Aparecido en enero de 1981.

Era un adolescente raro. Cuando en Inglaterra a fines de los ’70 explotó el punk, Dan Treacy, de 17 años, decidió que lo suyo era la música de los ’60. Había algo entre tanta tachuela, pelo pincho y garabatos en televisión nacional que simplemente no le iba. Sí le acomodaba, como declararía años más tarde a Melody Maker, la libertad de decir lo que le diera la gana que veía en esa década, que según él te dejaba ser tú mismo.

En 1976, Treacy armó con sus amigos de colegio Ed Ball y Joe Foster una banda. Que cambió de nombres hasta llegar a Television Personalities, a raíz de costumbre efímera de ponerse cada uno el sobrenombre de algún presentador brit de la tele de esa época. En 1977 lanzan su primer single “14th Floor” apadrinados por John “Sesiones” Peel, que fue un éxito modesto en la punketa BBC de la época. Pero no fue hasta al año siguiente que convirtieron en una mini sensación con el espaldarazo de Peel al EP Where is Bill Grundy Now?, que aludía al infame presentador que fue tratado de “viejo verde de mierda” por los Sex Pistols en la TV.

En ese EP también venía la seminal “Part time punks”, que los mostraban tan listillos como adorables, en una combinación de guitarras saltarinas y una actitud contestataria de outsider burlándose de la moda punk. Regalones de NME y firmados por Rouge Trade -punk antes de ser pop- confesarían en esa época que se gastaron toda la plata del EP en helados. Y al mismo tiempo que lo único que les daba miedo, especialmente a Dan, era que no fueran tomados en serio. Para él, los discos eran la única manera de expresar lo que hacía, y simplemente no hacía nada más.

And Don’t The Kids Just Love It?, su primer LP, sale en 1981. El punk venía cuesta abajo y el new wave empujaba a codazos su ascenso al top de tops. Television Personalities, en una extraña posición híbrida entre ambas corrientes, en vez de volverse jóvenes hombres furiosos o querer salvar el tercer mundo, se enfrascan en una revisión pop de los sesentas. Esa que se avistaba en los aspectos más siniestros de Monty Python, el aspiracional cool del “Swinging London” y la enajenante cotidianidad de quienes se habían salvado de la idiotez hippie.

VIDEO: Television Personalities – “A picture of Dorian Gray”

Ingleses a ultranza, Dan Treacy y compañía crean un universo que se refiere tanto a Dorian Gray, sandwichs de pepinos, familias disfuncionales y fiestas en Chelsea. En la fetiche temática de las miserables vidas británicas que años después retomarían Belle and Sebastian y Blur, Treacy se muestra como un compositor aventajado con las palabras simples. En “A family affair”, el marido muere, los niños se los lleva la beneficencia, una joven está embarazada y Tracey termina en un coro reverberante diciendo “Llamé a Dios hoy/ todo lo que obtuve fue la máquina contestadora/ Por favor ayúdame.” En “Diary of a young man” una opaca tonada acuática, Treacy aparece profundamente deprimido, en búsqueda de una amiga que nunca está. Muchos años más tarde, el mismo Tracey caería en un embrollo de drogas, afecciones emocionales y problemas con la ley que lo tendrían declarando alcoholizado -y despiadadamente solo- que renunciaría a todo si encontrara a alguien que lo quisiera.

Empático, algo muy personal se deja ver en And Don’t The Kids Just Love It? que se hace especialmente conmovedor en “La Grande Illusion.” Ahí espía a una chica que llora, porque cree que está enamorada y él no puede evitar sentirse pésimo al no saber qué hacer para consolarla. Lo que juega como contraste, para proteger quizá esa vulnerabilidad expuesta, con el lado camorrero y ácido de Treacy. Cruzado por guitarras a lo Kinks lo fi, “Geoffrey Ingram”, “Jackanory stories” o “Look back in anger” suenan tanto como singles notables de pop upbeat como una sardónica revisión de sus referencias literarias. Esa actitud ligeramente displicente llega a su clímax con “I know where Syd Barret lives.” Como un heraldo del twee sin la ingenuidad infantiloide, Treacy ridiculiza tanto a fans engrupidos como al período solista de Barret, para terminar gritando “Oh shut up!” enfermo de tanto guitarreo pastoral y pajaritos cantores.

And Don’t The Kids Just Love It? no figuró en ninguna lista de fin de año y una crítica furiosa les recomendó que dejaran de ver tele y aprendieran a tocar sus instrumentos. Poco les importó a Television Personalities, que después crearían su propio sello Whaam!, se enfrascarían en una psicodelia oscura reverberante y seguirían sacando discos a cada tanto hasta esta década. Y que además se harían de fans bien particulares. Alan Mc Gee –manager de The Jesus and Mary Chain- declaró este año a The Guardian que se inspiró en ellos para dar forma a Creation Records, el cual atraería a Primal Scream y My Bloody Valentine entre otros. Kurt Cobain, ese incasable promotor de bandas estupendas, quería tener de telonero a Treacy el ’91. Y los ecos de sus guitarras grabadas con dos chauchas de su primer LP aparecerían tanto en Inglaterra en los ochentas en andróginas bandas pop vestidas de parkas, como en Estados Unidos en rockeros de subterráneo a principios de los noventas.

Como Jonathan Richman, Dan Treacy y Television Personalities lograron adquirir esa extraña aura de legitimidad incombustible que atrae tanto a nerds de audífonos como a rockeros onderos. Y que se prolonga hasta hoy en casi tres décadas de influencia ininterrumpida: una ironía teniendo en cuenta que fue de ellos de quienes John Peel se lamentó diciendo que “Es una lástima que los niños deban crecer,” cuando dejaron atrás las guitarras saltarinas de su primera etapa.

MP3: Television Personalities – “This angry silence”

VIDEO: Television Personalities – “I know where Syd Barrett lives”