La historia de The Horrors desafía los parámetros de la progresión narrativa. Tuvieron forma antes de fondo y su inmerecido hype parecía más justificado por el trabajo de sus peluqueros que por lo exhibido en Strange House. El desgaste de su fórmula y el despido de su anterior sello indicaban que un segundo disco sería fatídico para ellos, pero la banda le hizo un jaque mate a la lógica. Primary Colours es un capítulo aparte en el libro del quinteto. Disociados de sus ínfulas satíricas, los británicos se graduaron –con honores y en tiempo récord- de una escuela que tenía como manuales de estilo a 4AD, Kevin Shields y el krautrock. Atrás quedó la imitación barata de The Cramps.

Sería fácil atribuir la responsabilidad de esta metamorfosis a Geoff Barrow. El hemisferio izquierdo de Portishead fue el productor del álbum (salvo algunos aportes de Chris Cunningham y Craig Silvey) y su amor por los Silver Apples, evidenciado en Third, también se transfirió al ADN de los otrora caricaturescos ingleses. No existe otra explicación para la odisea llamada “Sea within a sea”, aquella hazaña de ocho minutos con la que el grupo vaticinó que sus ambiciones no conocían límites. Pero el mérito también es de The Horrors. En Primary Colours, nos encontramos a los mismos melómanos revisionistas de hace dos años, con la salvedad de que ahora aprendieron a seleccionar sus influencias. Y les vienen como anillo al dedo.

MP3: The Horrors – “Sea within a sea”

VIDEO: The Horrors – “Who can say”