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La creación atmósferas a la hora de hacer música es un lujo que no cualquiera se puede atribuir. Así de simple. Porque hacer sonar cuatro o más instrumentos conjugados con perfección requiere, al menos, de una intencionalidad y una conexión directa con aquel clima, un “vivir??? lo que sale por los amplificadores. Sin dudas ese es el caso de The Ganjas con Daybreak, su cuarto trabajo y último integrante de una excelente saga compuesta por el homónimo The Ganjas (2002), Fuma y Mira (2004) y Laydown (2005). Grabado en los estudios Orange y masterizado en Argentina, Daybreak suena contundente y poderoso, como salido de las entrañas de Rafael Astaburuaga (bajo, voz), Samuel Maquieira (guitarra, voz) y Aldo Benincasa (batería).

Al echar a correr el disco se entra en una dimensión de la que no se sale hasta que los 13 tracks dejan de sonar. Cortes que se mueven a punta de rock, dub y reggae que al ser combinados por este trío entregan un mensaje claro: en la “dimensión Ganjas??? todo tiene su ritmo, cadencia, lenta velocidad y lo que hay afuera no importa. Tal como su nombre lo indica; es un recreo a la contingencia, un espacio en el cual sólo importa lo que está dentro. Solo basta escuchar y dejarse llevar por los pesados y largos riffs de las dos guitarras, las rítmicas percusiones y el bajo envolvente. Acá se trata de cadencias, de sonidos con delay y mucha reverb; de sumergirse y comprender el mensaje entregado a través de esas influencias que se dejan asomar en la placa y que recogen, por otro lado, mucho del grunge estadounidense, lo más puro del rock de los 90 y de la herencia jamaicana, dándole a todo este compendio un delicado tinte psicodélico que recorre todo el disco.

Ya nos habíamos percatado de todas estas características del sonido de The Ganjas en sus trabajos anteriores y en sus presentaciones en vivo (que son un punto fuerte en esta banda), pero con Daybreak todas esas tendencias sonoras se consolidan originalmente gracias a una trayectoria de siete años a su haber. The Ganjas se han presentado innumerables veces en vivo tanto en tocatas de locales como en recitales multitudinarios (Rock Al Parque de Colombia y Vive Latino en Santiago). Toda esa experiencia se hace ver en la voz y lírica de Maquieira, la cual tiene grandes momentos en el disco como en ‘Sonic redemption’, tema de apertura de la placa que se perfila como single, y en ‘7th day’, con una emocionante melodía vocal. La fidelidad de la banda a su sonido anterior y a sus raíces se hace ver en ‘Out from heaven’ en donde la innegable referencia al reggae es expuesta libremente contrastando con comodidad con el lado más duro, aquel de las guitarras ásperas y de lento que se fusionan con voces hipnóticas (a cargo también de Astaburuaga) en temas como ‘Smokin Louise’ y ‘Chillan’.

Un disco en inglés, lleno de poder, aciertos melódicos y grabado de la mejor manera da como resultado la consolidación de este combo santiaguino, posicionandose como una de las principales bandas del circuito del rock nacional. Este es un regalo, un quiebre sonoro al cual podemos acceder todos los días para romper la rutina y adentrarnos en olas de psicodelia y expansión.