Con el correr de los años, y a medida que la edición de discos aumentaba, Colin Meloy promulgaba con mayor frecuencia su convicción de entregar, en un futuro no especificado, un proyecto que le permitiera explotar las virtudes de su prosa en un plano mucho más épico de lo que estaba acostumbrado a realizar a la fecha junto a The Decemberists. Han pasado tres años desde el último producto oficial y luego de extensas e inciertas declaraciones, que en cierta medida predisponen al auditor ante el producto final, llega al fin el quinto álbum de la banda, The Hazards of Love, la propuesta más ambiciosa de este grupo de Portland y, sin lugar a dudas, la más divisoria de toda su carrera.

Ya en sus comienzos Meloy y compañía habían coqueteado con extensos temas de carácter épico, como el EP de 18 minutos de duración The Tain (2004) o recientemente los temas “Island: Come and See/The Landlord’s Daughter/You’ll Not Feel the Drowning y The Crane Wife Pts. 1 & 2”, ejes centrales del disco The Crane Wife (Capitol, 2006). Pero hasta la fecha no habían concebido un disco de la manera como The Hazards of Love está producido: un extenso álbum de 17 piezas, bajo una única y compleja línea argumental, entrelazado musicalmente, con algunos interludios musicales, que crean la sensación de un pomposo, pretencioso y presuntuoso revival musical, con abundantes referencias al folk-rock inglés de finales de los ’60 y principios de los ’70, tan afines al genio de Meloy.

The Hazards of Love, en ciertos aspectos tan elaborado y complejo, debe ser entendido bajo dos líneas: la narrativa y la musical. Ambos aspectos, en este caso particular, constituyen complementos casi indisolubles y por ello se debe permitir al autor un análisis más extenso de lo habitual.

En el aspecto argumental, The Hazards of Love cuenta la historia, a veces un poco complicada por la misma lírica empleada por Meloy, de las desaventuras de Margaret, una joven doncella que se adentra en un bosque mágico -“The Hazards Of Love 1 (The Prettiest Whistles Won’t Wrestle The Thistles Undone)”- y descubre un cervatillo que termina convirtiéndose en William, su verdadero amor, personaje con quien goza de una lujuriosa escena romántica que tiene obvias consecuencias, develadas en “A Bower Scene”. Después de aquel encuentro furtivo, y pasado un tiempo, Margaret decide ir en busca de William al bosque (Tiaga en el argumento) -“Won’t Want For Love”– y encuentra refugio en su amado en “The Hazards Of Love 2”, y se declara el fruto de dicho amor en “Isn’t It A Lovely Light?”.

Pero lo que parece felicidad termina prontamente en tragedia. Se introduce la figura de la Reina, madrastra de William, quien muestra sus reparos “maternales” a su hijo en “The Wanting Comes In Wave/Repaid” y posteriormente se produce la abrupta presentación del villano, The Rake, un psicópata que se vanagloria de haber matado a sus propios hijos -“The Rake’s Song”-. Inexplicablemente el infanticida secuestra a Margaret -“The Abduction Of Margaret”–, mientras el héroe trata de salvarla a pesar de los obstáculos que su propia madre coloca en su camino -“The Queen’s Rebuke/The Crossing”– al momento que el río se transforma en el impedimento para llegar a ella -“Annan Water”-. En el clímax de desesperación -“Margaret in Captivity”– llega la inesperada venganza de los hijos asesinados por su propio padre, simbolizados por las voces de los niños en “The Hazards Of Love (Revenge)”. Con la muerte del villano, un tanto forzada por cierto, llega el final de la historia, que no podía ser otra que la muerte de Margaret en los brazos de su verdadero amor en “The Hazards Of Love (The Drowned)”.

Más allá del argumento, mucho menos logrado que los realizados en sus anteriores trabajos y por lo mismo ha generado múltiples interpretaciones de la obra, el gran énfasis desarrollado por The Decemberists fue la musicalización de los eventos narrados, buscando en los instrumentos y las voces los matices que permitan los cambios que la historia requería. Consciente de aquello, Meloy elije prolijamente las voces que interpretan a sus personajes, dejando las maravillosas intervenciones de Becky Stark (Lavender Diamond) y Shara Worden (My Brightest Diamond) para los roles de Margaret y La Reina, respectivamente, pero al mismo tiempo desatiende las figuras de William y The Rake usando su propia voz para ambos casos, creando serios problemas a quienes escuchan la obra sin el booklet argumental del disco. Al mismo tiempo, recurre a excesivos clichés progresistas para marcar las dramáticas fluctuaciones de emoción de los temas, usando poderosos riffs de guitarra (nunca antes visto a este nivel en algún trabajo de ellos) logra crear trazos de un folk psicodélico que traspasa a veces las barreras del hard rock, pero que a veces no es suficiente para ocultar los fallos que el argumento tiene.

The Hazards of Love
es un disco ambicioso, pretencioso, definitivamente inaccesible como piezas individuales y que debe ser escuchado como un todo, pero lleno de la grandeza de las grandes obras conceptuales y que, a pesar de sus propias debilidades argumentales, lo convierte en una pieza indiscutiblemente necesaria, aunque no trascendental como se esperaba, para esta temporada.

MP3: The Decemberists – “A Bower Scene”

VIDEO: The Decemberists – “The Rake’s Song”