portadahungria.jpg
Lejos, el nuevo disco de Daniel Riveros (a.k.a. Gepe) debe ser uno de los más esperados del último tiempo en la pequeña escena musical chilena. Y es que en la espera se hicieron ver varias señales, partiendo por la participación de Vicente Sanfuentes (Original Hamster) como productor del disco, lo que suponía naturalmente un paso hacia la experimentación con máquinas y sonidos más electrónicos que cercanos al guitarrón de peña. ¿El resultado? Más interesante de lo que suponían los puristas y menos experimental de lo que esperaban los trendies.

Es que Hungría finalmente es un disco completo. Que entrega canciones más antiguas rescatadas en estudio como ‘No te mueras tanto’ y ‘8tema’, hasta experimentos con beats y máquinas como el single ‘Celosía’, por lejos donde más se nota la mano de Sanfuentes, sin restar protagonismo a la afinada voz de Gepe y aportando una sinergia muy poco habitual en nuestro medio, que logra incluso insertar con genialidad una batería que recuerda por igual tanto al sonido más tradicional nortino como a una caja de cumbia sound.

Como en todo disco tratado con cariño, el orden de las canciones es un tema trascendental. Parte con “Esgrima??? donde, a pesar de una letra críptica, se luce con unas líneas que quisiéramos haber dicho alguna vez “no haces más lo tuyo / estamos igual / cambiando todo siempre / pensándolo bien / somos más parecidos / iguales y ninguno???. Luego mantiene una serie de canciones con un ritmo lleno de riquezas en el sonido para diluirse en un ejercicio introspectivo y terminar refugiado sólo con la guitarra.

Hungría se da el gusto de cerrar con ‘Hebra prima’, que en menos de tres minutos, rasgueo de cueca, una letra querible y una tenue pero perceptible y tan chilena melancolía, es capaz de ser quizás la canción más redonda de toda la carrera de Riveros.

Sorpresa provoca Gepe en los círculos musicales más tradicionales porque debe ser uno de los músicos más interesantes de una nueva época de músicos chilenos, tan desideologizada como abierta, tan creativa como honesta. En Hungría queda claro que no es necesario tener el pelo largo y usar poleras desteñidas para ser experimental, ni menos usar poncho para tomar de la mano, llevarse consigo y realizarle una actualización radical a buena parte de la tradición folklórica chilena, lo que sin duda son buenas noticias.