Todo el mundo ya se enteró de la lamentable noticia, pero es oportuno un breve obituario de una de las mejores y más expuestas artistas pop de la última década.

A pesar de la trágica muerte de Amy Winehouse ayer, es agradable al menos saber que la cantante tendrá más peso en la historia de la música británica de la última década que todo el show montado por Simon Cowell y su empaquetado programa de “talentos”, X Factor. Pero no necesitaba morirse tan joven para pararse en un pedestal de las grandes solistas. Su pérdida no pertenece a ningún nicho musical exclusivo pues es adorada por un público tan amplio que va desde los adolescentes hasta la tercera edad, incluso. Recientemente grabó un dueto con el octogenario crooner Tony Bennet.

Ella fue parte del revival soul inglés también protagonizado por Duffy y en menor medida por la jovencísima Joss Stone. Amy Winehouse fue la que más hizo ruido. Fue nominada al premio Mercury por su disco debut  Frank (2003) y ganó cuatro de cinco premios grammys a los que estaba nominada con Back to Black (2006), además de vender millones de copias con él. Ese era un álbum escrito por y para un doloroso quiebre. “I shouldn’t play myself again, I should just be my own best friend/ Not fuck myself in the head with stupid men” cantaba en “Tears dry on their own’. Ella decía que no escuchaba música posterior a los años ‘60, por los que sus referentes soul y jazz permanecieron intactos.

De la época dorada del Motown era la más brillante heredera, pero hay cosas que no siguió al pie de la letra, por supuesto. A pesar de que era la que mejor copiaba los peinados y el maquillaje de ojos añadiéndole un aspecto callejero, dejaba de lado así el cuidado look femenino que caracterizaba a The Supremes, por ejemplo.  Lo otro en común que tenía Amy Winehouse con algunas estrellas del soul sesentero fueron las relaciones tormentosas con sus parejas. Sabemos que Ronnie Spector (de The Ronnetes) y Tina Turner sufrieron por esposos abusivos, cantaban de desamor con letras atrevidas y algo oscuras, pero se presentaban con su mejor sonrisa en los escenarios.

Sin embargo, sus secretos estuvieron bajo llave hasta sus eventuales divorcios. Winehouse, en cambio, aparecía en conciertos evidentemente ebria, como hizo hace dos meses en un concierto en Serbia y la llevó a cancelar su gira europea. Los tabloides ingleses la convirtieron en su presa favorita de fotos poco dignas, y persiguiéndola en su escandalosa relación con su ex marido Blake Fielder-Civil.

No se puede dejar de comparar a Amy Winehouse con Billie Hollday y el trato que la prensa le daba forjando al personaje degradado. La legendaria cantante jazz que mantenía malas relaciones amorosas, problemas con la justicia y comenzó a mostrar una voz dañada por el carrete y el alcohol, tanto en sus presentaciones en vivo como en grabaciones. Amy Winehouse, al igual que Holiday, será recordada como una cantante auténtica, rebelde y lo opuesto a un buen ejemplo para la juventud.

Lo que es realmente triste es que este comportamiento desenfrenado terminó por anteponerse al trabajo. En este caso es el desafortunado hecho de que Winehouse no haya sido capaz de sacar otro disco, a pesar de los rumores que hubo el año pasado. En una entrevista que dio a la revista Spin el 2007 dijo: “Yo escribo canciones porque estoy mal de la cabeza y necesito sacar algo bueno de algo malo”.

No sabemos qué habría salido luego de este largo período en crisis lleno de adicciones. Quedará siempre la duda porque lamentablemente no llegó a sorprender a su extensa y expectante audiencia con un sucesor del maestro Back in Black.