Los períodos de crisis suelen acarrear a la bonanza artística. Con la economía desplomada, una porción de la escena norteamericana ha encontrado refugio y consuelo en la raíz de todo: África. El continente negro es el paradigma de cómo sobrellevar los momentos complicados con ritmo. Desde su nombre (el Harlem shake es un baile asociado al rap y derivado de Etiopía) hasta su estampa, hermanada con la de Vampire Weekend, esta banda de neoyorquinos hace uso del imaginario de la tierra madre. A estas alturas, nada nuevo bajo el sol. Pero, ¿quién dijo que había que cambiar al mundo para manufacturar un buen disco?

Harlem Shakes no deambulan vendiendo la próxima gran fórmula para trastocar al planeta. Ni mucho menos. Lo suyo es más simple, en esencia, pero también implica mayor riesgo. Su apuesta es alegrar espíritus, tarea compleja y dificultada por tanto gris que se despliega como un virus en cada metro cuadrado. Technicolor Health, su debut, es un libro abierto de indie pop inmediato y digerible, listo para ser devorado por los ratones de discoteca; aunque también por las aurículas novatas. En la docilidad de “Strictly game” y “Natural man”, además de la obvia invitación a esbozar una sonrisa, yace la pericia de un quinteto ansioso por encontrar la panacea a través de sus canciones. Una misión noble, transformada en música para las masas.

MP3: Harlem Shakes – “Sunlight”

VIDEO: Harlem Shakes – “Strictly game” (en vivo)