Para aquel lector / melómano desprevenido, encontrar la hermosa y evocadora portada de The english riviera en el escaparate de alguna tienda del rubro puede convertirse, sin los resguardos adecuados, en un engaño a los sentidos. La portada, símbolo inequívoco de la zona costera del suroeste inglés y hogar de Joseph Mount, el cerebro detrás de esta obra, revela ciertamente lo que podemos encontrar en su interior, la romántica fantasía sonora de un affair inglés, pero no expresa lo que Metronomy ha venido creando a lo largo de los últimos años y abstraerse de aquello puede transformarse en un equívoco mayor, que impide comprender que éste, el tercer larga producción del otrora trío inglés, es un paso tan programado y acertado como lo realizado en sus anteriores trabajos.

No existe mejor sensación para el auditor el poder comprender que ese mejorado sonido IDM -Intelligent Dance Music- desarrollado en Pip paine (pay the £5000 you owe) (Holiphonic, 2006) y la prolífica experimentación electrónica de Nights out (Because, 2008) sigue presente en esta nueva producción, bajo capas bien específicas en algunos casos, pero plenamente reconocibles al fin y al cabo. Esta es música en base a estructuras simples y carentes de rigidez, que permiten a la banda ser especialmente creativos dentro de cada tema, creando un abanico de texturas fundamentalmente experimentales, transformando acertadamente a la lírica en otro instrumento más y manejado de una manera que definitivamente deja al auditor pleno de matices y complejidades, las que se disfrutan de diferentes formas cada vez que se reproduce el disco, un logro que, sinceramente, muy pocos pueden producir.

Metronomy ha creado una verdadera colección de temas que se expresan perfectamente en conjunto, y que no termina de sorprender. Un sonido suave y ensoñador, que desde el inicio de “We broke free”y “Everything goes my way”, establecen la estructura del disco, bajo los matices de ritmos depurados de una batería y un bajo que comunican más que la misma voz del protagonista.

La experimentación se demuestra inconfundible en matices intrincados en los temas más destacables del disco, si es que se puede determinar que alguno sobresale por encima de otro, tales como el complejo y armonioso “The look” y el psicodélico “The bay”, o el manifiesto explícito de electrónica de “Loving arm”. El plato de fondo es “Corinne”, un tema por el cual fluye el concepto completo de Metronomy, la amalgama de todos los matices fríamente dispuestos para el deleite y la exposición de la figura de Anna Prior, ex Lightspeed Champion, que la termina transformando en uno de los mayores aciertos de la actual configuración de la banda. Sin lugar a dudas una portada puede decir mucho, pero Metronomy sabe sorprender con verdadera sustancia en su interior.

Encuéntralo en Tienda Sonar en formato CD ($ 18.900) . Tienda Sonar está en Paseo Las Palmas, local 017, Providencia