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Por supuesto que no es necesario saber acerca de un artista antes de conocer su obra. Sin embargo, ¿es un aporte una vez que la conocemos? El de Antony Hegarty es un caso tan extremo de fusión artista-obra que, si bien sus antecedentes no debieran comprometer el juicio sobre I am a bird now, sí echarán luz para una mejor apreciación y disfrute de tan delicado trabajo.

El músico nacido en Inglaterra y criado en los Estados Unidos creció bajo la influencia del holocausto, al saber que su declarada androginia, que él reconoció a los 12 años, no habría sido tolerada entonces. Si bien su interés fue siempre la música (claro: Boy George era músico, qué otra cosa hacer, pensó), se dedicó al teatro en la juventud, sin mayores consecuencias pues nunca fue fácil suscitar entusiasmo en la temática de sus obras.

Ver actuar a Antony está en la mitad entre ver a The Hidden Cameras (Joel Gibb, su numerosa banda, sus go-go dancers) y a Stephin Merritt (The Magnetic Fields). Él mismo dice que al comenzar su carrera musical no conocía a ningún músico. Reunió a su banda a través de un aviso en el diario. Hegarty en sí mismo es un sincero performance: mientras su apariencia es la de un calvo y posmoderno Robert Smith, su voz recuerda a Brian Ferry, Nina Simone, Billie Holiday e incluso a Morrissey.

I am a bird es el segundo álbum de Antony and The Johnsons. El primero fue realizado hace siete años, lo que parece ser el camino correcto para sortear el “complejo del pésimo segundo álbum???: hay que tomarse su tiempo. Un embarazo que comenzó el año 1998, diría Hegarty, y que tuvo como resultado una pieza que deleitará a cualquiera sensible al dramatismo en la música como instrumento artístico.

El álbum incluye una serie de invitados ilustres que se sometieron al músico. Boy George lo acompaña en ‘You are my sister’, respondiendo: “Tú eres mi hermana y te amo. Que todos tus sueños se hagan realidad???. Antony se sorprende al tocar con su ídolo de infancia, pero tan sólo ahora reconoce que la brecha generacional entre ambos no era significativa. ‘What can I do?’ es interpretada por Rufus Wainwright. En ‘Fistful of love’, Lou Reed (cuyos conciertos Antony abrió en una serie de ocasiones) toca la guitarra mientras recita un poema que introduce un tema acerca de dolor que ocasiona amar. En ‘Spiralling’ abre un Devendra Banhart con un falsete que lo hace irreconocible.

El bellísimo tema que inaugura I am a bird, ‘Hope there’s someone’, será, sin duda, uno de los singles del año. La voz de Hegarty, acompañada de un piano mientras canta “Espero que haya alguien que me cuide cuando muera???, da un perfecto inicio a esta serie de melodías que, tras escucharlas, entregan la reconfortante sensación de que el arte sigue vivo, al menos, en la música.