Revisando blogs varios alguien se preguntaba respecto del cambio en las costumbres en los recitales masivos.

Bueno, claro, hay costumbres que se mantienen, como la ostensible bajada de los precios de las bebidas a la salida del estadio, la venta de los cintillos con impresiones que en el primer sudor quedan transformados en una cinta decolorada, los inefables sandwiches de potito para el bajón, las caminatas de millones de cuadras hasta encontrar locomoción, etc, etc, etc.

Pero, por ejemplo, ¿Recuerdan esa vieja costumbre de encender antorchas en señal de éxtasis masivo? Bueno, el mayor ejemplo son las famosísimas antorchas del Festival de Viña con las que el otrora furioso monstruo (?) demostraba su aprobación frente al artista de turno.

Ahora, con tanta psicosis por la seguridad son raros los eventos donde dejen ingresar con encendedor para esta demostración de júbilo.

Y en Estados Unidos, los reyes de la paranoia, encontraron un subterfugio tecnológico para poder expresarse en la masividad.

Con sus celulares.

Así que ya saben chiquillos, cuando U2 esté en pleno With or Without You, a prender el Motorola (?).

Raro, ¿no?