En Sort of Revolution, Fin Greenhall vuelve a corroborar el acierto que significó el cambio drástico que hizo en su carrera, al abandonar la electrónica para enfocarse en lo acústico. Una decisión que respalda en este disco, el cuarto de su catálogo y el más intimista de todos; caracterizado por un selectivo uso de elementos, utilizados con pericia y pulcritud. De talante noctámbulo, el nuevo álbum de Fink pavimenta la misma ruta que Distance and Time asfaltó con canciones reposadas, donde la batuta es llevada por la guitarra y una voz que parece estirar los segundos que habita.

El camino de este proyecto (casi) solista parece transcurrir sin sobresaltos e imprevistos. Pero, debajo de la superficie de quietud, hay un cantautor bendecido con el don de atrapar a los más atentos. El bristoliano es un trovador engañoso, cuyo andar cansino es un arma de doble filo. Quien resista a la tentación de usar Sort of Revolution como mero acompañamiento, sabrá que cortes como “Maker” o “If I had a million” poseen más intensidad de la aparente, aunque su cobertura de chillout para el adulto joven contemporáneo diga lo contrario. El que busca, encuentra.

MP3: Fink – “If I had a million”

VIDEO: Fink – “Sort of revolution”