Rize de David LaChapelle

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir al 21 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Habitualmente en estos festivales (más aún en el de Buenos Aires) se programan películas vinculadas con la música y uno anda entre cine y cine como si estuviera coleccionando figuritas para un álbum imposible de llenar. A esta la tengo, a esta no…

En esta oportunidad fueron dos documentales los que se destacaron. A uno lo pude ver (Rize) y al otro no (Between the devil and the wide blue sea), ya que las entradas se agotaban siempre y uno ya está grande para andar estresándose demasiado con estas cuestiones, más aún cuando la playa y el mar están tan cerca.

Empecemos entonces por la que no vi.

Between the devil and the wide blue sea es el registro de la escena electrónica e industrial Europea 2004/05 de la mano del director alemán Romuald Karmakar. Por el documental, a través de planos de secuencias, pasan los shows de Alter Ego, Captain Comatose, Cobra Killer, Tarwater y T. Raumschmiere, entre otros.

En la entrevista realizada por Juan M Dominguez para el diario del Festival Karmar dice: “Noté que, pese a la enorme importancia de la música industrial en Alemania, no existía ningún acercamiento estético a este fenómeno de nuestra cultura, subcultura o cultura joven, como quieras decirle. Los únicos reductos eran los videoclips y los programas de TV. Pensé que sería interesante filmar en directo estos músicos, ya que generalmente no se asocia la fuerza de un recital en vivo con la generada por un evento electrónico. Se suelen decir cosas como “sólo aprietan un botón”.”

Este documental era una de las cosas que más ganas tenía de ver, pero no pude. Así que por el momento me quedo con la duda y se las paso, para que investiguen, lo encuentren y comenten.

El otro documental es Rize. Los cuerpos bailan sin parar y cada bailarín quiere mostrar su mejor paso. Desde 1992, las calles de South Central en Los Angeles, viven al ritmo del krumping, una danza con un vínculo directo con las tribus africanas, pero fundada en base al beat de un hip hop positivo. La cintura, las piernas, los brazos, el culo, combinan movimientos muy violentos, veloces, con otros mucho más provocativos, sexuales.

Esta danza además sirve para comunicarse, relacionarse y crear. Para alejarse de las bandas que trafican drogas y se pelean por el poder de las calles. Es un simulacro de combate, una forma de expulsar con ritmo la agresividad y la frustración de vivir en condiciones precarias, sin oportunidades para progresar.

Tommy The Clown fue el que formó el primer grupo de baile, llamado Clowning, e invadió las calles con su disfraz de payaso. Los shows se difundían en fiestas infantiles en las que chicos y grandes no quisieron perderse la oportunidad de formar parte. Aparecieron Dragon, Tight Eyez, La Niña y Miss Prissy y los grupos se multiplicaron exponencialmente, y se fueron distanciando para crear sus propias variantes del baile. El tono amistoso y de generosidad del comienzo se esfumó lentamente cuando la competencia entre pandillas de bailarines comenzó a ponerse más dura.

El baile, el hip hop de Los Angeles o la cumbia de Buenos Aires, fue siempre una cuestión de estatus. En la pista de baile a nadie le gusta perder y más de uno quiere píntarle la cara a su contricante. La ambición de ser el mejor enturbia las cosas, pero no consigue desmebrambar el espíritu de una danza llena de vida y sudor.

El largometraje está dirigido por David LaChapelle, quien tuvo su primer trabajo profesional como fotógrafo de la revista Interview, bajo las órdenes de Andy Warhol y es considerado actualmente uno de los más importantes de Estados Unidos. Además, dirigió videos musicales para Robbie Williams (Advertising Space), Elton John (Someone Saved My Life Tonight), No Doubt (It’s My Life), Britney Spears (Everytime), Christina Aguilera (Dirty)
J-Lo (I’m Glad) y Dandy Warhols (Not If You Were the Last Junkie On Earth), entre otros.

Extra: por suerte también pude ver el documental Salvador Allende (pronto se estrena en Buenos Aires). Imagino que la mayoría de los que siguen este blog ya lo habrán visto y que estarán mucho más empapados de esos tres años únicos (en todo sentido) vividos en Chile y de los que a veces aún cuesta un poco hablar. Desde el otro lado de la Cordillera, esta película es una gran oportunidad de conocer íntimamente a uno de los personajes políticos más sinceros y corajudos de la historia de Latinoamerica.