No deja de ser interesante la trilogía “ruidosa” que ha desarrollado Rodrigo Jarque en los últimos años. A partir de su lúgubre y ceremonioso primer disco en solitario, Monstruos bajo la cama (Autoedición, 2005), Jarque desarrolló formas musicales fuertemente ligadas al shoegaze (Ride y Slowdive, especialmente), destacando en una escena rockera nacional que, estancada en el garaje, el punk y la psicodelia, no prometía novedad alguna.

Tras la formación de Inverness, Jarque logró ampliar su propio espectro sonoro, sumando mayor intensidad a las composiciones, dándole más presencia a la voz y matizando los momentos ruidosos con melodías calmas, plagadas de detalles luminosos. A falta de mejores referentes, la crítica no dudó en comparar lo conseguido en Illuminaciones (Le Rock Psicophonique, 2009) con las claroscuras atmósferas de Sigúr Ros: la música llevada a una suerte de estética invernal – melancólica, calma y aletargada –, mas no por eso carente de fuerza. Es justo eso lo que se extraña en la nueva placa de Inverness, Fuegos distantes (Le Rock Psicophonique, 2011). A pesar de que se encuentran los mismos elementos que en su predecesor, las canciones han caído en un receso invernal demasiado extenso.

Fuegos distantes divaga por reposadas atmósferas en donde se posan por igual lánguidas melodías (“Vivíamos en mitad de la nada”, “Emilia”) y cuidadas murallas de sonido de excesiva duración (“Distant early fires”, “Laterne”). A mitad de camino entre los horizontes luminosos de Illuminaciones y los ademanes sombríos del soberbio Monstruos bajo la cama, Jarque y los suyos parecen haberse sumergido demasiado en las brumosas capas que el delay y el feedback de sus guitarras les permiten.

Aún así, en gemas como la épica “The great lights” o la lírica y melódicamente contundente “Amaneceres” (un tema que llama, paradojalmente, a romper con el letargo mental y político del ser humano), Inverness logran retomar el vigor de su predecesor disco. Por el momento, y mientras las temperaturas amagan con disminuir sin llegar a hacerlo, vale cobijarse en Fuegos distantes y esperar a que este invierno (este Inverness, sería correcto) se acabe pronto o vuelva con más fuerza el próximo año.

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