Hay bandas que son como fantasmas. Nadie sabe bien sus nombres, pero sin dudas todos podemos reconocer aunque sea una parte de alguna canción de su autoría. Si preguntáramos por Spandau Ballet en algún bar o a un auditor de corriente radio de radio FM, lo más probable es que no sepa de que estamos hablando, pero solo bastarían unos segundos de True para que empezase a cantar la melodía de memoria.

¨Si te gusta la política, no formes una banda. Únete al Partido Laborista¨. Esa frase de Gary Kemp, guitarrista y compositor de todos los éxitos de la banda, podría resumir la principal motivación de Spandau Ballet: Desligarse completamente de una escena punk inglesa con fecha de caducidad para convertirse las más grandes estrellas pop del mundo.

A pesar de que la historia no los situé en el mismo sitio de sus rivales New Romantic de la época como Duran Duran o Boy George, Spandau Ballet logró su objetivo en algún punto de los 80, mezclando desprejuicio, espíritu soul, rigor técnico y un amor incondicional a la moda. Soul boys of the Western World documenta este camino en apariencia superficial, pero que da pistas para entender cambios sociales profundos en la sociedad inglesa.

Vanidad, lujuria, hedonismo, disputas legales, reencuentros y conductas excesivas, pero sin perder una pizca de glamour. Una mezcla que, contra todos los pronósticos, ha logrado sobreponerse y generar eco en bandas actuales. Porque al final, lo que importa son las canciones.

Spandau Ballet : Soul boys of the Western World

Sábado 13 de diciembre en Teatro Nescafé de las Artes – 21:00 horas