lily Allen (Alright, Still), y toca teclados en el Back in Black de Amy Winehouse. Participó en el último disco de NAS, y en el soundtrack de American Gangster. Y, a comienzos de década, fue co-productor de los Easy Star All Stars en los discos Dub Side of The Moon y Radiodread, las magníficas versiones en clave reggae y dub de los clásicos de Pink Floyd y Radiohead, respectivamente.

Pronto a sacar un disco en el sello Liondub45 junto al bajista de Easy Star All Stars y ad portas de la segunda presentación del colectivo neoyorquino en Chile (esta vez, para promocionar el disco de covers del Sgt Pepper’s de los Beatles), Axelrod conversó con Super 45 para entender esas relaciones subterráneas que hacen que de esos dos grados de separación haya colaborado con el revival del afrobeat, del soul y del reggae, en una vida musical sin concesiones y sin fines de lucro, donde el éxito llega en el momento menos inesperado.

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-Cuéntame un poco de tu relación con Antibalas, y el sello Daptone. Sé que Antibalas y los Dap Kings coinciden en necesitar un lugar donde poner instrumentos, pero ¿cómo se produjo el vínculo musical en específico?

– Empecé a trabajar con ellos el ’97. En ese tiempo Gabe Ross -también conocido como Bosco Mann, el fundador de Dapton y lider de los Dap Kings- grababa para ellos. Hice trabajos de sesiones tocando órgano y gradualmente empecé a trabajar con otros instrumentos. Después de un tiempo, Gabe empezó a armar tocatas para interpretar sus propias canciones. Tocábamos como The Soul Providers. Era algo tranquilo, no muy frecuente, pero estábamos agarrando vuelo.

Al mismo timpo Martin Perna tenía un grupo afrobeat que tocaba de vez en cuando. No me interesaba la banda porque pensaba que no era posible armar una banda afrobeat. Simplemente no creía que hubiera suficiente gente que entendiera la música y, además, tuviera la disciplina de tocarla bien. Cuando escuché su banda -que también incluía integrantes de Soul Providers-, me impresioné con ellos. Martin me invitó a tocar un show de Antibalas en enero 1999 y lo pasé muy bien. Desde entonces, que formo parte de la banda.

-¿Qué recuerdas de esos primeros años?

– Fue un tiempo alucinante. En el 2001 ambas bandas tocaban tanto, y con tanta coincidencia de miembros, que teníamos que elegir tocatas para no tener choques de horario. Así que Martin y yo continuamos con Antibalas, y Gabe y Binky Griptite siguieron con Soul Providers, que luego se transformó en Dap Kings. He pasado muchísimo tiempo de esta década con Antibalas, tanto de gira como grabando, pero siempre que Dap Kings tiene algún recital potente en Nueva York, y no estoy de viaje, toco piano para ellos.

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– Eres un músico y productor conocido. ¿Cómo fue grabar con McIntire, que viene de un universo musical más indie, y produjo el último larga duración de Antibalas, Security?

– Me encantó trabajar con McIntire. No estoy seguro cómo lo hace con otras bandas, pero con Antibalas nos ayudó encontrar nuestro lugar con lo que estábamos haciendo. Hacía sugerencias por acá y por allá, y nos daba su perspectiva externa. Su contribución principal al disco fue armarlo en términos sonoros. El hizo la ingeniería y mezcla (con algunas personas como yo ayudando y dando sugerencias, por supuesto). El hecho que viniese de otro género no importó porque él entendía lo que queríamos crear, y nos ayudó armar el disco que queríamos hacer. Fue una gran experiencia. Estoy orgulloso de los resultados.

– ¿Fue muy abrupto el cambio de hacer música orgánica y originaria, casi sin fines de lucro, a involucrarte en los hits pop de Amy Winehouse o Lily Allen?

– No fue una transición loca porque las sesiones fueron en el estudio de Daptone, donde había trabajado y grabado por años, con los mismos músicos. La diferencia es que no teníamos idea cómo iba a ser la música, ni habíamos conocido a Mark Ronson antes del disco de Winehouse. De hecho era la primera vez en mucho tiempo en el que venía un productor externo al estudio. En ese sentido Ronson fue muy bueno, y lo pasamos bien sacando los temas. Y claro… nos pagaron mejor que lo de siempre.

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– ¿Y cómo te metiste a trabajar con Easy Star All Stars?

– Conozco a la gente de Easy Star All Stars desde el colegio. No éramos compadres, pero sí amigos de amigos que siempre nos topábamos en fiestas y recitales mientras crecíamos. Michael Goldwasser y yo empezamos a tocar más tiempo juntos después de la universidad, ya que tuvimos una banda de R&B (Special Request) a mediados de los ’90. A finales de esa década, Eric Smith, Lem Oppenheimer, y Remy Gerstein empezaron un sello y me pidieron que tocara teclado en las primeras sesiones de un álbum llamado Easy Star Vol 1. Por suerte me pidieron que coprodujera el Dub Side of the Moon, con Michael, que se transformó en un exitazo.

Todos estaban entusiasmados con el trabajo que hacía en forma personal, material que terminó en el álbum High Fidelity Dub Sessions presents: Roots Combination, del año 2001. Ellos me apoyaron y me dijeron que les gustaría sacar mi música reggae en su sello. Y eso fue lo que se transformó en el proyecto Ticklah vs.Axelrod.

– ¿Cuál es la colaboración más loca e improbable que te ha tocado?

– La semana pasada fue la más rara de todas. Pasé dos días en el estudio con John Taylor, bajista de Duran Duran. Llegué a esto porque había pasado los dos últimos meses con Mark Ronson, preparando su disco solista nuevo. Hemos estado haciendo arreglos para Mark y los solistas con que trabaja: Sam Sparrow, Spankrock, Rose Dougall de las Pippetes, Anthony Rossomando de Dirty Pretty Things, Dave McCave de Zutons. Incluso John Legend, aunque no salió nada.

Pero fue muy entretenido porque jamás pensé que iba a estar con el bajista de Duran Duran revisando acordes y arreglos. Es algo muy bizarro. Pero, aparte de eso, he tenido a Sugar Minott en mi casa cantado, aunque eso no es tan loco ni improbable. Lo he escuchado desde que era chico, y creo que Live Living fue el primer disco reggae que me compré por mis medios, en una feria de las pulgas del colegio. Antes de eso simplemente escuchaba discos de Bob Marley que mi viejo me había comprado. Sugar tiene mi teléfono y siempre me llama cuando está en la ciudad. De vez en cuando me deja algún mensaje raro en la contestadora.

VIDEO: Antibalas (en vivo desde el MACRoCk)

VIDEO: Easy Star All Stars – “Time” (en vivo)