Se ha dicho hasta el cansancio lo odiosas que llegan a ser las comparaciones. Si se usan en una justa medida, pueden ayudar a explicar ciertas cosas. Pero hay otras veces en que lo único que hacen es nublar la visión y hacer flacos favores, poniendo presión sobre los hombros de gente que no tiene por qué tenerla, generando así un nivel de expectativas que se puede tornar francamente insoportable.

Este último es el ejemplo de lo que pasa con el cuarteto neoyorquino Cymbals Eat Guitars. En vez de hablar de sus méritos propios, su nombre está siempre asociado a Pavement, Built to Spill, Modest Mouse, prácticamente cualquier banda del colectivo Elephant 6 y un largo etcétera. Y sí, es cierto. La voz de Joseph “Ferocius” D’Agostino sí tiene mucho de Stephen Malkmus o Isaac Brock, pero basta.

Mejor vamos a los hechos. Sus integrantes están aún en la universidad y se formaron hace apenas dos años. El nombre actual lo tienen recién desde el año pasado. Pero eso no ha impedido que, sin siquiera tener sello aún, hayan aparecido con una fuerza inusitada. Tampoco que Kyle Johnson (productor de los mismos Modest Mouse y The Hives) se haya ofrecido a trabajar con estos primerizos en un debut que ni siquiera sabían cómo iban a distribuir, sólo por el potencial y la energía que les vio.

¿El resultado? Aquí estamos ante uno de los mejores lanzamientos indie del año. Y que nadie venga a reclamar: la palabra está en cursivas porque éste es un grupo que, si de algo puede vanagloriarse, es de ser independiente en todo orden de cosas. ¿O me van a decir que No Age o The Pains of Being Pure at Heart tienen que golpear las puertas de las tiendas de discos para que, por favor, vendan sus discos?

¿Por qué de los mejores? Porque, sin tener que usar las comparaciones, Why There Are Mountains es un ejercicio sobresaliente de ruido y calma; de serenidad y desesperación. Una demostración de juventud genuina, que es resaltada en cada acorde rabioso, en cada detalle de reverberación y en cada cuidada desprolijidad. “And the hazy sea” no es sólo la canción que abre el disco, sino un resumen –en poco más de seis minutos– de lo que se incluye a lo largo de estos 44 minutos y nueve canciones.

Tampoco se pueden encasillar en un solo estilo. Acá tenemos altas dosis de punk, que a veces se traspasa al hardcore. Pero también hay momentos como “Indiana” y sus bronces, que demuestran que pueden trasladarse sin mayor esfuerzo a un pop experimental de gran factura. Por otro lado, “Share” –tal vez la mejor canción del disco junto con “Wind Phoenix (Proper name)”– flota durante siete minutos en texturas sónicas que se pueden emparentar en una corriente más shoegazer.

Qué importa a qué se parezca alguien cuando el resultado está tan bien logrado como acá. Why There Are Mountains es un debut que demuestra un potencial enorme, que crece cada vez que se escucha y que, a medida que avanza, hace que uno se acuerde menos de sus mentores. La mejor época de ellos ya fue. Agradezcamos ahora tener herederos capaces de agarrar la posta, anidar un sonido propio y llevarlo a nuevas alturas. Atención: el indie rock gringo se niega a morir.

MP3: Cymbals Eat Guitars – “And the hazy sea”

VIDEO: Cymbals Eat Guitars – “Wind Phoenix” (en vivo)