Chile es un país generoso. No cabe duda de ello. No por nada, muchos de los artistas que llegan a nuestro paisaje, confiesan que pocas veces han visto un público tan apasionado, devoto o derechamente baboso.

Ayer, el Movistar Arena se vestía de onda para recibir a Justice, dúo electrónico francés odiado y adorado por la crítica y el público en general, como el mayor de los fiascos de la música de laptop o el secreto mejor guardado del french house desde Daft Punk. Sea como sea y haciendo heroicos esfuerzos por mantenerse al margen de los perjuicios y el cinismos del vulgo -hoy todos transformados en eximios críticos musicales- había que ver si lo de los chicos de chaqueta de cuero era real o una más de aquellas historias de buenos brand manager, como a muchos les gusta pensar.

La impronta que hizo conocido mundialmente a la dupla formada por Gaspard Augé y Xavier de Rosnay y que se reflejó en su único álbum de estudio (2007), se sostenía en un house tributario del estilo que en su momento impuso el sello francés Crydamoure, sumado a un fuerte ingrediente electro. El resultado se apreciaría con mayor nitidez en el documental A Cross The Universe (2008), un selecto popurrí de fragmentos de sus presentaciones alrededor del orbe, donde el público asistente vivía momento de franco éxtasis musical. Queramos o no, esa era la carta de presentación de Justice.

Sin embargo, ayer, a pesar de los bailarines hiperventilados, la selección de los franceses estuvo lejos de crear dichos espasmos de placer sonoro, coqueteando mucho más con ritmos asociados al tecno (que caracterizó a gran parte de sus teloneros) que a esas exquisitas mezclas del house francés. Porque al final, lo que hace Justice en sus Dj Sets es eso: seleccionar tracks propios y ajenos, distorsionarlos a más no poder a punta del perillaje de rigor y lograr finalmente la conexión con el público que va a bailar (suponemos).

¿Un buen o mal show? Difícil sentenciarlo sin entrar en análisis sesudos que intenten vestir con ropas de objetividad algo que al final te gusta o no. Sin embargo acá las referencias no son baladíes y, como le escuché decir a alguien, si al menos hubieran estado a la altura de los peores Dj Sets que se les han escuchado, habría estado bueno, pero cuesta ser tan benevolente.

Al final, la de ayer era una fiesta esperada por varios que podrá o no haber estado a la altura de las expectativas. Independiente de lo que creamos u opinemos sobre los personajes tras las máquinas, la publicidad como una buena y pegajosa idea en el mundo de la electrónica, el misterioso rol que cumple Gaspard Augé en el dúo, o el engrupimiento al que puede llegar su fanaticada, la de ayer no fue esa explosión de ritmos que otros Dj’s han visitado han logrado con bastante menos parafernalia y bastante mejor música.

Lo cierto es que a quién podría importarle lo que digan estas líneas que siempre pecarán de parciales. Lo importante será saber si lo pasaste bien o no y si fue la música o los tragos cabezones de la barra. Si se trató del ritmo o el desfile de niñitas arregladas. Si fue la notable selección musical o las ganas de no sentirse ajeno a la fiesta que disfrutaban algunos asistentes que, con sus caras deformadas, no se cansaban de hacer hacer la señal de la cruz con sus brazos. ¿Qué fue?

VIDEO: Justice – “Genesis” (en vivo, Chile 2009)