Aparecido en 1994

Fueron varias las bandas que pasaron durante los noventas por la época dorada de MTV. Bandas que el tiempo y los medios dejaron atrás ante la avalancha de nuevos estilos. Cuesta recordarlas con el correr de los años, pero tal vez alguna melodía nos parece conocida de repente. Sin embargo, basta un tema que se nos quedó en la memoria para después buscar el álbum donde se encontraba aquella canción. Y de ahí, a recorrer la discografía y darnos cuenta de lo buenos que fueron. Este fenómeno suele darse a veces, y en el caso de Grant Lee Buffalo con “Mockingbirds” (con video hecho por Anton Corbijn) tenemos un ejemplo claro. Un tema especial dentro de un disco perfecto. El enganche para adentrarnos en una muestra ideal de música americana de peso, en la tradición de las guitarras y el espíritu rural de Crosby, Stills, Nash and Young o Bob Dylan & The Band.

Después del debut Fuzzy (1993 Slash), que encantó a Michael Stipe hasta llevárselos de teloneros en la gira del Monster de REM, Grant Lee Búfalo se pega el salto a una exposición mediática en 1994 con este disco compuesto de baladas, country, rock y pop de frentón. El uso de instrumentos de cuerdas clásicos reforzaban un sonido cristalino, sostenido por una de las mejores voces de aquellos tiempos. Grant Lee Phillips, el gestor, sonaba como si Bono hubiese nacido en los campos de Norteamérica, con esos timbres bajos sensuales y unos falsetes gloriosos. Una voz acogedora, que impregnaba el carácter cálido de los temas, como rayos de sol madrugador.

“Lone star song” inicia potente y vital, mientras que “Mockingbirds”, con ese aire etéreo, es la otra cara, con una instrumentación hecha a la medida y un estribillo de querubines, parecido al tema que le da nombre al disco. “It’s the life” es una delicia acústica, que remite al retorno kármico en la vida. “Demon called deception” suena rabiosa y enérgica en la distorsión de las guitarras. “Lady Godiva and me” parece un vals de amor maldito. El tono parsimonioso y tierno de “Happiness” y “Honey, don’t think” conquista corazones. “Side by side” retoma el impulso más rockero para finalizar con “Rock of age”, en un cierre con soplo nostálgico conmovedor. Un injustamente subvalorado álbum que merece mejor trato histórico, tanto como la banda, por cierto. La desolación, el amor y un cierto aire de requerimientos socio-políticos son tópicos que asoman en este disco, que es otro as oculto de una discografía generacional de muchos de nosotros.

VIDEO: Grant Lee Buffalo – “Mockingbirds”