En su sexta entrega, The National han alcanzado la madurez. Cada vez más alejados de las guitarras ruidosas, los newyorkinos parecen mostrar rock mucho más limpio que el de su entrega anterior High violet (4AD, 2010).

El disco mantiene esa linea que los distingue entre sus pares norteamericanos, con un sonido que suena británico (pensemos en Editors de An end has a start (Kitchenware, 2007) o incluso British Sea Power). Más puros que en sus entregas anteriores, el quinteto no se logra desarraigar por completo del halo misterioso que los ha acompañado por más de una década, con temas como “Sea of love” que recuerdan a sus discos anteriores, donde existe un estruendo tal que nos es difícil distinguir cada uno de los instrumentos que suena.

Pero en temas como “Slipped” o “I need my girl” hacen resaltar esa melancolía –por la tranquilidad en la voz de Berninger o los casi inexistentes beats– que ha impregnado sus diferentes entregas y que hace Trouble will find me un ejercio más depurado. Acompañados, según declararon ellos, de letras insignificantes o sin sentido, que en vista de la certeza que muestran en este disco podrían parecerle a todos sus fans una frase en extremo inoportuna.

En em>Trouble will find me apreciamos una continuidad del camino que tomaron con Boxer (Beggars Banquet, 2007). En aquel disco se produjo un cambio en el sonido del quinteto, pasando desde el noise guitarrero y las percusiones retumbantes a las melodías suaves y los tiempos medios que ahora son el trademark de este disco.

Sin importar que estemos recién comenzando el segundo tercio del año, Trouble will find me debiera estar en gran parte de los rankings de mejores discos del 2013. Armados de un sonido tranquilo, marcado por la calidad de la percusión y las texturas, más las voces de Matt Berninger, esta nueva entrega de The National sólo puede ser escuchada en un ambiente tranquilo, junto a una buena compañía y con el mejor sistema de audio posible.