Aparecido en octubre de 1993

Creo firmemente que la majadería atraviesa la carrera de Pearl Jam: oponerse a la fama propia, luchar contra Ticketmaster, editar cada uno de sus conciertos para que otros no lucren con sus bootlegs. La reedición de Ten (Epic,1991) sigue el patrón, hipérbole que remezla íntegramente el LP original en manos de Brendan O’Brien (productor de la mitad de su carrera). Este relanzamiento se extralimita en cuatro formatos especiales (doble CD, doble CD más DVD, doble vinilo, sin contar el box set que incluye todo lo anterior y miles de chucherías), con el pretexto de preparar la cancha con nuevas reediciones hasta cumplirse 20 años de la banda el 2011. Junten miedo.

Retrospectivamente, Ten fue un lúcido intento de 4 músicos talentosos y metódicos ya curtidos en la escena grunge (Mother Love Bone, Green River y el proyecto Temple of the Dog, entre otros) por congeniar con un nuevo vocalista, Eddie Vedder. Aprovechando este súbito momento de comunión musical, se arriman a un productor cercano (Rick Parashar, quien recién había trabajado en las sesiones de Temple of the Dog) y registran un disco debut. Después, sólo miel sobre hojuelas: felicitaciones en las reviews y en las arcas de la disquera, MTV Unplugged, portadas en las revistas, etc.

No sería hasta dos años después que la banda se establecería como lo que realmente son, músicos huraños y esquivos. La elección que toman es profunda y apasionada, y se relaciona intrínsicamente con el sondeo de la insatisfacción propia, con la búsqueda de epifanía y salvación en el autodescubrimiento. Es en este trance donde se moviliza la identidad de Pearl Jam, que en Ten dio cabida a conflictos adolescentes elaborados durante años (el padre falso de Vedder en “Alive” o el no encajar nunca por completo en una banda para Gossard), y que sin embargo a partir de Vs se vuelve motor contingente de la propuesta, en términos de sonido, lírica, composición y postura frente al mundo.

VIDEO: Pearl Jam – “Daughter”

A contar de este álbum Pearl Jam delinea cada vez con más certeza su carácter ermitaño y misántropo, repudiando enérgicos y desencantados “la escena musical”, huyendo de los vicios que ésta involucra. Con el correr de los discos, su trabajo se volvería más hermético: años sin hacer videos, entrevistas esporádicas y escasas. Con estas acciones la banda busca descolgarse a cualquier precio del modelo músico-fama, promoviendo que lo único importante en el trabajo sea observable en términos musicales (“No queremos que nuestras canciones sean recordadas como videos” comentaba el bajista Jeff Ament en una entrevista del ’92)

Realmente sin quererlo, Pearl Jam se convirtió en vocero de una generación sensible y cobarde, expresiva pero incapaz de actuar. En los extremos de esta prole se observó el arte y estética en Soundgarden, mientras en sentido opuesto se encontraba el daño y el riesgo en Nirvana. Y tal vez se podría decir que el grunge nunca existió como género sino en el breve lapso que pasó entre Ten (agosto’ 91), Nevermind (Nirvana, septiembre’ 91), Badmotorfinger (Soundgarden, octubre’ 91) y Dirt (Alice In Chains, septiembre ’92). Cualquier disco posterior se vería irremediablemente aforado por estos referentes, además de impactado a fuego por la media (MTV y esas revistas gringas de histeria varonil como Rolling Stone y Spin), a punto tal que todos y cada uno de los álbumes subsiguientes (In Utero, Superunknown, Jar of Flies y, desde luego, Core de Stone Temple Pilots) fueron manipulados por las transnacionales de modo tal que aún hoy podemos escuchar sus singles en las radios adult pop music. Nada más alejado del fin original de los mismos.

En este contexto, el rock platinado se venía abajo con los últimos peinados de Skid Row y Poison, mientras al otro lado del océano se engendraban varias de las semillas de maldad que alimentarían con rabia el resto de la década: Generation Terrorists (Manic Street Preachers), Peng! (Stereolab) y Dry (PJ Harvey). De la nada, Pearl Jam se convertía en la tabla de identificación de todos estos públicos, quienes se reflejaban en las melodías dulces y épicas y dejaban definitivamente atrás los líos de faldas o las fabulaciones violentas del trash. La sensibilidad de una época que buscaba solidaridad desde la soledad, y que a pesar de cualquier desastre permitiera creer en una posibilidad cierta de redención al fin del camino (“Alive”, “Rearviewmirror”, por más malentendidas que éstas sean). Eso fue lo que encontraron en la entrega impúdica de Eddie Vedder, quien en vivo no menguaba en desbordes emocionales ni en trasformar las canciones en prédica. Y quizás eso era justamente lo que querrían su fans, pues no eran capaces de hacerlo por sí mismos: “Me sorprendí de que tanta gente se sintiera relacionada con mis letras” le comentaba Vedder a Cameron Crowe para Rolling Stone, “no debería haber Mesías alguno en la música. ¡Porque la música es lo central!”.

