Dueño de una larga trayectoria en el mundo de la electrónica experimental –iniciada en 2002 como parte del colectivo no1 y continuada por colaboraciones con Carlos Reinoso (a.k.a. Aye Aye, encargado acá de la mezcla y la producción), junto con la composición de música para diversas obras de danza- el también arquitecto Juan Pablo Cacciuttolo lanzó este año La Yesera, editado exclusivamente en casete y formato digital por el sello nacional Infinito Audio.

Inspiradas por los paisajes cordilleranos que rodean la frontera entre Chile y Argentina, la época de la expansión ferroviaria de 1870 a 1910 y la labor de los arrieros que conocieron esos lugares mejor que nadie, las cinco piezas de La yesera nacen desde timbres o drones que, avanzando sin prisas, forman círculos concéntricos que sirven de base para construir envolventes atmósferas ambientales, llenas de texturas trabajadas hasta el último detalle –evocadoras en el tema que titula la cinta, crepitantes en la final “Juncal”- reforzadas por el uso de cuerdas procesadas, sutiles percusiones programadas que pueden desaparecer casi tan pronto como aparecen, y ocasionales oleadas de guitarras distorsionadas que llegan a emular la sensación de caminar por la montaña en medio de una helada ventisca (“Penitentes”, “Plaza de mulas”) hasta que las últimas notas terminan de disolverse en el aire y la hipnosis inducida por la música comienza a desaparecer.

La yesera funciona tan bien como banda sonora de una caminata o como un relajante bálsamo para escuchar al final de la jornada -mejor aún si es con audífonos- y está rematada por un impecable trabajo gráfico, que incluye fotografías en tono sepia de parajes cordilleranos, intervenidas para la edición física por el ilustrador Pablo Del Cielo, en el que es, sin dudas, uno de los grandes trabajos de la cosecha nacional 2018. No lo dejes pasar.