Con Let England shake (Island, 2011), Polly Jean Harvey ha dado un salto al vacío. Las guitarras lucen más tímidas que nunca, y la inglesa de Dorset se volcó a arreglos pop y punk que suenan retro, como si este disco fuese en realidad el primero de su carrera y lo hubiese grabado a finales de los ’80. Ello pues suena New Wave, al estilo de Beat Happening, incluso de Echo and the Bunnymen, Suzanne Vega o Cocteau Twins (“The glorious land”, en particular).

Atrás quedó el filo acerado de “Black hearted love”, el tema insigne de su anterior A woman, a man walk by (Island, 2009), último disco junto al guitarrista John Parish. Los bronces y el ritmo de rag time de “The words that maketh murder” la acercan a los múltiples timbres que explora Arcade fire (en “The suburbs”, por ejemplo). En el pasado queda también, su experimento White chalk (2007), basado en el minimalismo y la melancolía del piano. Aún más lejos, sus inicios lacerantes en discos como Ride of me (Island, 1993) y To bring you my love (Island, 1995).

¿Sigue siendo PJ Harvey, entonces? Sí, la cantante logra mantener su sello particular, incluso en temas como “On battleship hill”, donde su voz adquiere tonos líricos por momentos. La inglesa sale airosa de este disco, tal vez el más arriesgado de su carrera,  justamente por la ausencia de esa adrenalina a flor de piel que impregna a todos los demás. Es la falta de ambiciones de Let England shake, lo que lo convierte en un disco cálido y enigmático.

Polly Jean arrastra su pena inmemorial con el mismo ímpetu que en sus anteriores entregas, y le imprime a esta nueva ese sello suyo tan característico. En ello radica el encanto que le ha permitido convertirse en una voz única y discernible, con un estilo torturado e intenso. Let England shake logra llegar a buen puerto,  en las agitadas costas de una Gran Bretaña ventosa y rodeada de acantilados bajo la lluvia.

Encuéntralo en Tienda Sonar en formato CD ($ 12.900) y en vinilo ($ 16.900). Tienda Sonar está en Paseo Las Palmas, local 017, Providencia