Chinarro a presidente

Desde la etapa post Acuarela que Antonio Luque viene haciendo de sus letras algo cada vez más accesible, como si se hubiera cansado de hablarse sólo a sí mismo y quisiera demostrar que la adultez conlleva cierto grado de empatía. Es por eso que para los fanáticos cada disco nuevo de Sr. Chinarro es un nuevo riesgo de hacía donde va a girar la aguja. Si nos dejamos llevar por la primera canción del disco (“Una llamada a la acción”), podemos pensar que sólo Arjona podría decir frases como “habrá que hacer el amor porque nunca está hecho” o rimar pezón y acción.

Ese inicio nos lleva a esa vieja contradicción de por un lado pedirle a la banda que nos gusta que nos siga sorprendiendo, y por el otro, que no cambie tanto. Es como si una mina te dijera te quiero así no cambies nunca y después te patee porque ya no eres el mismo. Eso pasa con este nuevo disco de Luque, sobre todo si pensamos que en la tapa de su primer disco homónimo salía la frase: “No acudieron buitres pues también habían muerto”.

Este “nuevo Chinarro” intenta ser más entendible y luminoso, por eso no es casual que en la primera mitad del disco pasemos de rock (“El boxeo”), a ragtime (“La lección”) y hasta al folklore (“San Borondón”). Es como si toda esta primera parte fuera lo que Luque anda buscando para no ser el críptico de antes y demostrando que eso que antes nos costaba entender, no era una postal sino tal vez una imposibilidad. Chinarro intenta ser honesto consigo mismo aunque eso implique que lo encontremos incluso simplón.

Algo pasa en la canción 6 (“Babieca”) que nos encontramos a un Chinarro reinventado cantando: “la noche pasada soñé que Murcia iba a desaparecer, Granada ya no existía ni rastro de Almería, no sé para que me desperté”. Este es el Chinarro de siempre usando las metáforas a destajo pero no para dárselas de funcionario de la RAE, sino porque es la única forma que tiene para decir mil cosas a la vez. Luego le canta a un cadáver y a un velorio en “María de las nieves” y en “Fotos no” al exhibicionismo egomaníaco de las redes sociales. En resumen, Luque vuelve a poner las cosas en su lugar con un disco que crece y crece, al igual que nosotros crecemos con él. Un lujo de disco para estos tiempos.