VIDEO: Pearl Jam – “Elderly woman behind the counter in a small town” (en vivo)

Tras una hermosa gira Lollapalooza el año ’92 y una invitación a grabar un MTV Unplugged a un año de ser conocidos, la banda comenzaba a empalagarse con la dulzura de la fama. En 1993, mientras en la gran isla amanecía con fuerza el brit pop -con discos como Pablo Honey (Radiohead), Suede (Suede) y Modern Life is Rubbish (Blur)- Pearl Jam decide arriscar la nariz y mirar bajo el hombro a la popularidad.

En Vs. la banda resuelve sonar fuerte y claro en vez de prolijo, extirpando las capas de echoes y reverbs que hacen tan épico su disco debut. Sin maquillaje, el registro también se abre a cualquier estilo, desde intentos étnicos en “W.M.A”, acomodaciones funkies en “Rats”, descarga punk en “Blood” y –por sobre todo- encuentros folk acústicos en “Daughter” y “Elderly woman behind the counter in a small town”. El mensaje es claro: Vs no es un disco de himnos y Pearl Jam se niega con sudor y calambre a portar el estandarte de la vocería generacional (“I’m lost, I’m no guide”, recalcan en “Leash”).

Si Ten se construía a partir del tardío reclamo adolescente de Vedder, Vs es el comienzo de la exposición del día a día como banda, de buscar el autoconocimiento a vista y paciencia de quien oiga sus discos. Y es justamente aquí donde la corriente se hace cuesta arriba. El segundo álbum trata de la presión de las expectativas de los demás, que si bien no son excluyentes de las propias, sí restringen y limitan la libertad individual.

Vs. fue grabado en California (cosa que Vedder odió), y en su publicación inicial sólo tenía la foto de una oveja tratando de salir de un enrejado de alambre, con la cara medio atrapada por el entramado. “Antes de ser más conocido prefiero desaparecer” parece ser el mensaje del disco, que en su edición original no portaba identificación alguna de la banda, y al que debieron ponerle un autoadhesivo con el nombre del grupo para poder venderlo en disquerías.

VIDEO: Pearl Jam – “Rearviewmirror” (en vivo)

Inicialmente bautizado Five Against One, la banda deja en claro su oposicionismo al establishment musical. Las líricas se debaten entre la lucha contra la segunda persona plural, que toma forma de ratas con vicios humanos en “Rats”, de fans o periodistas ignorantes y absorbentes en “Animal”, o de intromisión hasta el daño físico en “Blood”. Parece ser que una vez domesticado el conflicto interno, Eddie Vedder se hace consciente del vicio social, de la decadencia de una ley que impide mostrar un arma en el video de “Jeremy”, pero sí da rienda suelta a la segunda enmienda (“Glorified G” y “W.M.A.”). Es decir, como un ciudadano estadounidense no es capaz de manejar su vida saludablemente (afectiva, psicológica y socialmente) pero si tiene derecho a portar un arma y decidir sobre la continuidad de la vida propia y de los demás.

Por otra parte, el vocalista perfila aún más su interés por el retablo de personajes con “Elderly Woman Behind The Counter In A Small Town”, “Daughter” y “Dissident”, de un retrato donde lo que importa no es el objeto observado sino la observación del artista, sufriente y acongojado con su entorno. El punto medio, hablando de cabezas a los pies de imbéciles con coronas, de puños y de humillación, y clave en el significado transicional de este disco, en “Rearviewmirror”: “Hora de emanciparse/ Creo que los golpes me han hecho mas sabio/ pero no estoy para dar gracias ni disculpas (…) y voy cada vez mas rápido/ de una vez por todas estoy lejos/ y apenas lo creo /pero las sombras se van / y veo las cosas tan claras/ tan claras/ en el retrovisor”.

Pareciera ser, que en retrospectiva, no queda el dolor sino el aprendizaje. Desde este punto la carrera de Pearl Jam se vuelve madura (y hoy por hoy adulta), quitando el foco del conflicto en el control externo, descubriendo que finalmente la guerra va por dentro. A posteriori, los conflictos que estos 5 mosqueteros se incrustan en la banda misma, generando el clima denso y oscuro que da como primer resultado Vitalogy (Epic, 1994), disco que derechamente marca la dirección final que tomaría la carrera de Pearl Jam. Pero eso ya es harina de otro costal.

MP3: Pearl Jam – “Go”

VIDEO. Pearl Jam – “Animal” (en vivo)