A pocas horas de su inesperada muerte, Marcelo Mena –uno de nuestros más antiguos colaboradores- recuerda la figura de Jay Bennett, su rivalidad creativa con Jeff Tweddy y una inolvidable entrevista que dejó al descubierto algunos rasgos de su carácter único.

La historia de Wilco con respecto a Yankee Hotel Foxtrot no sólo es parte del documental, I’m Trying to Break Your Heart. Es también la historia del triunfo de la independencia artística de Jeff Tweedy y compañía al publicar un disco que Warner Brothers prefería no editar. El álbum se filtró voluntariamente a los fans a través de wilconet, el sitio de la banda, y su irrefutable calidad obligó al sello a recomprarlo mediante su filial Nonesuch.

Todo bien hasta ahí. Pero la historia que vimos también marcó la progresiva separación entre los dos cerebros de la banda: Jeff Tweedy y Jay Bennett. El primero estaba perdiendo la paciencia con Bennett, convertido en un desastre por el exceso de drogas y alcohol. El film muestra cómo lo echan y cómo Jay trata de rehacer su vida. Pero la historia recién escribió su último capítulo la mañana de hoy, casi terminando la década que lanzó a Wilco a la fama mundial: Jay murió en extrañas circunstancias, justo cuando la banda está ad portas de alcanzar nuevamente la cima del mundo indie, con una canción “The Wilco song” estrenada en el programa de Steven Colbert, y con applet de Itunes disponible para la venta.

De ese Wilco no voy a hablar más. Voy a hablar de mi perspectiva muy personal tras haber entrevistado a Jay Bennett el año 2006 y a Leroy Bach (entonces tecladista de Wilco) el 2002. A Bach lo entrevisté como parte de la radio KRUI, en una memorable entrevista que salió en Super 45 ese año. La entrevista con Bach fue porque Jeff Tweedy no fue capaz de hablar con una radio college en el mismo edificio. Cuando pasé a buscarlo, me encontré con Tweedy en el pasillo, con cara de apestado.

Jay, en cambio, accedió a conversar el 2006 cuando salió de gira con la banda de mis amigos Deathships (la mejor banda de Iowa City en ese año), y era un encanto. Un atado de nervios. Inseguridad con patas. Un personaje digno de Philip Seymour Hoffman. Un loco lindo, como dicen los argentinos. No sabía usar email, y su mejor amigo y manager respondía los correos que le mandaban, además de actualizarle el MySpace. Cuando estuve con él, su sobrepeso era evidente. Se parecía más al personaje de Mask (película de Cher) que al rubio ruliento que aparecía en los discos de Wilco.

En una entrevista con tantos temas conflictivos uno prefiere no entrar de lleno en preguntas acerca de su partida de Wilco (además, era tema viejo) pero las respuestas surgían sin interrogantes. Jay no dejaba oportunidad de pelar a Jeff. En el recital que vi, y sin razón aparente, empezó a despotricar contra Tweedy calificándolo de “asshole”. Jay creía que Jeff no lo pasaba, y en gran parte, porque era el único que le hacía el peso compositivo en Wilco. Y razón tiene, porque su influencia en el sonido de la banda está clara. Bajo mi punto de vista -y con todo el respeto posible a Jim O’Rourke y su trabajo en las perillas de Yankee Hotel Foxtrot– los mejores discos de Wilco son Summer Teeth, y Yankee…, en los que el rol de Jay fue preponderante.

Wilco no ha sido lo mismo desde que se fue Jay Bennett y, a partir de hoy, no lo será más. Pitchfork hace un par de semanas mostró documentos en los que demandaba a Tweedy por royalties no pagados, y en tono burlesco denostó la demanda. Creo que Jay no pudo superar eso, ni haber dejado Wilco. Se refugió en Urbana, su ciudad natal e idílica como toda ciudad universitaria gringa. Imperfecto, talentoso, humano, y con sentimiento (el sentimiento que perdió el grupo), hoy nos dejó para siempre. Sin querer, o quizás queriendo, su ex compañero le rompió el corazón.

MP3: Wilco – “When you wake up feeling old”

VIDEO: Wilco – “Poor places”