Aparecidos en 2000 y 2001

Simplemente comenzamos: “Amando tu color/tu extraño brillo y voz/ soy tu seguidor/ sin alcanzarte/ Recuerdos nada más, alumbran mi mente/ el amor se va/ dejando huellas (…) Mirando el mundo vas/ todo lo que te da/ vida simple y ya/ sin preocuparte más”. Esto se llama “Vida simple”, con letra y música propias de su adjetivo. O sea, llana, clara y con todos los escasos matices de la mejor declaración de amor posible.

Claro que entre ser simple y ser simplón hay una tenue línea. La que separaría a nuestro invitado Francisco Bochatón de cualquier baladista con las mismas bellacas intenciones. Ello, junto con la producción, el marketing, la cuenta bancaria y, si me apuran, las clases de canto. Este, repito y aclaro, fantástico tema se llama “Vida simple” y ha sido destrozado por Bochatón en variadas actuaciones donde el preciosismo de la melodía se reemplaza por una extraña concepción de espontaneidad escénica (sin setlist definido, de comportamiento generalmente errático). Si se busca la A en el diccionario, cerca del final se termina encontrando la palabra autosabotaje.

Y esta es la segunda: “No encuentro la lluvia en mi piel/ no encuentro a nadie que sepa curar/no encuentro las lagrimas que lloré/ no encuentro una herida que quiero borrar”. Para más claridad, “Mundo de acción”, homónima del tercer registro solista de Bochatón tras la disolución de Peligrosos Gorriones, banda platense clave en la escena independiente argentina de los ’90. En aquellas exóticas épocas en las que MTV mostraba videos y los sellos discográficos creían en la inversión en bandas nóveles, Peligrosos Gorriones formó parte del llamado “nuevo rock argentino” (con Babasónicos y Massacre entre los sobrevivientes y Tía Newton, Los Brujos y un largo etcétera derechamente en el panteón).

Producido por Zeta Bosio y auspiciado por unos Soda Stereo en búsqueda de credibilidad indie, el debut homónimo de la banda en 1993 combinaba rastros de psicodelia con la sensibilidad punk-pop de Pixies; todo ello con las extrañamente amigables melodías de Bochatón, por aquel tiempo encargado del bajo y el canto. Lo de extraño no es gratuito, porque entre la peculiar afinación de la voz de Bochatón y progresión poco tradicional de acordes es difícil pensar en una escucha grata en primera instancia. Los siguientes discos Fuga (Del cielito, 1995) y Antiflash (Del Cielito, 1997), con menos éxito artístico y comercial, algo del encanto mantenían en una formación siempre al borde de la autodestrucción.

VIDEO: Francisco Bochatón – “Pastillas celestes”

Si me puedes dar un minuto y medio de tu tiempo, te cuento lo siguiente. “Píntame los labios/ hazme sonreír/ bésame en la boca/ pasa un año junto a mí”. Esas son las cosas que se le ocurren a las “22:33” a Francisco Bochatón desde que asumió su condición de solista con el reconocido, aunque irregular Cazuela (Indice Virgen, 1999). Luego, a falta de orden discográfico y personal, siguieron los EP que reseñamos hoy, quizás el mejor reflejo de las cualidades melódicas del platense.

En el guiño a Pavement de “Ausente”, en la desnudez de “Pastillas celestes”, en las confesiones a base de guitarra acústica y programaciones de “Puerto amar” o en las más armadas y “normales” “Vida simple” y “Mundo de acción” se revela un autor con alta sensibilidad que evita el cliché de la canción romántica (aunque se le acerca con constante peligrosidad) a base de temas que no superan los 2 minutos y que evitan incluso la repetición de estribillos. Con el apoyo de viejos amigos como la difunta María Gabriela Epumer y la talentosa Flopa Lestani, junto a la producción del mismo Bochatón, Píntame los labios y Mundo de acción con 11 temas en total y escasos 30 minutos como obra conjunta, representan el momento más destacado en una carrera siempre zigzagueante.

Para terminar: “quizás te debiese dar un poco de vergüenza decir cosas así. No sé dónde voy/ no sé quién soy/tu cuerpo es el imán/aprendo a comparar/vuela el dulce amor como un náufrago”. Para la más completa envidia de Sin Bandera, esto se llama “El beso de tus ojos” y no difiere mucho en estructura melódica y letrística de lo que se puede encontrar en Hasta Decir Palabra (Indice Virgen, 2002), La Tranquilidad Después de la Paliza (Gravita, 2005) y Tic Tac (Ava, 2007), discos con grandísimas canciones (“Vuelvo siempre”, “Flor de locos”, “Gravita el alba” y algunas más) que se unen a composiciones de menor brillo en un resultado global generalmente al debe.

Asentado con una banda definitiva y dedicado con menos ansias al autosabotaje en escena, Francisco Bochatón se ha establecido en un lugar peculiar de la escena argentina, que de tan pequeño sólo parece cobijarlo a él. Para la mejor referencia posible está Completo (Indice Virgen, 2004), la unión de estos 2 EP más 5 inéditos o, por supuesto, el disfrute individual de los mini discos por separado. Con los ojos en lágrimas o la cara enrojecida, según sea necesario.

MP3: Francisco Bochatón – “Ausente”

VIDEO: Francisco Bochatón – “Puerto amar”