Uno podría ponerse quisquilloso al pensar en una banda que en su reunión sólo tiene a dos quintos de su formación original, pero que aún así mantiene nombre y franquicia (barriobajera y qué me importa lo que tú opines) intactas. Pero cuando pensamos que los tres quintos restantes descansan en paz (dos de cáncer rockero y uno del normal), la opinión puede cambiar.

Motivados por fans de la calaña de Morrissey y dispuestos a cobrar por los derechos de autor que 30 años que el glam del bueno y del malo les debían, The New York Dolls volvieron en 2004 (cuando todavía eran tres quintos) e incluso se despacharon un muy interesante disco en estudio llamado One Day It Will Please Us To Remeber Even This (Roadrunner, 2006). Dudosos, dirigirse al comienzo tipo metralla de “We’re all in love” o a la devoción de Michael Stipe en los coros de “Dancing on the lip of a vulcano”, para convencerse.

De la mano del gran David Johansen en las voces (alguna vez responsable de ese hitazo ochentero espantoso llamado “Hot, hot, hot”) y, el hasta el momento vivo, Sylvain Silvain en guitarras, ‘Cause I Sez So no sólo recupera a Todd Rundgren en la producción luego de 36 años, sino que mantiene la idea de que el regreso de la banda tiene poco de franquicia y mucho de (perdón, JM) justicia divina. Incluso, luego del primer knock out de “Cause I sez so” y “Muddy bones”, la banda muestra una interesante versatilidad con páginas más acústicas cercanas a The Harry Smiths, el proyecto de principios de década de Johansen. Claro que a más de uno no le parecerá del todo graciosa la reconversión del clásico “Trash” en reggae, pero algo de la actitud iconoclasta clásica de la banda se aparece en ello. Nada mal para una banda que tocaba con una bandera comunista de fondo en plena era Nixon. Punk, ¿me decías?

MP3: The New York Dolls – “Cause I sez so”

VIDEO: The New York Dolls – “Looking for a kiss” (de New York Dolls -1973-)