La psicodelia está de luto: Kevin Ayers, miembro fundador de The Soft Machine y dueño de una exquisita carrera solista en donde colaboró con personajes de la talla de Nico y Brian Eno, murió este 18 de febrero recién pasado en su hogar en Montolieu, Francia.

Considerado la encarnación del ideal creativo e ideológico de los 60s, Ayers nació en Kent (Inglaterra), pasó su niñez en Malasia y regresó a los 12 años a Londres, de donde fue expulsado a los 17 por un juez luego de un arresto por posesión de drogas. Reubicado en Canterbury, no tardó en hacer amistad con Robert Wyatt, Mike Ratledge y Daevid Allen, con quienes formó en 1966 The Wilde Flowers, luego renombrados como The Soft Machine en referencia a la obra de su venerado William Burroughs. Tras una gira por Estados Unidos junto a Jimi Hendrix y la publicación del debut homónimo de la banda, Ayers renuncia por diferencias creativas y se instala en Ibiza, desde donde comenzará su andadura solista con la publicación del excelso Joy of a toy (Harvest/EMI, 1969). Hacia el final de los 70s, su carrera y su conducta fueron tornándose cada vez más erráticas –lío de faldas con la esposa de John Cale incluido- hasta desaparecer del ojo público a comienzos de los 90s. Su regreso en 2007 con el vitalista The unfairground (Lo-Max Records) no hizo más que confirmar su enorme influencia en las nuevas generaciones del pop y la psicodelia pastoral.

No se me ocurre mejor forma de homenajear a creadores como Ayers si no es recordando y difundiendo su obra. El éxito comercial siempre le fue esquivo, pero ahí están Shooting at the moon (Harvest, 1970; junto a The Whole World), Whatevershebringswesing (Harvest, 1972), Bananamour (Harvest, 1973) o Sweet deceiver (Island, 1975) para demostrar que siempre hubo talento a raudales.

Hasta siempre, Kevin.

Why are we sleeping? (The Soft Machine)

Lady Rachel (1969)

May I? (1972)

Caribbean Moon (1973)

Falling in love again (1974)