Anton Corbijn es de la misma camada de Cunningham, Sednaoui o el ahora famoso Michel Gondry. Creativos directores de videos musicales que dan el paso lógico a la pantalla grande. Claro, con resultados disímiles.

La cosa es que en Cannes se estrenó la ópera prima de Corbijn, Control, un biopic de dos horas en blanco y negro que trata sobre la vida del vocalista de Joy Division, a quien Corbijn conoció de primera fuente en Manchester.

La película pinta buena. La crítica la amó, a pesar de presentarse fuera de competencia.

Acá esperaremos verla en algún festival, en DVD o derechamente en AVI gracias a algún gringo amoroso. Por lo pronto, el trailer:

Gracias, Sonico.