Aparecido en junio de 1987

Son los beneficios del pop. Se pueden decir las sandeces más grandes, total es solamente pop: un entretenimiento para descerebrados, ya se sabe. Pero, por supuesto, que los faltos de cerebro son los ejecutivos de las discográficas y no (algunos) músicos que tratan de hacer menear el cerebro y el cuerpo al mismo tiempo. Unos de ellos se llaman Pet Shop Boys y escriben letras a considerar, pero las cantan con un tono de mejor olvidarlas. Desarrollan interesantes pasajes musicales, pero los insertan en el más infame arreglo dance que se les ocurra. En la dupla londinense debes escarbar más allá de la superficie para encontrar todas esas hermosas cualidades con las que se llenan la boca los críticos (los indie y los otros) o, la verdad, puedes bailar sin problemas canciones sobre brokers inescrupulosos (“Opportunities”), prostitutos masculinos (“Rent”) o terroristas en semi retiro (“London”). Total, da lo mismo si es pop, ¿o no?

Lo dijo alguna vez el flemático Neil Tennant, vocalista de la banda, ex periodista de revistas teen y dueño de uno de los acentos más afectados de la isla: todo cambió el día que se dio cuenta de la fuerza de la mal interpretación. O sea, cuando le pidieron autorización para usar la satírica “Opportunities (let’s make lots of money)” en convenciones de negocios, o cuando fue criticada como frialdad su (autopercibido) exceso de calidez en la interpretación del clásico “Always on my mind”. Frente a eso qué se puede hacer. Me imagino que, el alguna vez estudiante de arquitectura y hombre-orquesta, Chris Lowe, también tiene errores no forzados que contar, pero para eso debiese abandonar el mutismo (y los jockeys y los lentes oscuros) de los últimos 25 años, lo que puede ser tiempo perdido. El tema es que si se hace del culto al pop, la estética kitsch (esos sombreros de la época Very) y la velada referencia cultural una carrera, se puede alcanzar los 15.000 minutos de fama con los que todos soñamos.

Parece uno de esos trofeos para colocar al lado de la bufanda de jubilado, pero el premio de febrero de este año por su contribución a la música popular en los últimos Brit Awards, más bien debe entenderse como el merecido homenaje a una banda de 10 discos e incontables singles de éxito. Una carrera de alto impacto que se inició casi inmediatamente con el elogiado Please (EMI, 1986), pero que quitó de la boca la palabra “one hit wonder” rápidamente con la solidez de Actually, disco que sin perder un ápice de efectividad en los ritmos (¿es que acaso tus zapatos Pluma y tu chasquilla no se movieron con “It’s a sin” o “Heart”?) introdujo profundidad en las letras y arreglos. Sin caer en la trampa de la pomposidad, las pequeñas sinfonías de “King’s cross” e “It couldn’t happen here” (con la inestimable ayuda de Ennio Morriconne), complementaban los homenajes al ítalo-disco de “One more chance”, a la primera electrónica en “Shopping” o a la tecno balada a la Yazoo en la sublime “Rent”. Las cuerdas de Angelo Badalamenti, la voz de la desempolvada diva soul Dusty Springfield y la producción compartida del ya conocido Stephen Hague (responsable de Please), Julian Mendelsohn y del propio dúo harían el resto.

El problema con los artistas pop es lo fuerte que se escuchan. O que entre tanta lista de éxitos (4 millones de copias y 4 singles en los Top 10 de Inglaterra con este disco), se puedan colar críticas a la buena de Margaret Thatcher (“We’re buying and selling your history (…) I heard it in the house of Commons: everything’s for sale”), a las bondades de la religión (“Everything I’ve ever done / Everything I ever do / Every place I’ve ever been/ Everywhere I’m going to / It’s a sin”) e, incluso, algunas oscuras referencias al recientemente descubierto SIDA (“Hit music” y, sobre todo, “It couldn’t happen here”). Con el gusto que parecen tener los ingleses por quienes les relaten sus miserias con una cierta gracia (desde Monty Phyton hasta Morrissey), Pet Shop Boys se dedicaron los siguientes 20 años a facturar discos con títulos de una sola palabra (desde Introspective al reciente Yes, pasando por Behaviour, Bilingual y varios más) y discos pop con bastante más seso de lo que se esperaría en los charts. Claro que eso sólo importa si eres lo suficientemente aburrido como para buscarle el sentido a una buena invitación a la pista de baile. ¿Porque de eso hablamos, cierto?

MP3: Pet Shop Boys – “Rent”

VIDEO: Pet Shop Boys & Dusty Springfield – “What have I done to deserve this?”