Marzo nos tiene con una de cal y otra de arena. Las malas noticias llegan ahora desde Indianapolis (Indiana, Estados Unidos), en donde el guitarrista y compositor Jason Molina murió el pasado sábado 16 por complicaciones derivadas del alcoholismo que arrastraba de un tiempo a esta parte.

Nacido en Oberlin (Ohio), Molina se curtió como bajista en bandas de heavy metal en el área de Cleveland hasta que a comienzos de los 90s se lanzó como solista al frente de efímeros proyectos cuyas grabaciones caseras se distribuían en presentaciones en vivo. En 1996 comenzó su andadura como Songs: Ohia, editando el 7″ Nor cease thou never know a través de Palace Records, el sello de Will Oldham. Al año siguiente, bajo el alero de Secretly Canadian, comenzó a producir una serie de discos en donde la mezcla de rock, folk y country logró apartarse de la larga sombra del príncipe Oldham para hallar una voz propia tan conmovedora como doliente, tan intensa como desnuda. Amigo de las colaboraciones, editó singles compartidos con gente como Will Johnson, Scout Niblett y My Morning Jacket, así como el EP Amalgamated sons of rest (Galaxia, 2002) compartido junto a Will Oldham y Alasdair Roberts de Appendix Out.

Tras finiquitar Songs: Ohia con el álbum The Magnolia Electric Co. (Secretly Canadian, 2003), Molina utilizó el nombre de ese disco para bautizar a su nueva banda, con la que logró insuflar siempre nuevos aires a la herencia de Dylan y el Neil Young más eléctrico, al mismo tiempo que editaba discos bajo su propio nombre. En oposición a su talento creativo, el deterioro físico empezó a ganar terreno. En 2009, retirado de las giras, inició el primero de múltiples intentos de desintoxicación apoyado por su familia y sus fans, quienes no dudaron en apoyarlo moral y económicamente pues no contaba con seguro médico.

La colección de inéditos Autumn bird songs (Secretly Canadian, 2011) pareció dar nuevas luces sobre el futuro del músico quien, dedicado a criar pollos en una granja, declaraba a través de su web oficial estar listo para volver a componer y tocar en vivo. Por desgracia, esto fue solo una ilusión. Su castigado cuerpo no resistió más y una falla multisistémica le quitó la vida en su hogar, truncando una de las trayectorias más brillantes de la escena independiente. Nos queda su música, y un gran nudo en la garganta que poco a poco desaparecerá.

Descansa en paz, Jason.

Songs: Ohia – ‘Didn’t it rain’

Magnolia Electric Co. – ‘Almost was good enough’