La definición actual del término post-rock va mucho más allá del concepto inicial que Simon Reynolds patentara hace 15 años y aglutina un número importante de proyectos musicales que convergen en ciertos y mínimos puntos comunes, pero se desmarcan de la concepción inicial del género. Del mismo modo, cada proyecto individual ha terminado por mermar esa rica amplitud creativa que se podía encontrar en los ’90 y se ha hecho notoria cierta autocomplacencia que limita sus posibilidades de crecimiento o re-encanto con una audiencia cada vez más exigente.

El cuarteto japonés Mono, en sus nueve años de existencia, se ha alejado de dicho preconcepto y ha generado cambios en la manera que el post-rock se enfrenta hacia la audiencia, de forma menos predecible y más tangible e inteligente. Su disco Walking Cloud and Deep Red Sky, Flag Fluttered and the Sun Shined (2004) ya era una muestra de aquello, y hasta hoy es considerada por muchos como su obra maestra. Pero, no conformes con ello, este año sorprenden con Hymn to the Immortal Wind, una obra que vuelca la composición y ejecución hacia el auditor para su pleno goce.

El quinto disco de su discografía está conformado por 7 temas y es una recopilación profunda de texturas provenientes de un sinnúmero de instrumentos que se encuentran a merced de la banda. Metalófonos, chelos, violines, flautas y pianos, entre otros, trabajan en armonioso conjunto a los instrumentos nativos del grupo, para generar una banda sonora que encaja con parajes propios de la cultura nipona, llenos de melancolía y ensoñaciones que parecieran haber sido creadas para ambientar películas como Throne of Blood, del ya inmortal Akira Kurosawa.

El disco comienza con “Ashes in the snow”, una pieza que en su génesis muestra el compromiso de la banda hacia la instrumentalización como eje central de los movimientos y estructuras en la cual cada pieza es dividida. Siguiendo la misma línea, “Burial at sea” es una pieza clásica dentro de la discografía de Mono, con ciertos parajes que recuerdan a “Six days at the bottom of the ocean” de Explosions in the Sky. “Follow the map” es, sin duda, un single inmediato: su belleza es tan profunda y directa como un paraje nostálgico que encumbra a la agrupación hacia lugares comunes a la vida de cualquier auditor.

Por último hay que destacar “The battle to heaven”, cuya estructura demuestra la versatilidad de la banda para generar ambientes y terminar destruyéndolos con un desgarrador final. Sin desmerecer el resto del disco, estos cuatro temas engloban el asertivo juego de Mono con su audiencia y consigo mismos, demostrando que están un paso adelante por sobre sus contemporáneos.

Con Hymn… Mono ha procedido a dar un salto en su carrera y de una manera inteligente superar su propio techo y crear una de las obras más bellas y complejas que el post-rock haya producido en los últimos años. Un disco que será para el futuro un referente clásico de toda una generación ligada a este tan manoseado género.

MP3: Mono – “Ashes in the snow”

VIDEO: Mono – “Follow the map”