Aparecido en enero de 1980.

Había una vez un señor excéntrico y multimillonario que gustaba de las pistolas, el alcohol y, en el mejor de los casos, la combinación letal entre ambas aficiones. Ese caballero usó primero su excentricidad para crear un sonido novedoso y efectivo, y luego para ocupar su altísimo tiempo libre en, derechamente, hacer nada (con pistolas y alcohol en sus manos). Había otro señor obsesivo y proletario que gustaba menos de las pistolas, aunque alguna vez sí del alcohol. Ese caballero usó su obsesión para generar un sonido novedoso, pero escasamente efectivo y luego para tratar de sobrevivir a duras penas en el negocio musical.

El primero de los referidos se llama Phil Spector y acaba de recibir una condena de 19 años por el asesinato de una ignota actriz en su mansión en Los Angeles en 2002. El segundo se llamaba Johnny Ramone, murió de cáncer de próstata en 2004 y, lejos de ser la cara o el compositor de su grupo (Ramones, para mayor claridad), fue el puño que, estrellándose en caras propias y ajenas a la banda, los condujo durante sus ininterrumpidos 22 años de carrera. Que esos dos señores se encontrasen en un estudio de grabación es parte de las extrañas historias del mundillo rockero, una del disco con el personal más bizarro a bordo. El genio del “wall of sound” y los perdedores de Queens en un más que complejo tour de force.

“Johnny Ramone era un verdadero bastardo” dijo previo a su show de este año en Chile, Clem Burke, baterista de Blondie. El, por escasas 3 actuaciones, Elvis Ramone no aguantó la mano de hierro y la poca empatía de un tipo con una visión (excesivamente) clara. Ese mismo señor que vio en la desquiciada oferta del semi retirado productor de The Ronettes, The Righteous Brothers, Ike and Tina Turner y un largo etcétera de Top 1, la quinta posibilidad de conseguir el esquivo éxito. Aclaremos que las cuatro anteriores fueron el mismo número de discos editados por la banda hasta ese momento, los que llenos de grandes canciones (“We’re a happy family”, “Sheena is a punk rocker”, “I wanna be sedated”, “Today your love, tomorrow the world” y un largo, muy largo etcétera) habían sido comprados por una minoría y tachados con un estigma punk que el ambicioso de Johnny odiaba a más no poder. Teniendo de su lado el acierto compositivo de Dee Dee, la solvencia vocal de Joey y la motosierra en las manos del referido, nada podía fallar. Quizás sólo faltaba el productor.

Asistiendo a varios shows en los años anteriores, Phil Spector se convenció de que Ramones era la banda apropiada para volver a las labores productivas. La unión entre simpleza musical y sensibilidad pop fueron aliciente para imaginar la resurrección de su característica “muralla de sonido” (una mezcla indiscriminada de toda la cantidad de instrumentos posibles sonando al mismo tiempo) dentro del formato adrenalínico de los 2 minutos por canción de la banda neoyorquina. El más feliz fue Joey, gran admirador de los éxitos producidos por Spector en los ’60. El segundo, probablemente, el batero Marky por conseguir un más que fiel compañero de copas. Y en tercer lugar, los absolutamente opuestos Johnny y Dee Dee. El primero, por una nueva oportunidad por alcanzar el esquivo éxito. El segundo, porque sí. Mal que mal, años después decía acordarse bastante poco de la grabación del disco.

Y eso que fue el proceso más largo hasta ese momento en la carrera de Ramones. Tres largas, extensas e insoportables ¡semanas! para un grupo que tendía a ocupar una como máximo en cada disco. La leyenda cuenta que luego de las 10 horas para registrar el primer acorde “Rock’n roll high school”, Johnny decidió volver a Queens. Dee Dee -que, repito, poco se acordaba si grabó o no el disco- también dimitió luego y Marky, tarea hecha, se entregó a la bebida de nuevo. Joey, el verdadero interés de Spector, se transformaría en el eje de un disco, que luego de los previsibles 6 meses de mezcla, no sería todo lo funesto que se pudiese esperar.

Aunque con bastante apoyo externo en la instrumentación, End of the Century mantuvo las señas de Ramones en la mayor parte de sus número (el himno yonqui “Chinese rocks”, las adrenalínicas “Let´s go” y “All the way”), marcando, eso sí, el acento bubble gum en ocasiones (“The return of Jackie and Judy”, “Danny says”) y con algunas muestras de la sinergia de esta extraña reunión circunstancial (“Do you remember rock’n roll radio?”, “I’m affected”). Demás está decir que el mayor hit del disco (y probablemente de la carrera del grupo), “Baby I love you”, era un cover de The Ronnettes y contaba sólo con la voz de Joey como aporte del grupo.

Aunque vendió mejor que los discos anteriores, End of the Century estuvo lejos de ser el éxito que pronosticaban la banda y su irascible productor. De ahí en más, Spector sólo trabajó ocasionalmente (y generalmente con finales de relación algo abruptos con los producidos de turno) y Ramones, decisión de Johnny de por medio, se dedicaron los siguientes 15 años a mantener incólume la estética y sonido de la banda, facturando grandes canciones (“We want the airwaves”, “I believe in miracles”, “Poison heart”, “I won’t let it happen” y un también largo etcétera) y medianos discos que sólo se quedaban en su fiel fanaticada.

Aunque, como en una suerte de revancha del destino, algunos representantes de ese público (Eddie Vedder, Kurt Cobain, Red Hot Chili Peppers) fueron más famosos que nuestros homenajeados y ayudaron un poco a su valoración tardía, nada impidió el final en 1996. Con un directo casi calcado a sus comienzos a mediados de los ’70 (temas rápidos, sin pausas entre las canciones, sin solos de guitarra, NADA que alterase la uniformidad del sonido y la puesta en escena), Ramones fueron el ejemplo de una banda-paradigma, inalterable ante las modas y eternamente presente en los escenarios durante 22 años. Para buena parte de esa fanaticada, End of the Century puede ser sólo una excentricidad. Para los anales de la música popular, los restos del genio de Spector antes de sucumbir completamente a sus delirios.

MP3: Ramones – “Do You Remember Rock ‘N’ Roll Radio?”

VIDEO: Ramones – “Baby I love you”