La compositora e intérprete Valentina Fel no sólo llega a remecer a nivel sonoro la música nacional sino que nos conecta con las articulaciones propias de una América latina híbrida y neobarroca en donde la condición de sincretismo cultural es la única categoría posible para describir lo que ocurre antes nuestros ojos y oídos. La virtud está no en lo puro ni en lo esencial sino en la mezcla, la mixtura, el collage y la irreverencia, pues todos los lugares que Fel instaura como puntos de encuentro entre diferentes estilos son, por definición, poco ortodoxos.

Valentina Fel es un disco de actitud punk con bases electrónicas que van desde The Knife hasta Daft Punk, agregándole el toque dance hall que hace de todos los temas un hit destinado a mover el cuerpo en medio de la pista de baile. Así es como incluye la fusión latina en el amplio sentido del término, pues se apropia de la dignidad melodramática del flamenco al mismo tiempo que hace suya la veta más agresiva del hip hop en español. Y es que la voz le da para todas las facetas. Desde la niña enojada en “Circo podrido” hasta la gravedad solemne de “Alteración”, donde también muestra su mayor virtud: el punto intermedio entre la inteligencia lírica y la melodía diabólicamente pegajosa.

Es esa hilaridad la que la posiciona como una de las propuestas pop más importantes en la actualidad. Su crítica social vuelta ritmo se hace patente en canciones como “Acapulco”, “Emergencia” o “No me quiero anular” -que junto a “Sin control mi diversión”, “Caos Moral” y “Take me home (Los perros ladran)”- son las mejores del disco. Obsesionada con el fin del mundo en manos del hombre y la violencia social, Valentina desplegará una amplia crítica en cada uno de los tracks que componen su debut, abordando temas como la asfixia santiaguina, la inercia social, Internet, la relación entre lucro y poder, las redes de drogas, el comercio del cuerpo en todas sus facetas, el imperialismo yanqui, el calentamiento global y el inminente exterminio de la naturaleza tal como la conocemos.

El escenario que nos plantea es sin duda una crisis general que se va develando a medida que pasan los minutos del disco, crisis que nos rodea en nuestra más inmediata cotidianeidad y de la cual, a la larga, somos responsables. Por ello a pesar de la inyección energética que producen las canciones de Fel, el resultado es una estética del shock y, quizás, una toma de conciencia por parte del oyente. Es este uno de los aspectos por lo cual se le ha comparado en varias ocasiones a M.I.A. que, al igual que Fel, trabaja una interesante fusión entre ritmo y crítica radical.

Se lamenta la ausencia en el disco de temas que interpreta en sus presentaciones y que hasta hace poco se podían escuchar en su página de MySpace, como “Tu chick tu chack”, “La noción del tiempo” y “Aspiro”, mientras que otras piezas prescindibles como “Tonto vagando” están presentes. Esta canción en particular resulta poco estimulante pues presentan a una Valentina más condescendiente y mucho menos peligrosa. A larga su gran fuerza es la radicalidad con que se enfrenta al proceso musical en general, ya sea en términos técnicos, compositivos, líricos y hasta ideológicos, y es esa energía la que también demuestra en todas sus presentaciones en vivo, que son parte integral de su propuesta. Sin duda uno de los mejores discos del año.

MP3: Valentina Fel – “Circo podrido”

VIDEO: Valentina Fel – “Sin control, mi diversión”